09/10/2019

París deniega la libertad a un vasco con casi 30 años de cárcel a sus espaldas

Sin tener en cuenta el cambio político y social derivado de la desaparición de ETA, la sala de apelación del Tribunal de Aplicación de Penas (TAP) decidió ayer mantener en prisión a Frédéric Xistor Haranburu, que lleva camino de cumplir treinta años de encarcelamiento. Su caso fue denunciado, a pie de calle, en su localidad de origen, Senpere.

Maite UBIRIA BEAUMONT|BAIONA
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Frédéric Xistor Haranburu deberá seguir en prisión después de que la sala de apelación del Tribunal de Aplicación de Penas (TAP) decidiera ayer que la vuelta a casa de un hombre que ha pasado casi 30 años en prisión «podría poner en riesgo el orden público» y que esa persona, que ya ha cumplido los 65 años de edad, «puede volver a reincidir en el delito», pese a que ETA ya no existe.

El tribunal asumió así los argumentos que ha venido defendiendo la Fiscalía, y que ya expuso con respecto a la primera demanda, anterior en el tiempo al desarme, y que ha repetido con la actual petición, que se despacha con un rechazo que llega cuando ETA es historia.

La abogada del preso de Senpere, Maritxu Paulus Basurco, no ocultaba ayer su «sentimiento de desolación», que hacía extensible a la familia de Haranburu. «En el fallo no se asumen en ningún momento no ya los cambios que han ocurrido en el país, que ni siquiera se evocan, sino que tampoco se tienen en cuenta otros factores como la edad del preso, la solvencia de su proyecto de vida al salir de prisión o el esfuerzo personal que ha desarrollado para hacer avanzar la demanda», hacía patente la letrada.

En una entrevista con este diario en vísperas del fallo del 5 de julio, inicialmente favorable a la excarcelación de Haranburu, una de sus hijas, Joana, remarcaba ya «la enorme calidad del dosier» defendido por el preso y mostraba su convicción de que «no se podrá presentar una demanda más sólida».

Y es que, según destaca la defensa, factores como la edad y el deterioro en la salud son un obstáculo mayor con vistas a presentar avales solventes de oferta de empleo, claves para respaldar el proyecto de vida después de la prisión.

La defensa del preso de Senpere, condenado a cadena perpetua en 1990 –junto a Ion Kepa Parot y Jakes Esnal–, pero que según la sentencia podía acceder a la condicional desde 2008, tiene un plazo de cinco días para presentar recurso contra el fallo en el Tribunal de Casación.

Sin embargo, Paulus Basurco aclara que van a analizar esa opción, pero también trabajan otras vías, como la conmutación de pena, todo con tal de perseverar en la batalla para devolver a casa al veterano prisionero.

Desde la esfera social, Artesanos de la Paz calificaron de escandalosa la decisión conocida ayer y, al igual que Bake Bidea, llamaron a tomar parte en la movilización desarrollada, a última hora de la tarde, ante el Ayuntamiento de Senpere, la localidad natal de Haranburu.

Otros fallos cercanos

La de Xistor Haranburu no es la única causa relativa a la puesta en libertad de presos vascos que se analizará este mes en los tribunales franceses.

El próximo martes el Tribunal de Aplicación de Penas (TAP) dará a conocer su decisión con respecto a la demanda presentada por la presa de Kanbo Lorentxa Beyrie, que ha cumplido 18 años de prisión, y que completará su pena el año próximo.

También en su caso el fiscal bloqueó la puesta en libertad mediante la presentación de un recurso. Sus vecinos se movilizarán ese día a las 19.00.

El 23 de octubre se verá la petición del oreretarra Zigor Garro, que ha disfrutado de dos permisos, y que solicita completar los meses de pena que le restan fuera de prisión. Finalmente, el día 30, el mismo tribunal deberá pronunciarse sobre la demanda de suspensión de pena para Ibon Fernandez Iradi, preso gravemente enfermo.

Recurso compulsivo a fallos que «son todo menos un regalo»

Durante la rueda de prensa que, el pasado viernes, ofreció la delegación vasca quedó patente la preocupación por la decisión de la Fiscalía de recurrir «compulsivamente» los fallos por los que los jueces acuerdan la libertad condicional para presos vascos, aunque «sin hacer regalos y con duras limitaciones», según aclaran sus defensas. Es el caso de Xistor Haranburu, pero también el de Lorentxa Beyrie, a quien el juez concedió el 17 de julio la libertad condicional con la obligación de llevar durante 18 meses una pulsera electrónica. El fiscal recurrió. Antes, el 27 de octubre de 2017, un tribunal falló a favor de Ion Kepa Parot, optando por decretar para él la semi-libertad durante dos años y otras restricciones. Con todo, la Fiscalía se opuso y el tribunal finalmente cerró el paso a la puesta en libertad. M.U.

EMPUJAR


«Ante la pretensión de ciertos jueces de que los presos mueran en prisión», la portavoz de Bake Bidea, Anaiz Funosas, llamó desde Senpere a participar en la ocupación de rotondas, el sábado, y abogó por reforzar el compromiso de electos y sociedad civil, emplazados al foro del 2 de noviembre.