‘Courtroom3H’, luz y taquígrafos sobre un juzgado especial de menores

El Tribunal de Familia Unificado de Tallahasee, en Florida, es un juzgado especializado en casos en los que hay menores implicados y madres y padres acusados de abuso, abandono o negligencia hacia sus hijos. El director Antonio Méndez Esparza ha introducido su cámara para mostrar esta dura realidad en ‘Courtroom3H’. «La transparencia no protege al individuo, sino al Estado», ha reivindicado para poner en valor este tipo de trabajos.

OIHANE LARRETXEA|DONOSTIA|22/09/2020
Courtroom3h
El director Antonio Méndez Esparza junto al equipo de producción de ‘Courtroom3H’. (Juan Carlos RUIZ I FOKU)

Aferrándose a la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos, aquella que vela por la libertad de expresión, el director Antonio Méndez Esparza y su equipo pudieron introducir dos cámaras en la sala del juzgado 3H, el Tribunal de Familia Unificado de Tallahasee (Florida), especializado en casos en los que hay menores implicados. Los casos que allí se debaten nacen de la denuncia de un caso de abuso, abandono o negligencia por parte de los padres hacia sus hijos e hijas. Este mediodía se ha estrenado en la sección Oficial ‘Courtroom 3H’, y el nudo en el estómago al salir ha costado un rato en deshacerse.

Los testimonios y casos reales que recogieron durante los dos meses en que se prolongaron las grabaciones son de una dureza tan brutal que hacen de este documental un trabajo necesario porque brinda luz a una realidad que pasa inadvertida.

En rueda de prensa, el propio director ha confesado que no ha sido un trabajo sencillo, más bien complejo y a ratos confuso. «La estructura nos resultó muy complicada, porque no teníamos claro cuál era el principio y el final del documental, había posibilidad de hacer distintas construcciones. En cierta parte, ha sido una película azarosa», ha dicho. Finalmente ha quedado en un metraje de dos horas de duración; en la primera mitad nos pone ante los ojos decenas de vistas orales. Madres que renuncian a sus hijos, padres que piden recuperarlos, familias de acogida que corroboran la evolución del menor en el nuevo entorno… todo muy complejo y doloroso.

En la segunda mitad Méndez Esparza muestra dos de los cinco juicios que grabaron. En ambos casos, los progenitores quieren recuperar la custodia de sus pequeños. A sus relatos se suman los interrogatorios de la fiscal y el duro trabajo de los abogados de oficio, dos profesionales que se dejan la piel por los intereses de sus clientes. En este aspecto también creen haber desterrado ciertas creencias sobre los abogados de oficio, considera el director.

En total, según han revelado, grabaron 300 vistas. «Esta es una de las muchas películas que se pueden hacer de 3H», ha opinado el cineasta, que no ha ocultado el carácter «algo suicida» del proyecto, porque sin guiones ni planes, más allá de poner dos cámaras a grabar, imposible predecir lo que iban a encontrar cada día. Buena parte del trabajo ha sido fruto «de la intuición». «Creo en el cine como una forma de descubrir, una forma algo inconsciente», ha revelado.

El nexo paterno-filial

La primera enmienda les permitió entrar en la sala, aunque tuvieron que aceptar ciertas normas, como la preservación de la intimidad e identidad de los menores implicados, distorsionando sus rostros, o la modificación de los nombres de los padres y madres encausados. Para ello ha jugado mucho con los planos, y con lo que deja dentro y fuera de cámaras. Hay reacciones que no se ven, pero se escuchan e intuyen, como lloros o decepciones, también alegrías por una sentencia favorable inesperada.

El juez de la sala es una de las personas claves en este documental. «Él permitió que se grabara, accedió. Es muy consciente de la enorme dificultad de su trabajo, y de la implicación que tienen sus decisiones, porque sabe que se puede equivocar. Es una corte que cree en la participación de las personas, les importa lo que cada uno tiene por decir. Es un ente que invita a las soluciones. Y rara es la escena que no resultaba tensa, incluso conflictiva, pero este es un retrato honesto. Es una corte que intenta acertar», ha opinado Méndez Esparza.

Preguntado sobre la distancia emocional que pudo establecer respecto a los casos, dada su naturaleza, ha reconocido que en ocasiones ha dudado de su rol en el interior de esa sala de Florida y que el objetivo ha sido «explorar esta verdad». Y a la hora del montaje el hilo principal ha sido retratar el vínculo paterno-materno-filial. «Que ese nexo saliera a relucir, fuera el que fuera, incluso si había que cuestionarlo, era lo que nos guió durante todo el proceso».

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