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El gran problema de la Real

“La elegancia y la valiente sensatez son compatibles. Las 4 primeras temporadas de la era Aperribay son fantásticas. Las 6 últimas son un despropósito. Un modelo de no saber gestionar el éxito. Me remito a las decisiones tomadas y resultados conseguidos. 1 EL y 5 permanencias ( la previa de EL, la considero permanencia), con entrenador por temporada. De la copa mejor no hablar (1 semifinal). Si el objetivo y los medios son los buscados, adelante. Si se fijan objetivos más elevados, creo que deberían dar paso a otra propuesta”



Estos días uno ha recibido esta notificación de twitter de Iñaki que deja en evidencia el que este periodista siempre ha considerado el gran problema que estuvo a punto de llevar a la desaparición a la Real y cuya amenaza sigue ahí: Convertir los éxitos en fracasos y los malos años en catástrofes que tienen que solventarse con las cabezas de los mejores jugadores y las personas más válidas de la Real.

Así llegó el único fracaso que es bajar a Segunda, como consecuencia de esa guillotina insaciable, lo que desembocó en la locura generalizada con la llegada de Badiola como si fuera un mesías y la entrada en concurso de acreedores con el club en Segunda y arruinado y la traumática e imprescindible remoción de Aperribay sin que muchos aún se lo perdonen.

Esta entrada en el blog no tiene el objetivo de responder a Iñaki, ojalá todos escribieran con su tono correcto, ni se dirige a la gran mayoría de los abonados blanquiazules. Uno siempre ha considerado que el 95% de los aficionados de la Real forman la mejor afición. Este escrito va dirigido a esa minoría que acude a Anoeta con esa sensación de que su equipo vive en un permanente desastre, manejado por unos inútiles, que creen que saben más que los directivos y profesionales del club, se atribuyen un poder ejecutivo y se comportan como si fueran entrenador, director deportivo y presidente al mismo tiempo y utilizan el campo para forzar la salida de los que consideran que son el problema de la Real, cuando el problema son ellos.

Porque no aciertan ni por equivocación. Decían que los jugadores que pitaban no estaban para jugar en Primera y todos los que se han pitado en Anoeta en los últimos años –Gabilondo, Barkero, Alberto, Aranzabal, Aitor y Elustondo– tuvieron ofertas de Primera al dejar el club y aquellos cuya renovación pedían –Rivas y Lasarte– nunca más volvieron a la élite. Alguno decía que Garitano, como Badiola, deja su puesto sin escuchar pitos como si así intentaran argumentar que está injustificado cuando eso es un aval.

Porque Badiola era aclamado por estos aficionados cuando es el peor presidente de la historia del club y su salida era obligada y Aperribay tuvo que soportar de todo por sustituirle y salvar al club. Y se pedía la cabeza y se insultaba a Montanier y dejó el equipo cuarto, se consideraba que Joseba Llorente y Agirretxe no tenían nivel de Primera y se hartaron de meter goles y daban por retirados a Aranburu y Xabi Prieto muchos años antes de que se marcharan a un gran nivel.

Y el problema no es que no entiendan el fútbol y la Real y que se equivocan siempre. El problema es que asumen un poder ejecutivo y cada decisión que toman o provocan es un desastre para el club y nunca se sienten responsables ni dejan de querer influir en las decisiones. Estos días en las redes sociales se atribuye la responsablidad de la situación actual a los jugadores, al entrenador, a Aperribay, a Olabe, pero nadie hace autocrítica y apunta a todos los que pidieron en marzo la salida del club de Loren en Anoeta en la tercera temporada de las cinco últimas que la Real jugaba en Europa, pese a que es imposible tener más acierto a la hora de elegir una línea deportiva y contratar entrenadores y jugadores y mejores resultados en una gestión con los recursos que manejó. Y al día siguiente Aperribay les entregó su cabeza y así va...

Por eso respondo a Iñaki, porque ése es el problema y porque la dinámica de la minoría de Anoeta que expulsa a sus mejores elementos no tiene freno y en setiembre pitaron a Rulli hasta que consiguieron que dejara de jugar y ahora amenazan con apuntar a Illarramendi, Zurutuza y Willian José.

Algo muy peligroso cuando el descenso está a cuatro puntos y tras visitar al Real Madrid en tres de las cuatro jornadas siguientes llegan a Anoeta Espanyol, Huesca y Athletic, con una visita al Rayo entre medias. Porque cabe esperar que Imanol no le dé a la Copa más importancia que dar minutos a los  que menos juegan en Liga. Porque empieza un mes clave para alejar al descenso y volver a mirar para arriba o para meterse en un verdadero lío.

Como no se ha aprendido de lo sucedido, parece evidente el riesgo de que los irresponsables en un mes plagado de partidos de Anoeta empiecen a apuntar a jugadores claves –vuelven a poner en la diana a los que llevan el brazalete de capitán– y al Consejo. Zurutuza, Illarramendi y Aperribay no tienen ninguna responsabilidad en el descenso o en la llegada de Badiola y son los artífices de que la Real no solo evitara su autodestrucción, sino que tenga la mejor salud de su historia a pesar de que el problema no se ha solucionado, se siguen viendo los éxitos como fracasos, y hay gente que no perdona que el presidente entrara en el club hace diez años y sabe que la venganza es un plato que se sirve en frío.

Como uno es tan optimista como pelma y piensa que puede convencer a algunos de estos aficionados de que ni la marcha de la Real es tan desastrosa ni el mayor problema está en el césped o en el palco, sino que son ellos, voy a intentar rebatir con argumentos el tweet de Iñaki para demostrarles que están peligrosamente equivocados.

