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Una aportación para entender mejor la Real y el fútbol

Aprovecho las posibilidades que ofrece este blog para reproducir en su integridad la única entrevista concedida a GARA por Loren Juarros tras ser destituido como director deportivo de la Real que, en una versión más reducida, fue publicada el pasado fin de semana.

Además incluyo un análisis más amplio que el publicado la semana pasada sobre las razones por las que el Consejo ha prescindido a la persona clave junto a Jokin Aperribay en el paso de la Real de la ruina y Segunda a la bonanza económica y el reportaje publicado el lunes para explicar la propuesta de abonos que influyó en el ambiente vivido en el último partido de Anoeta.

Es una aportación larga y profunda para que los lectores y aficionados que quieran aprovecharla durante esta Semana Santa puedan entender mejor la Real y el mundo del fútbol, sobre todo a través de la persona que más información y conocimiento tiene tras 25 años en el club como jugador, técnico y director deportivo.

Entrevista de Loren a GARA en su integridad

«Podemos equivocarnos y volver a cometer los errores que nos llevaron a Segunda y a la ruina económica»

¿Cómo está después de todo lo que ha pasado estos días?
En este momento con la perspectiva del tiempo que pasa, con una tranquilidad grande, con una paz interior muy buena y muy satisfecho. La sensación que tengo es de satisfacción, de haber colaborado en la reconstrucción del club desde una situación muy delicada en lo económico y lo deportivo a lograr que esta Real haya pasado por Europa con unos valores, una identidad y una filosofía que entiendo que debe tener la Real. Eso da un valor añadido a lo que hemos conseguido.

¿Qué siente cuando el sábado en Anoeta se pide su marcha y cómo se suceden los acontecimientos desde ese instante?
Lo vivido en el campo es duro para un profesional y personalmente no es fácil llevar esos momentos. Se te cruzan muchas ideas y sentimientos. Por una parte quieres entender que la gente tenga la posibilidad de manifestar su opinión. El fútbol es muy mediático, genera muchas emociones y a veces se manifiestan de una manera que no sería la mejor, pero hay que entenderlo. Por otra, en un año que hemos jugado en Europa, pensar que la gente y en una situación en la que el equipo no está tan bien como nos habíamos propuesto, siendo realistas y pensando que podía ser un año complicado, que volver a Europa no era fácil, pero sin ningún riesgo de meternos abajo, piensas si todo aquello era justo. Aunque la Justicia en el fútbol es difícil de calibrar, es triste porque al equipo no le ayudaba eso nada y porque se entremezclaron gritos contra mí con gritos sobre el tema de los precios de los abonos hacia el Consejo y a Jokin Aperribay. Eso me dolió muchísimo porque Jokin no se merece con todo lo que ha peleado por el nuevo campo que cuando llegue el momento de gestionarlo, la gente se puede enojar, pero no manifestarlo en el campo con ese desafío que hubo dirigiéndose al palco. Hay sitios para hablar, pero desafiar en el campo al presidente que ha conseguido llevar al club hasta donde ha llegado… Entiendo la manifestación de la posición de los socios que quieren estar lo mejor posible, pero no creo que deba manifestarse todo esto en el partido y de esa forma.

¿Si el Consejo le trasmite confianza y hubiera pedido que siguiera lo habría hecho?
No sé, pero ellos entendían que era una situación incómoda y no le puedo reprochar nada a Jokin porque han sido diez años de mucho trabajo e intensidad. Hemos tenido que trabajar codo con codo para sacar el club adelante y no voy a cuestionar en absoluto por qué se toma esta decisión. El fútbol coge una dimensión y en la Real tenemos que pensarnos muy bien lo que somos y a donde queremos ir. Obligar al Consejo a tomar decisiones con las que las que puedes estar más o menos de acuerdo, pero manifestarlo en la mitad de un partido cuando el equipo necesita ayuda… La imagen que da la Real en los últimos años no concuerda en nada con lo que la gente del fútbol pudo ver en la televisión.

¿Qué se siente cuando desde el primer momento que empieza a trabajar con Aperribay está en el centro de la diana?
Es retrotraernos diez años atrás, a la historia más triste de la Real. Tenemos que meditar y no cometer los mismos errores, que sirva como experiencia cómo se llegó al descenso. Tengo muy claro cual es el origen, de una parte de la prensa que aquella situación no supieron digerirla. Jokin apostó por mí y ellos me identificaron como una persona que no había ayudado a que el club fuera a la desaparición y nunca me lo perdonaron. A partir de ahí estuve en la diana y ni el ascenso sirvió para cambiar eso, ni jugar la Champions a los tres años, ni clasificarnos para la Europa League, ni jugar una semifinal de Copa, ni jugar este año la Europa League… En el mínimo momento que han podido han vuelto a ponerme en la picota y han aprovechado los errores, que los ha habido, pero nunca han sido capaces de analizar la globalidad de mi trabajo.

¿Qué piensa cuando se recuerda su marcha al Athletic con 22 años ahora y no cuando vuelve con 26 o pasa a ser capitán un año después hasta su retirada?
Expliqué en una rueda de prensa con el tema de Iñigo Martínez cómo se produjo mi traspaso al Athletic. Lo sabemos yo, mi representante Miguel Santos y la gente del club, con el padre de Jokin Aperribay. Era un momento en el que el club no tenía una situación como la que tiene ahora y me dijeron que me tenía que ir, no me dijeron qué tenemos que hacer para que te quedes. Me ofrecía el Athletic igual cuatro veces más de lo que cobraba en la Real y no había capacidad económica de ofrecerme nada y ese dinero no lo podían rechazar. Los 300 millones de pesetas representaban el mayor traspaso de un jugador nacional. Todos entendían que era lo mejor para todos. Aquello se tergiversó con unas declaraciones del presidente del Athletic diciendo que los mejores jugadores vascos debían estar en el Athletic. Ahora la Real habría tratado de que Loren no se marchara porque las armas que tiene son más fuertes que las que tenía entonces.
Ahora cuestionan mi realismo desde el desconocimiento. Cuando estaba en Burgos tenía tres o cuatro ofertas y decidimos con Miguel Santos que tenía que volver a la Real. Cuando me llamó Toshack no tuvimos ninguna duda, era el que me había subido al primer equipo. Mi vuelta, mi compromiso, mi capitanía, que me imagino que para suceder a Larrañaga y Arconada alguien vería mi compromiso y mi sentido de pertenencia… Cuando 20 años después gente muy joven me cuestione lo que pasó en aquella época es porque no saben lo que pasó. El que cuestione mi realismo hablando del Athletic es porque no me conoce ni conoce las circunstancias en las que se dio.

¿Comparte que pasa a ser cuestionado cuando Badiola le pone en la diana? ¿Qué pasó en 2008?
Me pone en la diana porque quiere hacer cosas en el club en temas de fichajes y relaciones con representantes, quería hacerse representante de jugadores de la casa, hacer cosas en lo económico que no se podían hacer y yo en la parte que me tocaba no iba a dar el visto bueno. Luego estaban los administradores concursales que controlaban todo eso y tenían muy en consideración mi opinión. Lo único que hice es lo que he hecho estos diez años, mirar por los intereses de la Real por encima de los personales. Si hubiera mirado por mí habría sido más infeliz, aunque tuviera más cosas. Por eso Badiola me pone en el escaparate como a otras personas del club. Algunos tuvieron que salir, como Salva Iriarte, que es digno de hablar porque lo pasó muy mal. Yo me quedé porque Badiola pensó que iba a poderme convencer para hacer lo que quería, pero Salva salió y el tiempo que trabajé con él, que también lo tuve como entrenador, demostró ser un gran profesional, una gran persona, y lo puso en el disparadero.

