Fidel Uriarte, el «prototipo» de futbolista del Athletic

El músico Carmelo Bernaola le describió en apenas unas corcheas como «el prototipo de futbolista del Athletic». 394 partidos como rojiblanco, 120 goles. Genio y figura.

Joseba VIVANCO|19/12/2016 10:41
Fideluriarte
Fidel Uriarte, imagen encontrada en la web www.miathletic.com.

Sus jugadores más admirados fueron Claramunt, Marcial, Velásquez; en su niñez, Piru Gainza.

Fue un jugador con libertad. Que era lo que él amaba. Le costaba tanto defender que que hasta el propio Aranguren le pedía a gritos que le echara una mano.

Fidel Uriarte solía encarar a sus compañeros, «¡a ver qué coño pasa aquí, si a mí me están marcando dos, alguno tiene que estar solo!». Genio y figura, león con toda su melena, pura sangre lo catalogarían muchos, bromista, ingenioso, optimista, ganador.

«Hoy ganamos», dicen que decía antes de cada partido.

En palabras de José Ángel Iribar, «Fidel lo tenía todo: técnica, gran pase, una zurda poderosa, inigualable como cabeceador y el más generoso en el esfuerzo». Si le preguntas al Chopo por un jugador, responde que Uriarte.

Pregúntale a Ángel Villar, y responderá lo mismo. «con barro era invencible... Aquí, en San Mamés, cuando jugaba de media punta con el campo mojado... Ufff», lo define el presidente de la Federación Española de Fútbol. Fidel Uriarte, leyenda. Desde ayer, mito.

Él fue unos de los últimos pichichis rojiblancos. Un día de Nochevieja. Sí. Le hizo cinco goles al Betis y esa renta le catapultó a tamaña distinción. Era 1967. Último día del año. Fidel estaba desatado «y aquella tarde se desparramó todo», recuerda Manolo Villanova, portero bético.

Ni fijando a todo el equipo sobre el sestaoarra fueron incapaces los andaluces de evitar sus remates a cada saque de esquina. Sus goles de cabeza. Un salto tremendo y, si no, sacaba a pasear su tremenda zurda.

Natural de la Margen Izquierda, de Sestao, del barrio de Urbinaga, como otros grandes futbolistas que vistieron la camiseta del Athletic. Estudiaba en los Hermanos de la Salle, donde no un profesor, sino Jesús Garay se fijaría en sus virtudes balompédicas.

Iba para perito de minas pero acabó debutando con apenas 17 años en el primer equipo, junto a Txutxi Aranguren, ya con la temporada 62-63 en liza, y otro no menos prometedor Iñaki Sáez. Subir y debutar, sustituyendo a Etura, paisano de los Altos Hornos. Fue en Málaga. Como otra leyenda, José Ángel Iribar.

Contaba que en esa espera entre dar el alto y estrenarse, pasando un obligado reconocimiento médico en Madrid, se aficionó a los bocatas de calamares. Todo un carácter ya desde chaval, donde lo mismo no daba el balón a los mayores porque «total, si lo vas a perder», que se juntaba en las concentraciones de la selección española juvenil y en una mesa de cuatro, en la que trataba de que los otros tres no bebieran, se pimplaba él solito la botella de vino.

Referente del Athletic

No tardó en ser un referente del Athletic. Alfredo Di Stéfano ya le indicó durante un partido «chaval, tú juegas bien, pero eres más de ataque». Y fue un hombre de llegada. «Era un Pirri con muchos goles», le comparó el merengue Amancio.

Es más, fue un jugador con libertad. Que era lo que él amaba. Le costaba tanto defender que que hasta el propio Aranguren le pedía a gritos que le echara una mano. Les quitó media vida, solían decirle, porque les hacía trabajar el doble. Lo suyo eran los goles. «A mayor número de defensores, mejor remate», solía resumir Koldo Agirre.

