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Un régimen cruel

El fallecimiento de José Angel Otxoa de Eribe, víctima a un tiempo de una cruel enfermedad y de la crueldad de un régimen que lo ha mantenido 19 años encarcelado, cuatro de ellos con cáncer, merece una reflexión sobre el tiempo que vivimos.

Hace  ya años que ETA desmanteló su organización para luego disolverse. Lo hizo de forma unilateral y lo hizo, además, a pesar de las mil y una trabas que interpuso el Estado español y sus servidores nativos.

Y a pesar de esa obviedad, el Estado español sigue obcecado en su política fundamentada en la represión y el castigo. Será porque no le conviene la normalización de la política. Tal vez porque es  consciente de que en condiciones de democracia plena su territorio y población pueden mermar. Lo estamos viendo en Catalunya.

Será por eso que España se enroca y mantiene la porra en alto -y no en actitud defensiva- y a las presas y presos dispersados. También a los enfermos y a quienes debieran haber salido en libertad de acuerdo a su propia legislación.

Queda claro quien no quiere normalidad, ¿verdad?

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