En sus cuatro primeras años de director deportivo con Aperribay se pasa de Segunda a la Champions.
Fue pasar del infierno al cielo. Apuesto por Martín Lasarte, al que conocía como persona y entrenador. Conocía sus virtudes y defectos y sabía que era el ideal para aquellas circunstancias. Los jugadores necesitaban un entrenador con un altísimo nivel de motivación, activación y trasmisión. Había que elevar el nivel de energía positiva porque había una depresión dentro. Era el tercer año en Segunda y supo convencer a los jugadores,  animar a todos. Nos ascendió y nos mantuvo el primer año y puso la primera piedra para la consolidación. Con él, como con otras muchas decisiones, fui criticado cuando venían y cuando se iban. Pero quería a Philipe Montanier. Era un proyecto de riesgo, un entrenador joven que lo tenía muy bien valorado porque en Francia hacía cosas muy interesantes con un estilo y un perfil con buenos conceptos. Le costó adaptarse, pero tanto el Consejo como los técnicos nos mantuvimos firmes en los momentos difíciles, lo aguantamos y conseguimos el cuarto puesto y nos clasificamos para la Champions.

¿Comparte qué a pesar de que ningún club ha conseguido eso y de que el equipo se ha clasificado tres veces entre los siete primeros con, como mucho, el octavo presupuesto de la Liga y de que la entidad ha mejorado su economía como ninguno otro club no se ha valorado su trabajo con justicia?
Yo creo que sí se ha valorado. Soy una persona que me relaciono con la gente en la capital, en la provincia y en la calle no ves lo que una parte de la prensa ha querido trasmitir como si sus opiniones fueran de la mayoría de la masa social. Yo no he percibido eso en la calle, creo que se ha valorado  mi trabajo por la mayoría silenciosa. Eso me ha ayudado a tener fuerzas en los momentos de dificultad, a seguir en la misma línea. La gente en general te dice que estáis haciendo un buen trabajo, sacáis chavales, te pueden hablar de algún fichaje mejor o peor, pero todo eso que he recibido me ha permitido que los cuatro del altavoz no me hicieran mella porque lo que percibía y lo que el Consejo me trasmitía iba en ese camino.

Ha estado 25 años seguidos en las Real  y ha visto salir antes a muchos responsables. ¿El gran problema no es que los años de grandes éxitos se ven normales, los normales como fracasos y el fracaso de bajar a Segunda como un cataclismo que aún se paga?
Sí y la masa social y la prensa se tiene que plantear que vivimos un fútbol que ha cambiado mucho con los derechos de televisión, que hace que los equipos que ascienden de Segunda tienen una capacidad económica que antes no disponían los clubes de poca estructura. Pueden tener 40-50 millones de ingresos con los derechos televisivos y destinan el 75% a la primera plantilla. Y en la Real Sociedad, con su filosofía, si queremos mantenerla hay que ayudar a los que la dirijan, a los técnicos y al Consejo y tener claro lo que son los éxitos y los fracasos. No puede ser que cada dos años entres en Europa y el año que has metido cinco chavales del Sanse, con 16 jugadores de Zubieta, que hayamos jugado la Champions con 17 y si un año que juegas en Europa quedes el 10 o el 11 y se considera un fracaso podemos equivocarnos y volver a cometer los errores que nos llevaron a Segunda y a la ruina económica. Y bajar a Segunda hoy en día es deportivamente catastrófico, pero si además conlleva una ruina económica puede ser el final del club porque hoy nadie, ni las instituciones ni los bancos, te van a echar una mano. Tenemos que meditarlo para el futuro y ahora que soy un socio, accionista y aficionado de la Real debemos pensar qué son los éxitos y los fracasos de este club si queremos mantener la filosofía y la identidad teniendo el mayor número de jugadores de casa en la primer plantilla porque además creo que ésa es la mejor forma de tener éxitos deportivos y estabilidad económica.

¿Entiende que se habla demasiado de los fichajes de jugadores y poco de la línea deportiva?
A los directores deportivos se nos mide y, más en un club como la Real, por los aciertos o no aciertos en los fichajes y es verdad que son importantes porque los haces para cubrir puestos específicos y es importante acertar y que funcionen desde el primer día. Dependes del dinero que tienes para fichar. Estos años hemos podido disponer de una economía más solvente para traer jugadores de un perfil más alto y en general estoy satisfecho. Ha habido jugadores que no han funcionado, algunas malas incorporaciones, pero otras o por cambio de entrenador o porque no se les ha dado el tiempo necesario no han podido desarrollar su fútbol y lo hacen en otros sitios. Jugadores que llegaron y salieron y han demostrado ser buenos futbolistas.
Pero en la Real el mayor trabajo de un director deportivo es tener mucha relación con el fútbol educación para percibir y hacer la transición del fútbol base al primer equipo con orden, normalidad, apoyo y exigencia. Es a lo que más tiempo he dedicado, es lo que me ha generado más ilusión, estar en contacto con Luki Iriarte para ver qué jugadores de la casa podían llegar en uno o más años. Más allá de la complejidad que tiene el fútbol de servicios médicos, físicos, analistas…, más allá de los fichajes he tenido muy claro que queríamos sacar jugadores de la cantera al primer equipo.

¿Y se habla poco de los fichajes de entrenadores y de acertar con sus perfiles cuando la mismo año con la misma plantilla, por ejemplo, Moyes suma 9 puntos en 11 partidos y Eusebio 39 en 27?
Martín Lasarte consiguió su objetivo, Philippe un superobjetivo, Jagoba Arrasate también consiguió un objetivo. Igual nos precipitamos un poco con él, pero nos clasificó en la previa de con el Lyon en dos partidos fascinantes, quedamos séptimos cuando pudimos quedar sextos y entrar directamente en Europa League y Eusebio también cumplió el objetivo. Nos queda el lunar de David Moyes, que fue el entrenador diferente a los otros y o no acertó o no supimos darle lo que necesitaba. Pero los otros cuatro han cumplido sus objetivos y además siendo entrenadores que no han tenido miedo a utilizar gente joven en Primera.

¿Cómo explica la dificultad para fichar jugadores que marquen la diferencia por mucho que suba el presupuesto de la Real?
Todos los países y zonas de contratación de jugadores están masificados de ojeadores de todos los equipos del mundo y de grandísimo nivel. No es como cuando había tres extranjeros en cada equipo, que había muchos jugadores que se podían quedar en sus países. Había más posibilidad de encontrar jugadores de nivel asequibles. Hoy la Real puede acceder a un perfil de jugadores mayor, pero también todos los equipos que ascienden de Segunda a Primera, que pueden ofrecer el mismo dinero que la Real. Eibar, Leganés, Getafe, Girona, que tiene al City por detrás, o Levante son capaces de montar el primer año equipos potentes con 40-50 millones con los ingresos de televisión con gente experimentada de 28-30 años que dan rendimiento desde el primer día y nosotros subimos chavales de 20-22 que están por hacerse y eso lo debe tener claro la Real.

