Italia ordena la incautación de un barco con 50 migrantes frente a las costas de Lampedusa

Las autoridades italianas han ordenado la incautación del barco ‘Mare Jonio’, del proyecto Mediterranea Saving Humans y con bandera italiana, que rescató el lunes a 50 migrantes y que se encuentra frente a las costas de Lampedusa.

NAIZ|19/03/2019
Rescate
Imagen de archivo de un rescate de migrantes. (AFP)

Fuentes del Ministerio del Interior italiano, que dirige el ultraderechista Matteo Salvini, han informado de que la Guardia Di Finanza (policía financiera y de fronteras) es la encargada de incautar el barco y que, por eso lo ha escoltado hasta un puerto de Lampedusa. Las mismas fuentes han avanzado que «en las próximas horas podrían comenzar los interrogatorios contra los miembros de la tripulación» del ‘Mare Jonio’, perteneciente al proyecto Mediterranea Saving Humans, después de que el lunes rescatara a 50 migrantes.


Salvini, que mantiene un pulso férreo contra la inmigración irregular, ha asegurado en declaraciones al canal televisivo de noticias ‘Skytg24’ que los migrantes no van a poner «un pie en Italia». La cuestión es que, a diferencia de casos anteriores, el buque lleva bandera italiana y por tanto Salvini no ha podido apelar a la responsabilidad de otros países para reubicar a estas personas y ha tenido que autorizar su entrada a un puerto del país.

El barco de este proyecto de vigilancia en el Mediterráneo, al que pertenece también la ONG Open Arms, informó el lunes del rescate de 50 personas, entre ellas 12 menores, que se encontraban en un bote neumático a 42 millas de las costas de Libia.

La ONG explicó que las personas a bordo habían permanecido en alta mar durante casi dos días y que, aunque sus condiciones de salud son bastante estables, estaban muy cansadas y con problemas de deshidratación.

La Fiscalía de Agrigento, en Sicilia, ha abierto una investigación por haber favorecido supuestamente la inmigración irregular, aunque por el momento no va dirigida contra nadie en concreto, según publican los medios italianos.

Diez muertos en un naufragio

Por otra parte, la Media Luna Roja libia ha informado este martes de la muerte de al menos una decena de personas, entre ellas una mujer embarazada, al naufragar el bote precario de goma en el que partieron desde las costas de Libia con la intención de llegar a las playas de Europa.

Según las mismas fuentes, en la embarcación, que se ha hundido frente a la ciudad libia de Sabratha, al oeste de Trípoli, por causas todavía desconocidas, viajaban otras 17 personas que han podido ser rescatadas y llevadas a tierra.

«En el bote iban 27 personas, según nos dicen quienes estaban a bordo y han sobrevivido. Se ha encontrado en la playa el cuerpo de una mujer embarazada con su hijo también muerto», ha explicado un portavoz de la organización. Según ha agregado, «los supervivientes fueron llevados a un hospital para tratar las heridas, en su mayoría fracturas, quemaduras e hipotermias» y otras «ocho personas están desaparecidas».

Horas antes, una fuente de Seguridad en la ciudad de Zawara había anunciado el hallazgo de «una decena de cadáveres» en la zona donde se ha hundido el bote. «Logramos salvar a 17 inmigrantes», entre ellos una mujer que fue trasladada a un hospital, ha señalado. Según ha detallado, «había unos diez cuerpos flotando en el agua. Todos subsaharianos».

Las playas que se extienden entre Trípoli y la frontera con Túnez se han convertido los últimos dos años en el principal bastión de las mafias que trafican con seres humanos, pese a la presencia de patrulleras europeas.

Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones, más de 113.000 inmigrantes lograron atravesar en 2018 el Mediterráneo y llegar a las costas de Europa a través de las tres rutas principales de la migración irregular, que desembocan en Italia, Estado español y Grecia. Más de 2.250 murieron en el intento, en torno a 1.100 de ellos en la ruta central que parte de Libia y llega a Italia y Malta, la más peligrosa del mundo.

Varios barcos humanitarios patrullaban la zona hasta que hace unos meses la política de puertos cerrados implantada por Italia y otros países como el Estado español, se ha convertido en un obstáculo para su actividad.

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