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Hacer un amigo

No es fácil hacer nuevas amistades. Menos aún en las procelosas aguas de la política, allí donde lo que parecía calma chicha se torna en tempestad en cualquier momento.

Traté a Pello Urizar en 2011, cuando nuestro futuro polítiico y personal pendían de un hilo, tan frágil que el indeseado José Bono, presidente entoncés del Congreso de los Diputados español nos cerró el paso por la puerta de los leones con argumentos tan fálsos como la cabellera postiza que ahora luce.

Compartí temores y optimismos con Pello, con Matute y con muchas más personas que, llegados de tradiciones y militancias políticas diversas tuvimos la inteligencia suficiente para confluir en un proyecto que nos acercara al objetivo común.

Hay que ser valiente para dar los pasos que dieron muchos, entre ellos Pello Urizar, para reunir una flota de naves de tonelaje y distinto y con cartas de navegación diferentes.

Hoy nos anuncia su retiro de la primera línea de la actividad política y, con cierta nostalgia por todo lo vivido, siento la necesidad de honrarle, de reconocer su entrega y su sonrisa infatigable, también en los momentos difíciles.

Y lo hago con toda la sinceridad que me queda en el alma. No crean que es fácil. A fin de cuentas Pello es de Arrasate y servidor, de Bergara.

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