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Cuestión de señorío

El tratamiento de señor corresponde a persona educada y honrada, merecedora, pues, de respeto y reconocimiento por parte de sus convecinos. Lo mismo sucede, como no puede ser de otra manera, con el tratamiento de señora.

Es decir, hablamos de gente a la que se quiere por los valores que transmite y que practica, siempre en beneficio de la comunidad.

Si, por el contrario, hay gente que dedica sus esfuerzos a chantajear a empresas para asustar a la población con la amenaza de la fuga de empresas y capitales; si hay gente que amenaza con violencia si la población demanda libertad de elección; si hay gente que ostenta títulos heredados de una sangrienta dictadura; si hay gente que nunca ha puesto sus numerosos titulos a refrendo popular... no estamos hablando de señores.

No, al menos, en Bizkaia.

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