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La última bandera

Dicen los que estuvieron que en la última edición de los alardes de Hondarribia que la tensión ha sido menor y el desfile de Jaizkibel, más nutrido.

Es, sin duda, una buena, aunque insuficiente, noticia. Por el bien de las fiestas y de la convivencia.

Quienes asistimos a anteriores ediciones de los dos alardes guardamos el recuerdo horroroso pero imborrable de tantas mujeres y niñas bramando contra otras mujeres que sólo pretendían disfrutar de  la fiesta como disfrutan los chicos y los hombres. ¡En pleno siglo XXI y en esta Euskal Herria que presume de avanzada!

Para rematar la faena un grupo de los remeros de la Ama Guadalupekoa, bravos triunfadores en La Concha festejaban por la tarde a las cantineras y los escopeteros del alarde que segrega a las mujeres.

Está claro que el camino se despeja despacio, desbrozando y con decisión. Y que el camino de la razón se va abriendo paso, pero todavía queda trecho hasta que la de ayer sea la última bandera que saluda a la sinrazón.

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