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A la fuerza ahorcan

La cúpula del Poder Judicial español, presidida por alguien a quien nadie eligió para presidir nada, ni su comunidad de vecinos, que no la tiene, conmina a las autoridades catalanas, elegidas por su pueblo a acatar la sentencia que dicten sus tribunales contra aquellos electos que cumplieron con pulcritud el contrato suscrito con la sociedad.

Si no vivimos en el mundo al revés, se le parece mucho.

Ahora alguien dirá que las sentencias son para cumplirlas, y callará quien las dicta, con qué códigos en la mano y de quien emana la legitimidad para hacerlo.

Catalunya afronta un tiempo difícil y sus dirigentes un futuro incierto pero quienes precisan de la fuerza bruta para imponerse saben también que las tortillas dan la vuelta y que la injusticia no se acata, aunque ahorquen a la fuerza. Lo dejó escrito Cervantes.

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