Piden una partida presupuestaria municipal para atender a los sin techo en Donostia

Las asociaciones SOS Racismo, Arrats y Red Ciudadana de Acogida han reclamado este martes al Ayuntamiento de Donostia que habilite un comedor social en la ciudad y que los presupuestos municipales incluyan una partida «específica» para atender a las personas sin hogar.

Naiz|03/12/2019
Sintecho
Las ONG han llamado a participar en la movilización del próximo sábado. (Juan Carlos RUIZ / FOKU)

Los representantes de SOS Racismo, Pello Ayerbe; de Arrats, José María Larrañaga; y de la red Ciudadana de Acogida, Itxaso Agirre; han formulado estas peticiones en una rueda de prensa en la que han hecho un llamamiento a participar en la concentración convocada para el sábado ante la Diputación de Gipuzkoa con motivo del Día Internacional del Sinhogarismo.

A este acto, que tendrá lugar a las 19.00, seguirá una acampada durante toda la noche con la que los convocantes se suman a una iniciativa internacional que se levará a cabo en otras ciudades del mundo.

Bajo el concepto de ‘sinhogarismo’ se incluye a las personas que viven en la calle, que residen en plazas y recursos destinados a la exclusión social, que habitan casas ocupadas sin condiciones de salubridad así como mujeres maltratadas que deben de salir de sus domicilios para huir de sus agresores, un colectivo que alcanza las 400 personas en Gipuzkoa, han explicado.

Un comedor de Cáritas

Los representantes de las ONG han criticado también que en Donostia solo existe el comedor gestionado por Cáritas y han considerado que «no es razonable» que sea la Iglesia la encargada de «abordar una necesidad social».

Además en el Aterpe de Cáritas «se quedan sin comer muchas personas, a las que hasta ayer se les daba un bocadillo, pero este servicio ha quedado eliminado», han asegurado.

Ayerbe ha recordado que los «discursos de la clase política» hablan de «no dejar a nadie atrás», y por otro lado la ciudadanía «está de acuerdo» con atender a estas personas, por lo que «solo falta voluntad política».

El representante de Arrats ha incidido en que el trabajo con este colectivo es «difícil» porque los perfiles son «muy diversos». Asimismo, ha alertado de «los tiempos» que maneja la Administración para atender a estas personas. «Una persona puede pasar un año o un año y medio en la calle mientras espera que le concedan» una plaza, un tiempo en el que se puede producir un deterioro «físico» que es «muy difícil de recuperar».