Considera Iñaki que las seis últimas temporadas de la Real (2013-14, 18-19) –no espera ni a ver el resultado de ésta– son «un despropósito. Un modelo de no saber gestionar el éxito». Todos hacemos nuestras pequeñas trampas de separar lo que nos interesa para sentar nuestra maravillosa teoría porque si mete también la 2012-13, cuando la Real acaba cuarta, el periodo de siete años solo ha sido superado en dos ocasiones en la historia del club.

Y eso que comparar la Primera de los años del equipo campeón y la de la mejor etapa de Toshack con el fútbol actual equivale a comparar la Liga EBA con la NBA porque ahora el Eibar, un equipo de un pueblo de 27.000 habitantes, tiene 49 millones de presupuesto para formar una plantilla a la que cualquiera le cuesta horrores ganar. Y le sobra dinero para hacerse una Ciudad Deportiva sin la presión de tener mil personas en su campo que le exijan clasificarse para Europa porque su equipo ganó dos Ligas cuando había dos extranjeros en cada plantilla, con derecho de retención y con un once mejor que el del Real Madrid.

Aceptando esa trampa, en la primera de esas cinco temporadas que Iñaki considera un despropósito la Real se clasificó para la fase de grupos de la Champions, fue séptima en Liga y semifinalista de Copa pese a jugar 54 partidos y que el Real Madrid se llevó a Illarra. En la segunda fue duodécima después de que la lesión de Rulli impidió acceder a la fase de grupos de la Europa League con la eliminatoria controlada y la venta de Bravo y de Griezmann se llevó por delante a Arrasate y provocó el primer gran error de Aperribay con Moyes. En la tercera acabó novena empatada con el octavo tras sustituir Eusebio a Moyes. En la cuarta fue sexta y llegó a cuartos de la Copa y en la quinta la Real terminó duodécima a dos puntos del noveno y sacó 20 al descenso tras la marcha de Yuri, Iñigo Martínez y Vela en una temporada con muchas lesiones en la que superó la fase de grupos de la Europa League e Imanol tuvo que sustituir a Eusebio.

Cinco años que cualquier realista debería firmar para repetirlo siempre para su club. En tres de estos cinco años que Iñaki considera un despropósito la Real ha jugado en Europa. En este lustro se han clasificado habitualmente entre los siete primeros –para mí el despropósito es equiparar el séptimo puesto al decimoséptimo– seis clubes con mucho más dinero destinado a su plantilla como Barcelona, Atlético, Real Madrid, Villarreal, Sevilla y Athletic. Como tiene un presupuesto muy superior el otro equipo que se ha clasificado dos años como la Real –el Valencia–. Además se han clasificado en una ocasión entre los siete primeros Celta y Betis, que en este periodo bajó a Segunda como han descendido clubes equiparables a la Real por población como Osasuna en dos ocasiones, Valladolid, Sporting, Granada, Deportivo, Las Palmas y Málaga. Y otros como el Zaragoza y el Tenerife no han llegado ni a asomar por Primera en este nuevo fútbol cada vez más complicado. Basta con ver donde están ahora Athletic y Villarreal en la clasificación.

El año en el que menor fue la diferencia con el descenso de la Real fue de diez puntos, el Barcelona perdió un año sí y otro también en unas noches inolvidables en Anoeta y con Arrasate, Eusebio e Imanol se ha visto un fútbol de altísimo nivel y los éxitos deportivos y la marcha de jugadores que han afectado las temporadas siguientes han permitido convertir en realidad el sueño del club de que Anoeta sea un maravilloso campo de fútbol y abonar toda la deuda concursal. Evidentemente, cuando juegas en Europa y te quitan los mejores jugadores es muy difícil mantener una regularidad para un club del presupuesto y características de la Real. Bendita irregularidad.

Se critican los cambios en el banquillo cuando en diez años Aperribay solo ha firmado a siete entrenadores –Lasarte, Montanier, Arrasate, Moyes, Eusebio, Imanol y Garitano–. ¿Cuantos clubes de territorios con la presión de una población equiparable de la Real con igual o menor presupuesto ha tenido menos entrenadores? No ha habido ninguna destitución precipitada, más bien todo lo contrario. Porque Iñaki considera «fantásticas» las cuatro primeras temporadas, pero debe haber olvidado que en la segunda se mantuvo a Lasarte tras cinco derrotas seguidas y la Real se salvó con un empate pactado en la última jornada.

Espero que Iñaki y todos los aficionados que comparten su visión tan negativa con estos datos se den cuenta de que están totalmente equivocados en las sensaciones que trasmiten, pero sobre todo, que nadie pite en enero ni nunca a sus jugadores para conseguir los mejores resultados deportivos. Por suerte el nuevo Anoeta ha aportado el mejor antídoto contra este problema. El Fondo Aitor Zabaleta. Un abonado de la Real se quejaba porque no paraban de animar y porque así no podían pitar a los jugadores. Ellos representan el futuro y el gran tesoro de este club junto con sus jugadores y solo cabe esperar que sigan como hasta ahora, apoyando a su equipo y que ya en Anoeta no se escuche a esa minoría que quiere hacer alineaciones, plantillas, organigramas deportivos y Consejos en la grada con el perjuicio que eso representa para la Real. Ellos son la mejor solución para silenciar el gran problema de Anoeta. Que si hay un pito a Zurutuza, que acaba contrato en junio y ya puede fichar por cualquier equipo, el ¡Zuru, Zuru! sea la respuesta para conservar a un buen jugador y para que en la Real las alineaciones y las plantillas las hagan solo los técnicos.

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