¿Qué piensa cuando se pone como ejemplo al Sevilla y a Monchi a la hora de fichar cuando este año tiene 212 millones de ingresos y la Real presentó en la Junta un presupuesto de 85 de gastos?
Que o hay una ignorancia absoluta o quieren hacer daño. Aunque la comparativa no tiene nada que ver, el crecimiento del Sevilla con Monchi fue pasar de ser un equipo de cantera y competición en Segunda tras la venta de Reyes y Sergio Ramos a ser de competición puro y duro, que va al límite de presupuesto para competir al máximo con todos los riesgos que eso suponía. Es un referente su capacidad de gestión y de ver el fútbol, pero no es exportable a la mayoría de los clubes, ni en particular a la Real. Comparar a la Real o al Sevilla a Loren con Monchi es comparar el blanco y el negro. Es un disparate. Nuestro jugador mejor pagado cobra menos que el peor pagado de allí y nos pasa lo mismo con el Athletic, que te van a pagar de tres a cinco millones de fichas.
 
¿Cree que se han valorado más los aciertos o fallos en fichajes de jugadores que la gestión general y que no se ha destacado lo más importante, la firmeza a la hora de defender una línea de apostar por Zubieta con pocos refuerzos?
He puesto la filosofía y la identidad del club por encima de los fichajes, que han intentado ser el complemento. Lo más importante era la gente de casa. He podido fichar jugadores cumpliendo los parámetros económicos del club sabiendo que podía haber alguno de casa para competir el puesto, pero no tenemos posibilidad de uno de más nivel porque su coste no lo permitía. Que un jugador de fuera se quede en el banquillo porque un proyecto nuestro es mejor no es un fracaso del fichaje, es un éxito del club porque estos chicos tienen que tener competencia y no tienes dos jugadores de la casa en el mismo puesto. Hubo años en los que las cesiones fueron situaciones que el club utilizó bien para crear competencia a gente de casa y, si no funcionaba, no nos hipotecábamos a tenerlo mas años.

¿Recuerda las críticas por no fichar más cuando llegó a Montanier y con dos incorporaciones por año se entró en Champions?
No veían a nadie para crecer en Primera. El año del ascenso con todos los jugadores de la cantera y De la Bella, que se adaptó como uno más, se decía que no podían jugar en Primera. El año que nos mantenemos en la última jornada se dice que no valen para crecer y dos años más tarde con esos jugadores y Carlos Vela conseguimos jugar la Champions. Es la línea de mi trabajo, la paciencia. La Real tiene que confiar en la gente. Hay momentos de dudas y los de dentro debemos trasmitir confianza. Si en esos momentos nos dejamos arrastrar por la opinión de parte de la prensa no sé dónde habríamos estado, pero no habríamos conseguido lo que conseguimos.

¿Esta política de fichar poco le perjudica porque la posibilidad de aciertos se reduce y hay medios que necesitan más fichajes y atacan esa política deportiva?
Posiblemente. Cuantos más fichajes, más éxitos. Repasas el listado de fichajes de Monchi y puede tener un 50% de aciertos y errores y a unos precios que es más fácil acertar. Una política como la nuestra a la prensa sensacionalista le da poco. Un fichaje vende más que subir a Igor Zubeldia y al de casa va a ser más difícil decir que es un fracaso, cosa que con un fichaje no les va a importar nada y les va a venir bien para meterse con él y con el director deportivo.

¿Hasta qué punto ese ambiente crítico llevó a Aperribay a fichar a Olabe tras en un año difícil al fallar su apuesta por Moyes y ahora a destituirlo tras lo del sábado?
Jokin es un presidente que ha demostrado capacidad y ambición. A todos los que hemos trabajado alrededor nos ha exigido lo máximo y nos ha hecho mejorar. Él siempre piensa que se puede mejorar en base a un orden económico que siempre ha puesto por delante. Hasta ahora para nada ha cuestionado la filosofía de jugar con gente de casa por encima de tener resultados. En ese tema Jokin piensa cómo puede reforzar la estructura de la Real con gente de perfil Real Sociedad, que conoce el club y que le puede ayudar a seguir creciendo. Y ese creo que fue el fundamento de Jokin con el tema de Roberto Olabe. No sé si no se ha entendido bien o se quiso tergiversar todo eso para sembrar dudas entre Loren y Jokin. Él para nada me trasmitió que iba en esa línea, sino que quería hacer crecer al club con gente capacitada y experta sin dudar de mi trabajo. Entendía que podía ser un complemento bueno para dar otro impulso al club. Se utilizó por parte de los mismos y ahora más con mi salida y la posible llegada de Roberto. Pero si antes pensaba que podíamos trabajar juntos ahora con más fundamento puede pensar en él para seguir adelante.

¿La gente explica que Olabe se marchara a los pocos meses de venir y ahora pueda venir a su relación con usted y con Eusebio?
Hablé un día con Roberto y no me hizo referencia a que ése fuera el motivo. No sé cuales fueron y no quiero hablar de una decisión personal, según lo dijo él. No tuve ningún problema de trabajar con él y de la relación con el mister no puedo decir nada porque lo desconozco.

¿Este año se han tenido en cuenta los problemas que suponen jugar en Europa, las lesiones, la marcha de jugadores importantes y la juventud de la plantilla?
No se ha tenido en cuenta que somos la Real Sociedad y que al entrar en Europa teníamos que jugar los jueves y los domingos. Hemos tenido lesiones desde el inicio. Subimos cinco jugadores del filial y no se ha tenido en cuenta. Se ha juntado un poco de todo. Hemos hecho cosas mal, nos habremos equivocado, pero en casa teníamos la sensación de que el equipo se había reforzado con Diego Llorente y Januzaj, que curiosamente los que más critican la planificación no cuestionan la calidad de Janu o la aportación de Diego. Pero es verdad que el equipo no ha conseguido los resultados esperados para estar más arriba. Aún así hemos hecho lo suficiente para tener cinco o seis puntos que nos permitirían estar ahora luchando por Europa. En los tres primeros partidos algunos que luego han dicho que es un fracaso vemos lo que escribían entonces y estaban más equivocados que nosotros. El equipo no ha tenido ese punto para enganchar dos partidos ganados y generar ese grado de confianza que cogió el año pasado. En los análisis de los datos de casi todos los partidos eres superior al rival, pero la eficacia es fundamental. Pero con todo no hemos estado en ningún momento en riesgo de descenso, siempre mucho más cerca de Europa que del descenso y creo en estos nueve partidos el equipo va a acabar en una posición más que digna para haber competido en Europa y meter cinco jugadores del filial.

¿Reconoce que este año se ha equivocado a la hora de planificar la temporada con esos dos fichajes jóvenes cuando subían tantos jugadores del filial y con la salida de Markel y Zaldua?
Puede ser. Con esos jugadores el año pasado quedamos sextos, pero la participación de Zaldua, Markel y Mikel, a los que solo tengo palabras de agradecimiento, tampoco fue tan alta. En el caso de Joseba apareció Álvaro Odriozola y por la opinión del mister y de Joseba, que pedía jugar más,se decidió que saliera, pero en mi cabeza estaba que volviera a la Real la próxima temporada sin ninguna duda. Pero creo que más que planificación, ha sido un tema de cansancio, de estados de forma, de errores nuestros que han hecho que el equipo no se haya metido en la pelea por Europa. Eusebio logró llevar el nivel de juego del equipo a la excelencia en año y medio, a dar lo mejor de cada jugador y como equipo. Lo que la Real ha brindado a su público ha sido un espectáculo. Y para ser capaces de ejecutar eso hay que estar muy centrado porque el equipo arriesga y se expone mucho y, si no estás muy redondo, te penaliza. El mister ha creído en eso y no ha querido cambiarlo y con esa línea hemos estado muchos partidos más cerca de ganar que de perder, pero así como el año pasado esa apuesta llevó a un fútbol fantástico con resultados, éste ha habido fútbol y no resultados.

