2 comentarios

Sobra teatralidad


Todas las mañanas en Info7 irratia

El acto de entrega de los premios René Cassin, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, a una representación de las víctimas del franquismo terminó en opereta. La solemnidad del acto, el respeto a quienes aún desconocen dónde mal enterraron a sus familiares, la gravedad de los crímenes que nunca se han juzgado, merecían un comportamiento ejemplar por parte de todos los convocados.

Así lo hizo quien, de forma silenciosa y pacífica, exhibió una banderola en demanda de la repatriación de las presas y presos políticos vascos a Euskal Herria. Una demanda democrática, ajustada a la Ley y, además, mayoritaria en la sociedad vasca.

Quien no estuvo a la altura de las circunstancias que demandaba el acto fue el propio convocante, el Lehendakari Urkullu, que se encaró a un ciudadano que ejercía su derecho.

La teatralidad de Urkullu casa de forma coherente con la absoluta inactividad de su partido en un tema tan sensible.

Los derechos humanos de cientos de ciudadanas y ciudadanos vascos se vulneran a diario. Y ante esa tragedia están de sobra, muy de sobra, escenas como la que protagonizó Iñigo Urkullu ayer.

Pretender silenciar un clamor es, simplemente, patético.

/