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El mundo al revés

Si atendemos a los últimos hechos en sedes judiciales españolas y francesas relacionados con el conflicto vasco, comprobaremos el grado de disparate que se puede protagonizar vistiendo toga de magistrado.

En París juzgan a cinco personas por colaborar de forma activa en la destrucción de las armas de ETA, algo que habían solicitado por activa y por pasiva todas y cada una de las fuerzas políticas, vascas, españolas y francesas. O sea, cárcel por colaborar con la paz. Si lo cuentas por ahí no te lo creen.

Y en los tribunales españoles, los que manienen en la cárcel a los jóvenes de Altsasu por una trifulca, los que han sido condecorados por la propia Guardia Civil, se resisten a dejar el caso en manos menos identificadas con una de las partes y, para más inri, multan a los que demandan justicia menos contaminada. También si cuentas ésto por ahi verás caras de asombro e incredulidad.

Y es que la verdad en nuestro caso se escribe como el mundo al revés.

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