¿Por qué no se adopta antes la decisión habitual en temporadas así de destituir al entrenador, sobre todo cuando hace cosas raras?
Él también busca soluciones, pero ha mantenido su estilo en el 99% de los partidos. En Villarreal cambia de portero y sistema frente a un equipo con rombo, pero no se puede hablar del cambio de sistema cuando para el minuto 10 pierdes 2-0 con una situación a balón parado y un error de un jugador. También contra el Salzburgo cambia buscando soluciones para ver si el equipo es capaz de reaccionar.
Le mantengo a Eusebio porque creo en él, porque ha conseguido el nivel de excelencia que buscaba para estos jugadores, por el nivel de éxitos y porque pensaba que él y los jugadores iban a ser capaces de revertir la situación. No ha sido posible y nos tenemos que ir los dos. Lo mismo que otras veces cambiamos de entrenador porque vimos lo mismo, en ésta no veía el cambio del entrenador.

¿Por qué no se confía antes en Imanol cuando cree en él?
Semana a semana analizas los partidos y la situación del entrenador y, aunque por mi cabeza no pensaba cambiarlo, a veces no se comparten los pensamientos con el presidente y me tengo que adelantar a situaciones que a veces te las quedas. Este año no he pensado cambiar a Eusebio, pero sí tengo que decir que la Real tiene ahora un entrenador en el primer equipo que para mí es oro. Cuando Asier Santana entra en el primer equipo decido poner a Imanol en el Sanse viéndole como un hombre de la casa por las sensaciones que tenía y ha entendido cuales son mis ideas de fútbol, lo que tenía en mente para el Sanse para conseguir los mejores futbolistas y resultados y para que el estilo y la capacidad para cada puesto fuera lo más parecido al primer equipo. Imanol lo ha hecho a la perfección y ahí está el rendimiento del Sanse. En Imanol he pensado cada día, pero le ha tocado ahora y lo va a hacer muy bien. Es un entrenador a cuidar por la Real y ha estado en mi agenda. ¿Cómo no va a estar con lo hecho en el Sanse?

¿Cómo ha sido su relación con Eusebio y la despedida de los dos del equipo y de todo Zubieta?
Con Eusebio la despedida es larga, de mucho contacto y menos intensa y menos emoción porque nos hemos ido los dos juntos consolándonos uno al otro. La despedida con Zubieta ha sido muy dura. Así como me voy tranquilo, con paz interior, el momento de despedirme de las personas de Zubieta ha sido el más difícil tras diez años de convivencia con profesionales excepcionales y personas maravillosas que creo que la Real tiene que cuidar porque estoy convencido de que no hay un club con profesionales con tal dedicación, identidad y compromiso como los que hay en Zubieta.
Me gustaría destacar a dos chicas, Gabriela, nutricionista y Eneritz, analista. Ahora que se habla de la mujer, el fútbol profesional de la Real ha incorporado a dos mujeres a trabajar con la élite. Y como anécdota, el 8 de marzo en el que tanto se reivindicó a la mujer en el trabajo, mandé a un master de análisis y scouting a Madrid a dos técnicos, Eneritz Lizaso y Erik Bretos. El director, al verla a ella, en la presentación hizo la referencia de que era la primera que participaba en un master y le felicitó a ella y a la Real. Es importante que se valore ese otro trabajo que no se ve, que no son fichajes, no son goles o resultados.

¿Qué le parece que se cuestione Zubieta con los jugadores que han subido y los resultados de Sanse y Real C sin priorizarlos como se vio con Eneko Jauregi?
No se puede discutir a los técnicos de Zubieta, pero por los resultados es el mayor disparate del mundo con todos los jugadores que han ascendido estos diez años y la progresión de todos los equipos cuando tenemos al Sanse y al C en puestos de play-off, con todos los equipos compitiendo con jugadores mayores, adelantando al máximo todos los equipos los procesos formativos. El Sanse es el octavo equipo más joven de todos los grupos de Segunda B y eso que se ha quedado gente de más edad. La Real C compite con juveniles en Tercera, el juvenil de Honor con chavales de primer y segundo años, los infantiles con cadetes... Cuestionar Zubieta es el mayor disparate que hay y espero que siga mejorando y que nadie cometa el error de cambiar lo que funciona. Además con un sentido humano grande. Así cuando un club de Segunda nos pide a Eneko Jauregi, que terminaba contrato y no veíamos su paso al primer equipo, siendo titular y un jugador importante en el Sanse, metido en playoffs, por los valores que defiende la Real entendemos que había que dejarle salir y eso abría la puerta a Celorrio y Dávila, más jóvenes que él y apostamos por ellos.

¿Le apena que un mal año ha bastado para entregar su cabeza a pesar de los éxitos de su gestión deportiva el primer día que se pide en el estadio de Anoeta?
Me da pena por un mal año que no ha terminado y no sé la clasificación que tendremos al final, que creo que será más que digna para un año difícil. No puede ser un fracaso. Me apena porque creía en este proyecto con Eusebio y creo que si lo hubiéramos aguantado más habría dado resultados. Pero es verdad que lo que se generó el otro día no es bueno. Más allá de las personas afectadas, por la Real, que no puede dar una imagen como la que dio. Si mi marcha sirve para solucionar eso bienvenida sea. Y lo que espero es que el 19 de mayo el equipo termine en una clasificación más que digna y digamos que no ha sido lo que queremos, pero que tampoco ha sido un fracaso.

¿Qué opina cuando lee y escucha que Aperribay se queda sin escudos? ¿Cree que el objetivo final es acabar con el presidente y que le ha tocado hasta ahora ser el dique de contención de ese oleaje y que la Real se queda sin él?
Sin duda alguna. A parte de entender que tenía que dejar el puesto empecé a percibir mucha presión hacia Jokin y el Consejo y que un periodista le pregunte a la cara al presidente que salió escoltado del velódromo por atreverse a entrar, que en este momento complicado desafíe al presidente y le diga en la rueda de prensa que queda como diana porque ha quitado el paraguas de Loren, que se lo piense muy bien la gente y la prensa a la hora de poner a Jokin Aperribay en el disparadero.

¿Lo más difícil en ese mar de fondo es mantener el timón en la dirección que ha dado éxitos? ¿Teme que con su marcha la nave blanquiazul cambie el ritmo y se deje arrastrar por la corriente?
No creo que sea así por lo que he trabajado siempre con Jokin, pero sí que es lo que va a pedir la gente y con Jokin o sin él lo que más miedo me da es que se vuelva a creer en un modelo insostenible para la Real buscando resultados por encima de todo porque eso nos llevó a la ruina deportiva y económica.

¿Dónde se ve en el futuro?
En el mundo del fútbol.

¿Algo que no le haya preguntado y le gustaría añadir?
Destacaría lo que se ha elevado el valor de la Real con internacionales absolutos hasta de Brasil y sub’21. Es otro valor añadido al trabajo realizado, ver cómo se ha elevado el valor de todo lo equipo. Solo basta con valorar el precio que tendrían en el mercado los jugadores que están ahora en el equipo.



Análisis

¿Por qué Aperribay prescinde de la clave de los éxitos deportivos?


La Real vive su mayor crisis desde que el 20 de diciembre de 2008 Jokin Aperribay asumió la presidencia y puso fin al año en el que Iñaki Badiola llevó hasta la máxima expresión la caída al abismo de la entidad. Entonces el presidente apostó, tampoco tenía otra alternativa, por una política basada en la cantera con pocos fichajes y encomendó a Loren la dirección deportiva.

