Nicolas Sarkozy declara por segundo día bajo arresto y con riesgo de ser imputado

El expresidente francés Nicolas Sarkozy declara bajo arresto por segundo día consecutivo por las sospechas de haber recibido dinero del entonces líder libio Muamar el Gadafi en la campaña electoral de 2007, un procedimiento que podría terminar en su inculpación.

Naiz|París|21/03/2018|0 comentarios
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Sede de la Policía Judicial de Nanterre, donde comparece Nicolas Sarkozy. (GEOFFROY VAN DER HASSELT / AFP)

Los medios presentes delante de los locales de la Policía Judicial de Nanterre, en el extrarradio de París, han indicado que Sarkozy, que pudo volver por la noche a su casa para dormir, ha llegado allí minutos antes de las 8.00 para iniciar una nueva sesión de interrogatorios.

La policía, que le convocó ayer por primera vez, tiene hasta un máximo de 48 horas para interrogarle antes de decidir si le presenta ante el juez para su eventual imputación, si le deja en libertad o si le vuelve a convocar más adelante.

Es la primera vez que quien fuera jefe del Estado entre 2007 y 2012 comparece en este sumario abierto en abril de 2013 sobre la base de documentos que emanaban del régimen de Gadafi, en cuyo derrocamiento en 2011 el Estado francés participó de forma activa con una intervención militar.

También declaró ayer, pero con un estatuto libre, el exministro de Interior y antiguo brazo derecho de Sarkozy, Brice Hortefeux, que a su salida colgó en su cuenta de Twitter un mensaje en el que considera que «las precisiones aportadas deben permitir cerrar una sucesión de errores y de mentiras».

Una posición que está en línea con la que ha sido hasta ahora la del expresidente: negar toda implicación y desacreditar a los que le acusan, en particular al marchante de armas e intermediario Ziad Takieddine, que en 2016 reconoció haber llevado personalmente cinco millones de euros entre finales de 2006 y comienzos de 2007 a la caja de campaña de Sarkozy.

Sarkozy está imputado en otros dos asuntos y sabe ya que por uno de ellos, la financiación de su campaña para las presidenciales de 2012 –en la que fue derrotado por el socialista François Hollande– tendrá que sentarse en el banquillo.