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Mirando hacia arriba y para abajo

Tras el inicio de la competición en pleno mes de agosto, este fin de semana ha llegado el primer parón de la temporada debido a los partidos de selecciones. Es el momento para poder sacar las primeras conclusiones que dejan algunas certezas y muchas interrogantes sobre el futuro de los tres equipos vascos.

El resumen puede ser el siguiente: Osasuna tiene muy mala pinta, mientras Real y Athletic sueñan con poder estar en la parte alta de la clasificación al final de temporada.

La Real cumple el primer objetivo

El equipo que mejor se ha colocado en este inicio de la temporada es la Real. Jagoba Arrasate ha cumplido con muy buena nota el primer objetivo de la temporada. El conjunto txuri-urdin está clasificado para disputar la fase de grupos de la Champions League y ha sumado cuatro puntos en Liga.

La Real ha demostrado que sigue por la senda marcada la temporada pasada y que se encuentra en muy buena forma. La apuesta por Arrasate ha sido acertada. Conoce a la perfección a los jugadores y se ha adaptado rápidamente a la alta competición, a pesar de su juventud y su falta de experiencia en la élite.

El principal problema al que va a tener que hacer frente Arrasate, viendo los primeros partidos, es mantener la mentalidad de los jugadores en todas las competiciones. No va a hacer falta motivar a los futbolistas para jugar contra Bayer o Manchester, el problema puede llegar en la siguiente jornada de Liga. El primer tiempo completado contra el Elche, es el exponente del principal escollo al que va a tener que hacer frente. Los equipos grandes, acostumbrados a jugar tres competiciones, saben afrontar estas situaciones, mientras el resto de los equipos acaban pagando los esfuerzos.

Las lesiones y la respuesta de la plantilla ante estas adversidades, es el otro hándicap. Todos los equipos tienen futbolistas claves o desiquilibrantes. En esta Real, Iñigo Mártinez y Vela, bien secundados por Griezman, están por encima del resto. La ausencia de jugadores como Mikel González y Agirretxe se ha solventado en este primer mes, pero su aportación también es fundamental para estar arriba.

Un Athletic en construcción

Por detrás de la Real, aunque con más puntos en Liga, asoma el Athletic. Ha conseguido seis puntos en tres partidos, pero su juego no ha convencido a nadie. Sin embargo, Ernesto Valverde cuenta con el suficiente bagaje y trayectoria como para no dudar sobre su capacidad. Sorprende, en cierta medida, que el técnico gasteiztarra haya apostado por reforzar el trabajo en defensa en vez del aspecto ofensivo. Lo visto hasta el momento está más cerca del estilo de Caparrós que el de Bielsa.

El equipo está en construcción y el objetvo debe ser conseguir un rendimiento más acorde con el presupuesto del club y los gastos realizados en fichajes. En este aspecto, choca también que jugadores recién llegados como Etxeita y Kike Sola se han quedado fuera en las primeras convocatorias.

A pesar del lío generado con el interés del Manchester United por Herrera, el Athletic parece a ver recuperado cierta tranquilidad. Jugadores como Iker Muniain, Susaeta e Iturraspe tienen que aprovechar esta temporada para dar un paso al frente. El estreno del nuevo San Mamés es otro de los alicientes para un equipo con potencial para estar arriba. Si algo dejó claro la estancia de Bielsa, es que no hay excusas y que con trabajo se puede competir contra los mejores equipos, cosa que el Athletic no pudo hacer contra el Real Madrid.

Crisis en Osasuna

Dónde han comenzando las urgencias muy pronto es en Iruñea. Las tres derrotas, sobre todo la última ante el Vila-real, han precipitado el cese de Mendibilibar. La crisis es manifiesta tanto en el ámbito institucional como en el deportivo. La destitución del técnico se ha producido pocos días después de la salida de Angel Martín González como director deportivo.

La situación tiene muy mala pinta. Lo único bueno es que todavía estamos en setiembre y queda tiempo para salvar la temporada. Javi Gracia tiene mucho trabajo por delante. El entorno del conjunto navarro es consciente de que con el presupuesto y el plantel con el que cuenta el equipo está abocado a sufrir.

La estabilidad es una obligación para un equipo como Osasuna. Por eso no se entiende, la actitud de la directiva. Si Mendilibar no contaba con la confianza de los gestores del club, lo normal hubiersa sido que el cambio de entreandor se hubiera producido al acabar la temporada. Javi Gracia ha estado siguiendo los partidos del equipo en El Sadar, lo que da a entender que alguna gestión ya se había realizado antes del cese. El conjunto navarro puede acabar pagando muy caro, el no haber tomado las medidas en el momento oportuno.

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