La gestión de Loren permitió a la Real pasar en tres años de la Segunda a la Champions y a partir de ahí vivir el mejor lustro de las últimas tres décadas con tres clasificaciones entre los siete primeros, un noveno puesto empatado con el octavo y un duodécimo con el, en mejor de los casos, octavo presupuesto de la Liga. ¿Por qué en el primer año difícil de su gestión y en el primer momento complicado en Anoeta, con una petición de marcha de Loren, Aperribay reacciona no solo con el cambio de entrenador que reclamaba la situación, también con el despido de la persona clave de los éxitos deportivos y económicos y de nueve años de estabilidad?

Para responder a esta pregunta hay que volver a la década de los 2000. El problema no son Uranga, Etxarri, Toshack, Astiazaran, Olabe, Fuentes, Bakero, De la Peña, Iriarte, Larzabal, Badiola, Ayestaran, Loren o Aperribay, máximos responsables directivos y deportivos desde que en 2001 el primero se vio obligado a dimitir y poner fin a una estabilidad directiva y a una época de éxitos deportivos que comenzó con el ascenso de 1967 y la llegada a la presidencia de José Luis Orbegozo.
 
De todos ellos solo Aperribay sigue y ya se le ha puesto en el centro de la diana para ser el siguiente a pasar por la guillotina. El problema no está tanto en ellos como en el entorno que rodea el club, donde confluyen dos corrientes. Unos defendemos que la Real debe ser fiel a lo que siempre le ha dado éxitos y estabilidad deportiva y económica, una apuesta por la cantera con los pocos refuerzos asumibles por la economía del club que sean necesarios y otra que quiere que la Real sea un club cualquiera, que juegue en Europa siempre y que pelee por títulos con un director deportivo que traiga grandes jugadores.

El gran problema de este club es que este sector de la afición y de la prensa considera los años de éxitos como normales, los normales como grandes fracasos que obligan a cortar la cabeza de los responsables y el único fracaso, que es bajar a Segunda, se convierte en una hecatombe que lleva a querer dinamitar todos los cimientos del club.

No se considera un gran éxito subir a Primera en el primer intento de Loren con un presidente normal, sin dinero para fichar en situación concursal, con solo 17,6 millones de euros de presupuesto y con la masa social dividida a pesar de lo que pasa en clubes de capitales o provincias similares o de mayor población como Zaragoza, Valladolid, Sporting, Tenerife, Racing, Oviedo, Osasuna, Cádiz, Granada, Mallorca o Hércules. La única diferencia entre estos clubes y la Real es Zubieta. Y los mismos que para quitarle méritos a Loren se los dan a los jugadores que salen de la cantera olvidan que le han critican y han forzado su salida por una gestión deportiva basada en confiar en Zubieta.

Tampoco se considera un grandísimo éxito pasar en tres años de Segunda a la Champions cuando no hay ningún club peor colocado entre los presupuestos de Primera (42,4 millones de presupuesto, la mitad de este año el año que quedó cuarto) que haya jugado la fase de grupos de la Champions desde que el Celta lo hizo en 2004. Y ese año bajó a Segunda en una demostración de la dificultad de mantener el nivel tras un año bueno cuando se juega en Europa.

Tampoco se valora clasificarse entre los siete primeros en tres ocasiones de los cinco últimos años cuando ningún club lo ha logrado con, en el mejor de los casos, el octavo presupuesto de la Liga, en los últimos 25 años. Ni se valora pasar de tener gracias a la gestión deportiva en junio de 2009 unos fondos propios negativos (termómetro de la situación económica) de -42,9 a tenerlos en positivos de 30,4 en 2017 a la espera de aumentar esa cifra con los 140 de ingresos de este año.

Los objetivos en el fútbol deben marcarse en función del presupuesto. Si tienes el octavo, el objetivo debe ser acabar entre los siete primeros, pero el único fracaso en Primera es bajar y no hay más que mirar a los clubes de capitales o provincias de similar o más habitantes que Gipuzkoa que han bajado o van a bajar. En la provincia de Málaga viven 1,6 millones de personas y van a bajar tras fracasar el intento de ser grande con una persona que ponga el dinero que aquí se añoraba y que solo llegó para jugar la Champions en la 2012-13. Y le acompañan en puestos de descenso los equipos de A Coruña (1.100.000 habitantes), que ganó una Liga, dos Copas y tres Supercopas y jugó once temporadas en Europa, cinco en la Champions, desde 1993 hasta 20005 ser grandes y que lleva camino de su tercer descenso en siete años. Y de Gran Canaria (838.000), que se ha pasado más años en Segunda B (6) que en Primera (5) en las últimas tres décadas. Y en Gipuzkoa (717.000 y dos equipos) no se entiende que bajar es el único fracaso.

Porque el nuevo reparto televisivo lo acusan estos clubes con una cierta historia y presión social, mientras que otros de poblaciones muy inferiores en inercia positiva con sus ascensos, sin historia ni una afición tan exigente, consiguen superarles con los 40 millones que como mínimo reciben de la televisión, que les permiten confeccionar plantillas competitivas.

En este choque entre estas las dos corrientes que rodean la Real, sus responsables han buscado un modelo muy complicado que pudiera satisfacer a todos de apostar por la cantera con fichajes que marquen la diferencia y que en el nuevo fútbol cada vez es más complicado. Porque el Athletic, rival a la hora de mantener sus mejores jugadores, tiene cada vez más dinero y ese modelo obliga a destinar a Zubieta muchos recursos económicos para sacar jugadores, con aportaciones a clubes convenidos y fichajes de niños o jóvenes de fuera de Gipuzkoa. De Mâcon llegó Griezmann cuando era un niño o de Zaragoza el juvenil de más proyección que tiene ahora la Real, Roberto López. Además la amenaza del Athletic obliga a hacer contratos cada vez antes, de más duración y mayor cuantía a cada chaval que tiene una mínima proyección.

Así la Real es el club de la otra Liga –porque hay siete que tienen un presupuesto muy superior y los que están más cerca, Athletic y Villarreal le superan en gastos en 17 y 32 millones– que más recursos destina a su cantera con gran éxito, como se puede ver con la cantidad de futbolistas de nivel que salen de Zubieta y con las clasificaciones del Sanse y de la Real C y del resto de equipos de la cantera. Todos menos el primer juvenil están por delante del equipo del Athletic con el que compiten, algo que nunca ha pasado.

Pero todavía es más difícil buscar fichajes que marquen la diferencia cuando los baremos salariales, por mucho que hayan subido, están muy por debajo de los siete clubes con más presupuesto, de todos los ingleses y de todos los que juegan la Champions. Porque el Sevilla que se pone como ejemplo tiene 212 millones de ingresos, por los 85 de gastos aprobados en la última Junta de la Real. Porque el nuevo reparto televisivo no beneficia a la Real. Ingresa más, pero la diferencia con los que le precede es cada vez mayor y los que están detrás, que destinan muchísimo menos dinero a la cantera, pueden pagar incluso más dinero en fichas a sus jugadores.

