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Una realidad menguante

A convocatoria del gran bufón de la política, unas pocas decenas de personas se concentraron ante los ayuntamientos de las capitales  vascas del sur para proclamar que "España existe". Una bufonada, sin duda.

Porque a nadie se le oculta que España es una realidad, aunque menguante. De esa España coronada ya se fueron los cubanos, los argentinos, colombianos, portorriqueños, filipinos... y se quedaron ceutís y melillenses. Por poco se van hasta las cabras de la isla de Perejil. Por perder, perdieron hasta Gibraltar.

Y ahora Abascal y sus decenas vienen a hacer el ridículo con sus soflamas, que muchos consideran sólo una provocación.

España existe, qué duda cabe, y los españoles tienen derecho a administrarse y tomar sus decisiones. El mismo derecho que los vascos o los catalanes tenemos a hacer lo propio. Ni más ni menos.

Lo que teme Abascal no es que España desaparezca, sino que mengüe por razón de la libre voluntad de los pueblos.

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