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Razones para votar algo

Estamos ya en puertas de unas elecciones complicadas. Más que nada porque hay que acertar con el color del sobre y la urna. El color de la papeleta está bastante claro.

No es tiempo de disimulos ni de fingir reflexiones. Cada cual, Pascual, decía mi amama.

Pero sigo pensando que hay razones objetivas para elegir el voto. Hay que elegir, por ejemplo, entre los ricos y los pobres. Entre los que han empobrecido a la juventud trabajadora para ser ellos más ricos. Y hay que elegir entre los amancebados con las grandes empresas constructoras de lo innecesario y quienes arriesgan todo por cerrar las puertas a una incineradora que no tiene un pase, sabiendo lo que sabemos.

Sigue habiendo razones. Las mías no son un gran secreto pero tampoco quiero callar hoy. Porque nunca lo he hecho.

Quiero a Bilbao como sólo se puede querer a la ciudad que me hizo mayor. Y por eso quiero a Jone. Porque será la mejor alcaldesa de una de las mejores ciudades del mundo.

Y Donostia, ciudad de cálida acogida, la quiero regida por Reyes, fuerza y organización. A Miren ya la veo abrazando a Celedón el 4 de agosto. Y qué quereis que os diga de Iruñea, sin duda la mejor ciudad del mundo mundial. Se merece a Asirón, que además es nieto de bergareses.

Y por si fuera poco, mi aita se presenta, a sus ochenta y dos años, en la lista que voy a votar. Bueno, lo mío parece claro.

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