Un sector ruidoso de la prensa y de la afición no comparte esto y dan a la figura del director deportivo una importancia que no se concede en ningún lugar. Así un taxista decía que Anoeta es el único campo en el que se pide la dimisión de un director deportivo y no la del entrenador o la del presidente. Y todo nace de una visión idílica de la primera etapa de John Toshack, cuando fichó a Kodro y a Karpin por 125 millones de la antiguas pesetas y la Real los vendió por 1.700. Pero nadie recuerda que en aquellos años cada equipo tenía tres extranjeros y era más fácil fichar. Después de la sentencia Bosman ya vino el galés y con su vuelta se cayó el mito porque fichó a Luiz Alberto, Nihat, Westerveld y Kovacevic por 22 millones de euros, de los que solo se pudo recuperar uno por la marcha del turco al Villarreal, y la Real tuvo que despedirlo porque con ellos se iba a Segunda. Aquellos traspasos, aplaudidos por ese sector que reclama extranjeros que marquen la diferencia, y sus fichas motivaron la deuda que afloró en el concurso de acreedores y motivaron la marcha de Astiazaran y Olabe cuando apostaron por la cantera y la de Fuentes y Bakero, que llevaron al equipo a Segunda en una temporada 2006-07 en la que la Real alineó quince extranjeros.

Entonces nació el otro gran problema que tiene la Real porque Fuentes aprobó una ampliación de capital que necesitó que su entorno familiar aportara para llegar a los tres millones de euros, que es lo que se gastó en pagar la cláusula de rescisión de Diego Rivas. Y esa ampliación, que modificó el reparto accionarial, unida al descenso generó una crispación que no solo acabó con ese Consejo cuando por necesidad apostó por la cantera, sino que quiso dinamitar los cimientos que quedaban en pie en el club y enfrentarse a las personas que habían puesto dinero en la Real.  

Además permitió la entrada en escena de una persona que llegó a ser presidente de la Real por enfrentarse a esos supuestos poderes fácticos a base de mentiras y un discurso populista, diciendo que él iba a pagar los fichajes para volver a Primera. Al final los pagó el club y agravó su situación hasta acabar en concurso de acreedores.

Hasta ahí hay que llegar para entender la destitución de Loren. Él, como casi todos los trabajadores, futbolistas y personas que conocían la realidad del club, lanzaron un SOS para salvar a la Real de la locura que la presidía. Y a ese llamamiento respondieron Jokin Aperribay y los que entraron con él en el Consejo de una manera traumática, con la intervención de la Ertzaintza. Y Badiola y los que le apoyaron vendieron aquello como una intervención ilegítima de los poderes fácticos y pusieron en la diana ya a Loren y no perdonaron al Consejo su decisión de salvar a la Real.

Aperribay confió en Loren y eso les hizo a los dos estar siempre en la diana y que se pidiera su dimisión cada vez que había una situación deportiva complicada desde un foco localizado y desde un altavoz mediático que cuestionaba a Loren por sistema en su camino de buscar al presidente. Así tuvo que escuchar de todo cuando hizo una plantilla sin dinero para fichajes basada en la cantera y decidió sustituir a Lillo por un entrenador que en Gipuzkoa pocos conocían además de él, Martín Lasarte. Y en la cuarta jornada ante el Girona, cuando la Real se vio por dos veces en desventaja en el marcador, ya se pidió desde ese foco sus cabezas. Por suerte apareció Griezmann, Agirretxe marcó dos goles, la Real encadenó tres victorias que le hicieron llegar al liderato y estuvo toda la temporada en puestos de ascenso y las últimas quince jornadas en el primer puesto y el sector crítico tuvo que esperar.

Así la Real ascendió, se mantuvo al año siguiente a pesar de un final complicado y Loren decidió sustituir a Lasarte y no renovar a Rivas y volvió a ser crucificado por esas decisiones desde los mismos focos. Y le pedían fichajes y Loren solo fichó a Vela y a Mariga, del que tuvo que prescindir en enero, y apostó por otro entrenador desconocido como Montaner en 2012, que hizo jugar a Iñigo Martínez e Illarramendi desde el primer partido en Gijón. Los comienzos fueron muy difíciles, cuando la Real llegó en el último puesto a la duodécima jornada con ocho puntos en once partidos y no pudo pasar del empate sin goles ante el Espanyol. Anoeta volvió a pedir cabezas, pero Aperribay y Loren dieron un partido más al técnico, un milagroso gol de Iñigo Martínez en el minuto 91 desde el centro del campo dio la victoria en el Villamarín y la racha de siete partidos sin perder permitió acabar el año de transición sin problemas y poner las bases para el gran éxito del año siguiente cuando la Real se clasificó para la Champions sin más fichajes que el de Chory Castro, que llegaba libre, y la cesión de José Ángel.

En ese ambiente hostil, sin hacer lo que le pedían, con la cantera y dos fichajes cada año, la Real había pasado en tres años desde la Segunda a la Champions, pero el éxito tuvo un precio. Se marchó Montanier y la apuesta por Jagoba Arrasate no pudo aguantar la pérdida en dos años de Illarra, Bravo y Griezmann. Aperribay apostó por un perfil diferente con Moyes en el mayor error del presidente y lo tuvo que destituir en noviembre de 2015 con nueve puntos en once partidos y el equipo en riesgos de descenso. Y Loren volvió a acertar al apostar por Eusebio, que en sus 27 partidos suma 39 puntos, promedio de Europa, y en la siguiente temporada con el acierto en los dos fichajes de Willian José y Juanmi, que meten 23 goles en Liga, y con dos jugadores que llegaron en años anteriores libres en el once como Navas y Yuri, consigue clasificar a la Real para Europa con un sexto puesto que permite cerrar un lustro brillante.

Pero a pesar del buen final con Eusebio y de esta buena trayectoria nunca para de discutirse a Loren, Aperribay ya empieza a sucumbir a la presión y crea la figura del Director de Fútbol para fichar a Roberto Olabe en un proceso extraño. Se anuncia su fichaje como si fuera una decisión estratégica clave el 13 de junio de 2016 en lo que se veía como un proceso para sustituir a Loren al acabar su contrato en 2017. Empieza a trabajar en setiembre, el club funciona bien a todos los niveles, y Olabe no ve la opción de introducir cambios y decide marcharse el 13 de marzo de 2017. Tres meses después Aperribay, en junio, renueva a Loren hasta 2019 y por una mala temporada decide destituirle después de que en Anoeta se pidiera la marcha. Y dos días después se esfuerza en intentar desligar la petición de Anoeta de la destitución y para ello dice que había decidido hace mes y medio acabar su ciclo y que había hablado para sustituirlo con Olabe aunque lo veía complicado porque ha firmado por un club de Ecuador hace dos semanas… Peor esta versión que reconocer que lo sucedido en Anoeta ante el Getafe obligaba a tomar medidas.

Loren se ha equivocado este año como ha acertado hasta ahora en sus decisiones importantes. No ha acertado al no destituir a Eusebio ni en la composición de la plantilla al fichar dos jugadores jóvenes como Diego Llorente y Januzaj y al apostar por Kevin Rodrigues por lateral izquierdo.

Además Eusebio lejos de mejorar sus defectos de gestionar la plantilla y mejorar los aspectos defensivo y físico ha perdido el norte. Pero hay factores que explican la temporada no atribuíbles al director deportivo. Vela se quiere marchar y la Real acuerda su traspaso en enero, el agente de Yuri trasmite que se quiere ir al PSG y Aperribay le permite salir por la mitad de su cláusula y después Iñigo quiere irse al Barcelona y en enero se va al Athletic por 32 millones. Por si fuera poco Rulli pierde la seguridad que había mostrado desde su llegada por las facilidades defensivas del equipo y la responsabilidad de tener que iniciar el juego. Y jugadores titulares del año pasado como Navas y Zurutuza bajan su nivel. Y la plantilla se ha rejuvenecido demasiado porque a los cinco jugadores que suben del filial se une que los refuerzos también son jóvenes y el equipo acusa su escasa experiencia al recibir golpes.