Eran los tiempos en los que al gol se le llamaba Uriarte. Hoy, los fotógrafos de prensa se hubieran relamido con su plasticidad rematadora. Pegado al portero, donde debía salir el buen delantero centro cada lunes en la prensa. Dicen que el 73% de sus tantos fueron con la testa. Esa con  la que Telmo Zarra fue el mejor de Europa, Uriarte su indiscutible heredero, Urzaiz un portento y Aduriz el último de su especie.

Goles, fútbol a raudales, desparpajo y titulos, pero ninguno de Liga. Por medio, momentos mágicos (las conquistas de dos Copas ante el Elche y Castellón en 1969 y en 1973) y momentos tristes (por ejemplo la pérdida de dos finales del torneo del KO frente al Valencia y Zaragoza en el 66 y el 67 y el increíble adiós a una Liga que tenían prácticamente en el bolsillo en la campaña 69-70). «En aquella época pudimos haber hecho mucho más de lo que hicimos porque teníamos un equipazo», reconocía tiempo después, retirado ya, el propio Fidel.

A Málaga con 29 años

Tras doce temporadas como león, volvió a donde debutó y al rival con el que se estrenó como goleador. El Athletic le dio la baja al final de la 73-74, el mismo día que Rafa Iriondo firmó como entrenador. Junto a Sáez, Larrauri y y Arieta II, casi 1.400 partidos entre los cuatro. «Reconozco que el público ya está un poco cansado de verme tanto tiempo. Y se empezaban a meter conmigo, como con Txetxu y Arieta. Cuando las cosas van mal suelen meterse con los veteranos», asumía.

Tenía 29 años, la ‘sabia‘ grada de San Mamés no era condescendiente con su juego y por detrás irrumpía con fuerza otro ‘9’ como Carlos Ruiz, él sí, el último ‘pichichi’ rojiblanco. El Málaga se interesó por Fidel y el Athletic ocultó que ya se había desprendido del jugador dos días antes de acabar contrato; el club cobró al los malacitanos cinco millones de traspaso y se los dio a él. Un premio para el sestaoarra que más los tres por temporada que cobró en la Costa del Sol, le valió la ganar más que todos sus años en Bilbo.

Quienes recuerdan su último partido como boquerón y como futbolista, no olvidan que jugó de líbero. Su técnico, Mirolav Pavic, lo alineó a modo de adiós, tras varios meses fuera del equipo por una neumonía. Posteriormente, se convirtió en la temporada 90-91 en segundo entrenador de la escuadra bilbaína junto a Javier Clemente, el mismo al que cedió el ‘10’ para coger su mítico ‘8’ cuando el Rubio de Barakaldo irrumpió en el Athletic.

Cuentan que al llegar al vestuario, sus nuevos compañeros le indicaron a Javi cuál era su taquilla… La de Uriarte. «¡Salta Javi, salta!», cuentan que le gritó tiempo después Fidel a Clemente un 23 de noviembre de 1969, en el estadio de la Creu Alta. No le oyó, solo sintió el crac de la segada de Marañón.

Vivió en Castro Urdiales, donde llegó a ser concejal entre 1999 y 2003. Durante los últimos tiempos arrastraba una enfermedad neurodegenerativa. Este próximo 28 de diciembre iba a recibir el Premio Leyenda de la prensa deportiva vizcaina. No ha esperado. Ninguna defensa pudo con él. A los 71 años ha sido él el que ha encajado gol.

Como Félix Zubiaga, Rafa Iriondo, José Luis Artexe, Nando Yosu, Javier Etxebarria, Koldo Etxeberria, José Luis Ereñaga hace solo unos días, que nos dejaron todos ellos este 2016.

Hoy, los jugadores del Athletic lucirán brazaletes negros y San Mamés guardará un minuto de silencio. Mañana, en la iglesia Andra Mari de Sestao, a las 19.00, se le dará un último adiós. Una vez, todavía en activo, le preguntaron cómo le gustaría que le recordaran.

«Como Fidel Uriarte Macho». En sus mejores años, que fueron muchos, cuando no aparecía en la alineación, había un comentario generalizado. «¿No echaremos en falta a Fidel?». Seguro, y desde ahora más que nunca.

NOTICIAS RELACIONADAS