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De polvos y lodos

Ayer mismo era Arcelor-Mittal y hoy tenemos malísimas noticias de Tubos Reunidos.

El fracaso no es de los productores ni de la viabilidad de sus condiciones de vida, sino del modelo en sí.

Nos hablaban de sembrar un territorio amable para las empresas -fundamentalmente multinacionales- que, decían, generaban empleo. Y para ello era preciso mirar con disimulo a los defraudadores o, incluso, acompañarlos.

Y, sobre todo, poner muchas alfombras rojas a quienes, lejos del legítimo y necesario deseo de generar empleo y riqueza, sólo buscaban la impunidad y la patente de corso.

Y hoy es el día de las lamentaciones y, sobre todo, de la absoluta falta de autocrítica y reconocimiento del daño causado.

Hablan de factores concretos para explicar la catástrofe pero olvidan decir que las tarifas eléctricas a las que achacan la falta de viabilidad de esas empresas las aprobaron PP y PNV al alimón. Y que fue el PNV desde el Gobierno quien puso Arcelor en manos de los filibusteros de los llamados Fondos de Inversión.

De aquellos polvos y alegrías, estos lodos y lágrimas.

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