Es normal que un equipo que juegue en Europa baje su nivel en Liga. El Sevilla, con el triple de gasto en su primera plantilla que la Real, solo saca dos puntos al Girona y al Betis, el Villarreal cuatro y el Athletic solo tiene dos más que la Real. Y ha habido lesiones de jugadores importantes toda la temporada. Se podía recordar todos estos aspectos para tomar la mala temporada como un año de transición y no prescindir del director deportivo que acertó siempre a la hora de contratar un entrenador cuando buscas uno, sin tener asegurado quien sustituirá a ninguno de los dos.

Lo peor es que Aperribay elimina el dique de contención que soportaba todo el oleaje y defendía firme la política del club. Ahora todo el oleaje va a ir dirigido al presidente. Y además de prescindir de su dique de contención y de la persona a la que se dirigían las críticas rocía de gasolina todo el estadio de Anoeta al subir los abonos de una manera inesperada cuando más enfadada está la gente. Eso ayuda a propagar el incendio que nace en el foco de siempre, en cuanto empata el Getafe tras una falta en el primer córner que saca al final del primer tiempo en el que su equipo había sido muy superior. Un chaval que se sumó al coro del «Loren vete ya» pensaba, por ejemplo, que era él el que iba a subir el precio de los abonos… Y es que ni a una mente como la de Badiola se le habría ocurrido infiltrar a una persona en el Consejo de Aperribay para plantear en este momento esos precios y la destitución de Loren para nueve años después ver más cerca su objetivo. Porque la venganza se sirve en frío y en Anoeta cuando la gente está caliente.

Lo que está en juego ahora es la estabilidad del club. Loren no ha sido solo un director deportivo, ha sido la persona que ha asumido todos los golpes por mantener la línea deportiva que ha dado éxitos al club sin dejarse influir por todo lo que han dicho. Ha representado la firmeza del discurso del Consejo. Y Aperribay ha entregado la cabeza de Loren cuando debía mantener su confianza en él y defender su gestión y los éxitos deportivos y económicos del club gracias a esa línea deportiva. Porque no hay ningún director deportivo de un club de similar o menos presupuesto, ninguno, que haya conseguido sus clasificaciones o haya aumentado sus ingresos en los últimos cinco años gracias a la gestión deportiva. Es imposible que ningún director deportivo mejore lo que ha hecho Loren y en lugar de defenderlo y mantener el dique de contención a la espera de que otro año malo obligara a sustituirlo deja a su Consejo, a toda la Real, a merced del oleaje. Porque otro año malo se llevará por delante a Aperribay y con él la estabilidad del club.

El único elemento positivo es la apuesta por Imanol como entrenador, aunque debía haber cogido el equipo una semana antes para evitar lo del sábado. Y hasta en eso se ha equivocado Aperribay al ponerle fecha de caducidad. ¿Y si gana la Real los nueve partidos que quedan no puede seguir? El oriotarra es el mejor entrenador que ha dado Zubieta, porque Emery salió del club como futbolista. Y es el técnico ideal para el estilo de juego y los problemas que tiene el equipo. La Real y el Sanse juegan muy parecido y el primer equipo ha encajado 52 goles en 29 partidos y el filial 22 en 31. La diferencia está en el entrenador. Imanol también quiere que sus equipos ataquen, tengan el balón y el control del partido, a quién no, pero desde un equilibrio y desde una importancia al aspecto defensivo y de un carácter competitivo necesario para poder ganar partidos. Así el Sanse no ha encajado gol en siete de sus últimos ocho partidos, en los que ha logrado seis victorias y dos empates, y está muy por encima de lo que podía esperarse tras los jugadores perdidos este año.

Imanol fue un jugador defensivo, muy limitado técnicamente y tuvo claro que para jugar en Primera tenía que dar el 120%, apoyado en su físico y su competitividad. Eusebio fue justo lo contrario, un jugador ofensivo de grandísima calidad y talento que no destacaba por el físico. Y los equipos suelen ser reflejo de sus entrenadores. Imanol es el técnico ideal para la plantilla de la Real y solo falta saber cómo responden él a lo que supone estar en la élite y los jugadores a la situación actual en este final de temporada. Ellos deben asumir que su futuro también está en juego hasta mayo, que ya tendrán vacaciones después. Ahora, tras la marcha de Eusebio y Loren, las miradas van a estar dirigidas hacia los jugadores y para todos es necesario acabar bien.

Es importante que la forma de jugar triunfe con los ajustes y las correcciones que necesita, con una elección adecuada de los jugadores. Porque si se apuesta por Zubieta lo que hay y lo que viene por detrás se adapta a ese fútbol. Mendilibar y Garitano, por citar dos ejemplos, son muy buenos entrenadores, pero no se ajustan a las características de los jugadores que tiene la Real y a lo que viene por detrás. No se puede cambiar de perfil del entrenador y seguir con la base de la plantilla y mantener el discurso de la cantera. Sea Imanol u otro el entrenador de la próxima temporada, no se puede olvidar que durante todo el año si los jugadores han defendido a Eusebio a pesar de que no lo ha hecho bien es porque creen en ese fútbol y jugando así han logrado su mejor rendimiento, como lo hacen el Sanse y la Real C. Para eso se necesita un entrenador de este perfil, mantener a los mejores jugadores de la cantera y acertar con los fichajes que aporten lo que falta. También es mejor apostar por los que están en Zubieta que buscar un director deportivo fuera.
 

REPORTAJE

La Real pretende con el nuevo Anoeta recortar la desventaja con el Athletic


Para entender la propuesta de precios presentada por el Consejo para el nuevo Anoeta, que ha causado indignación entre los abonados que ven que los precios de las localidades de sus zonas ascendían en bastantes casos por encima del 40%, hay que llegar a la nueva situación del fútbol tras el Real Decreto que regula la venta centralizada de los derechos televisivos, que ahora suponen la mayor parte de los ingresos de los clubes. La Real, por ejemplo, ha pasado de ingresar 25 millones con la venta individual a los 56 presupuestados para esta temporada.


Los clubes de Primera ingresan este año unos 1.400 millones por este concepto, de los que el 50% se dividen equitativamente y cada uno recibe 35 como punto de partida. Otro 25% se reparte en función de la clasificación que cada equipo ha obtenido en las cinco temporadas anteriores. Se establece un baremo y el primero recauda el 17% de estos 350 millones, el segundo el 15%, el tercero el 13%, el cuarto el 11% y a partir de ahí la diferencia entre los porcentajes es menor.
Un 16,7 % se cobra en función de las audiencias televisivas en los partidos de cada equipo de la temporada anterior y el 8,3% restante se reparte en función de los ingresos que cada club tiene por abonos y venta de entradas tanto en competición europea como en la española en los últimos cinco años. Aquí no hay un baremo, sino que es proporcional a lo que recauda cada equipo y beneficia a los que juegan competición europea y a los que tienen mayor masa social y precios en los abonos y en las entradas más altos.

