La salud mental de 142 millones de niños en áreas de conflicto, tema pendiente

Las situaciones de conflicto afectan de manera muy negativa a la salud mental de los niños. Las consecuencias pueden perdurar y causar graves problemas sicológicos. Save the Children ha llamado la atención sobre esta realidad que sufren 142 millones de niños y niñas, de los que 24 millones pueden necesitar apoyo.

Ainara LERTXUNDI|11/09/2019 14:43
Children
Save the Children ha presentado hoy en Bilbo un informe sobre la salud mental de los niños en situaciones de conflicto de alta intensidad. (Monika DEL VALLE/FOKU)

«Quedó todo destruido. Cada vez que veía un avión, creía que nos iba a bombardear. Tenía mucho miedo… mi corazón tenía miedo», recuerda Sammy, iraquí de 12 años.

«Cuando el ISIS tomó el control de nuestro pueblo, los combates se intensificaron. Todo el tiempo me sentía cansada y estrellada. Debido a la guerra, me siento mucho mayor de lo que soy, aunque tengo apenas 16 años», afirma Safaa, de Siria.

Ambos testimonios figuran en el informe «El camino hacia la recuperación: respondiendo a la salud mental infantil en contextos de conflicto», que hoy miércoles ha presentado Save the Children en Bilbo.

Según ha advertido la ONG, desde 2010 la cantidad de menores que viven en zonas de conflicto de alta intensidad ha aumentado un 37%, situándose actualmente en 142 millones de niños y niñas. De ellos, 24 millones «podrían estar experimentando altos niveles de estrés y tener trastornos de salud mental de leves a moderados», mientras que otros 7 millones se encuentran en riesgo de desarrollar trastornos de salud mental graves.

«La experiencia de vivir en áreas bombardeadas, ocupadas y asediadas aniquila su sensación de seguridad así como el control de lo que ocurre en su entorno. La pérdida o la separación de alguno de sus padres o de la persona que los cuida puede conllevar profunda aflicción y ansiedad. Estas situaciones pueden tener un efecto profundamente negativo en su autoestima, causarles altos niveles de angustia y menoscabar su desarrollo social y emocional», remarca Save the Children.

Es por ello que reclama una mayor atención y protección a la salud mental de los más vulnerables. Lamenta que «apenas el 0,14% de toda la asistencia oficial para el desarrollo entre 2015 y 2017 se destinó a la programación sobre salud mental y apoyo sicosocial».

«La magnitud de la epidemia de salud mental urge a que se ofrezca una respuesta más eficaz al diagnosticar y tratar problemas sicosociales y al ayudar a los niños y niñas a recuperarse», remarca.

Factores que dañan la salud mental de los niños

Los riesgos a los que se enfrentan los más pequeños en situaciones de conflicto se han multiplicado en los últimos años dado que las guerras se libran cada vez con mayor frecuencia en áreas urbanas, dañando de manera significativa el tejido comunitario.

En Gaza, por ejemplo, las personas a cargo del cuidado infantil relataron a Save the Children que para el 78% de los niños el mayor temor eran los sonidos de bombardeos y de aviones. En la Cisjordania ocupada, les atemoriza tener que pasar por los puestos de control israelíes a la hora de ir a la escuela.

Además, debido a la negativa a permitir a las ONG el acceso humanitario a las zonas de combate, ni los niños ni sus redes de apoyo pudieron acceder de manera suficiente a servicios de salud, educación, nutrición y medios de subistencia.

David del Campo, director de Programas Internacionales de Save the Children, ha instado a los estados que la próxima semana se reunirán en la Asamblea General de la ONU así como a las partes implicadas en los conflictos a «respetar las normas internacionales para impedir que se siga poniendo en peligro la vida de niños y niñas. También tienen que comprometerse a incrementar la financiación destinada al apoyo sicológico a estos menores».

Asimismo, ha pedido a los países donantes que se involucren en financiar una diplomatura específica, cuya inscripción se iniciaría en 2021, sobre la salud mental infantil en zonas de conflicto, dando prioridad a Oriente Medio dada «la cantidad de niños afectados por conflictos prolongados en el tiempo» que se dan en esta región.

Al Estado español

Save the Children también ha enviado este informe al Ministerio español de Exteriores, exigiendo, entre otras cosas, que el Gobierno español «suspenda de manera inmediata las transferencias de armas a Arabia Saudí y deniegue la autorización de nuevas transferencias cuando exista el riesgo sustancial de que las armas o equipos militares puedan utilizarse para cometer violaciones graves contra la infancia en Yemen».