La Real está mal situada en este reparto porque ha perdido abonados individuales en las últimas temporadas. Ahora tiene 22.300, lejos de los 28.434 que llegó a alcanzar como récord en diciembre de 2003 en el debut en la Champions y de los 26.129 de diciembre de 2013 en la vuelta a esta competición. A partir de ahí el Consejo decidió incluir la figura de los abonados corporativos, abonos de empresas y otros similares en enero de 2014 hasta una cifra de 29.216. Desde entonces el número de abonados ha bajado en 4.000 sin que la participación en la fase de grupos de la Europa League este año haya podido revertir la tendencia.

Además el precio medio de los abonos de la Real es la mitad que el del Athletic, gran rival para su filosofía deportiva en su objetivo de mantener a los mejores canteranos. El club rojiblanco tiene unos precios muy altos y eso le permite ser el tercero que más ingresa por este concepto, 25,1 millones, a pesar de tener con sus 44.500 abonados, 9.500 menos que el Atlético. La Real solo tiene presupuestados por abonos esta temporada 6,6. Si a eso se añaden los ingresos por taquilla, la pasada temporada sin jugar en Europa se recaudaron 8,9 y el Athletic llegó a los 32. Esa diferencia influye en los derechos televisivos porque el Athletic recibe por ingresos de abonados y taquillas doce millones más y la Real cuatro. Es decir, sumados los dos conceptos la diferencia es de 44 a 13 y, si se añaden el resto de ingresos televisivos, la desventaja de entrada supera los 40.

Pero no solo es el Athletic. El Betis, por ejemplo, ha presentado esta temporada sin jugar en Europa un presupuesto de ingresos de 87,67 millones, con un ascenso de los 7,49 a los 8,28 por abonos al alcanzar los 50.000 abonados con la remodelación del Benito Villamarín y el aumento de su aforo hasta las 60.720 localidades. Eso sí, ese aumento llega con unos precios más baratos que la Real porque con más del doble de abonados individuales apenas recauda un 25% más.

No solo el Betis supera a la Real en número de abonados individuales, también equipos que están en riesgo de bajar a Segunda como el Deportivo y el Málaga, en provincias que superan en mucho los 710.000 habitantes que tiene Gipuzkoa con dos clubes de Primera. La Real es la décima por número de abonados individuales esta temporada y eso que recurrió a abaratar precios en las esquinas laterales para compensar la falta de localidades económicas de los fondos.

Más abonados y más ingresos
Por todo eso el Consejo de Jokin Aperribay se marcó siempre el objetivo del nuevo campo de Anoeta para fortalecer la estructura de la Real, para ampliar el aforo del campo para tener más entradas para partidos determinados, pero sobre todo para generar en los fondos 9.000 localidades económicas más y para ofrecer una visión del fútbol mucho mejor al acercar las gradas al césped con la eliminación de las pistas de atletismo. Con esas dos premisas la Real se ha marcado el objetivo de aprovechar las posibilidades que ofrece el nuevo campo para intentar aumentar el número de abonos hasta los 30.000 y para subir los precios de aquellas localidades que más van a mejorar su calidad para subir sustancialmente los ingresos por abonados y, con ellos, los de televisión.

Para aumentar el número de abonados la Real se dirige fundamentalmente a los jóvenes, al detectar que entre los 19 y los 25 años se registraba el mayor número de bajas. Para ello se eliminan las diferentes categorías existentes para estas franjas y se amplía la juvenil desde los 15 años a los 25 a un precio del 50% con respecto a los adultos y además hay otra rebaja menor hasta los 29. Se crea una grada de animación Aitor Zabaleta en el Fondo Sur y otra grada familiar en el Norte para atraer al público joven y a los grupos y a las familias y en la propuesta se presenta en estas zonas un abono de 145 euros hasta los 25 años, 218 de 26 a los 29, 189 para los jubilados y 290 para los adultos con una subida de 50 euros (un 21%) que desde el club se defiende por la visibilidad mucho mejor de la zona, que ahora queda lejos del césped.

Los mayores aumentos se han propuesto en las zonas en las que ahora están las localidades más económicas y en las Tribunas laterales bajas. Así, en un fondo un adulto puede pasar de pagar 240 a 345 (con una subida del 44%), en la Este lateral de 304 a 450 (48%), en la Tribuna Principal de 306 o 345 a 500 (63% y 45%). La explicación que da el club es que todas estas localidades son nuevas, que son las que más mejoran y se equiparan a lo que son las Tribunas altas, en las que incluso hay bajadas de precios. Además el nuevo campo ofrece posibilidades de mejor visibilidad que las que tienen ahora a menos precio en otras zonas. Pero hay un hábito y no es lo mismo la perspectiva desde un fondo que de un lateral y no todos pueden pagar más por un abono. Si alguien está en un fondo bajo no es por gusto, sino porque no puede pagar un abono más caro.

Las subidas del número de abonados de la Real desde el paso en Anoeta se han basado en bajos precios en los años de bonanza de Luis Uranga, que congeló los abonos durante años y eliminó los días del club y tras el descenso. Así se pasó de 23.000 a 27.000 en 1999 y de 21.000 a 26.000 en 2010 tras el ascenso sin recuperar los precios de los últimos años de Primera. Fuentes quiso subir los precios un 30% para aumentar los ingresos por abonados y en invierno de la temporada 2005-06 se bajó de 25.500 a 22.242, 13%, un descenso mayor que con el descenso.  Además el fútbol pierde abonados de manera generalizada por los horarios, la crisis económica y las ofertas de las compañías telefónicas, que permiten ver el fútbol en casa por poco dinero. Así, a pesar de que la vuelta a la Champions permitió aumentar la cifra en un año en 4.500 abonados y de jugar en Europa otras dos temporadas, los demás la cifra ha bajado hasta los 22.300 actuales.

Por contra, los elementos que invitan al Consejo a pensar que va aumentar el número de abonados es que los equipos que han ampliado el aforo en los últimos años –Athletic, Atlético y Betis– son los que más han aumentado su cifra y en la Real siempre que se ha dado una nueva oferta la cifra también ha subido. Ahora habrá 9.000 localidades más en los fondos, la zona más económica, y la calidad de todas es mejor. Al pasar de Atotxa a Anoeta se subió de 12.593 de 1992 a los 21.000 de 1996 y con la ampliación del aforo en 3.000 localidades económicas en los fondos se agotaron todas y se llegó a 27.000 en 1999. Así una tercera parte de las solicitudes para la grada Aitor Zabaleta son de nuevos abonados. Pero en aquellos años la tendencia siempre era ascendente y el fútbol y la sociedad no vivía lo que pasa ahora y la Real entonces no perdía abonados, los ganaba.

Y Gipuzkoa tiene unas connotaciones diferentes. Porque la referencia más cercana es San Mamés, pero en el Gran Bilbao viven 900.000 personas cerca del campo y en Gipuzkoa sus 700.000 habitantes están muy dispersos. Donostia solo tiene 186.000 y el Eibar ofrece a su entorno la opción de ver fútbol de Primera más cerca. Además los horarios no ayudan a mantener la fidelidad de los abonos, especialmente los de la provincia, que suponían la mitad. Por ello y tras conocer los enfados en las oficinas del club y en el estadio, el Consejo se va a replantear su propuesta inicial. Igual hay que mirar al Betis y ver que lo importante es subir el número de abonados y lo que aportan al presupuesto con precios más económicos. Sobre todo porque coincide con una temporada  difícil en lo deportivo y de beneficios. Estaban previstos quince millones este año en el presupuesto antes de ingresar los 32 de Iñigo Martínez y la Real necesita más unidad y más aficionados en Anoeta que subir los ingresos. Paradójicamente, siempre cuanto más dinero ha tenido el club es cuando más problemas y más división ha padecido.

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