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Cuando Ander Herrera vistió la camiseta del Celta

 

 Natural del barrio bilbaíno de de Begoña, Pedro Mari Herrera dio sus primeros pasos en la cantera de Lezama y en la Preferente vizcaína destacando con el Erandio en Ategorri. Su nivel llamó la atención de varios equipos de mayor nivel y salió de Bizkaia en 1981 para fichar por el Salamanca. Después de un año en el conjunto charro firmó por el Zaragoza. A orillas del Ebro completó buena parte de su trayectoria futbolística y dejó una profunda huella en el club.

En 1988 abandonó el equipo blanquillo para enrolarse en la filas del Celta de Vigo, Con la escuadra gallega disputó 14 partidos en los que anotó tres goles. Sin embargo, la suerte no le acompaño y el verano de 1989 le detectaron una lesión de cartílago que amenazaba con dejarle "inválido" según los galenos del conjunto vigués. Pedro Mari Herrera tuvo en cuenta el consejo y anunció su retirada de la práctica activa del fútbol. Una época complicada que se vio alegrada por el nacimiento de su hijo Ander en Bilbo.

Herrera siguió durante cuatro años más en Vigo ejerciendo de ojeador. Le acompañaba su familia y para la postreridad queda la curiosa foto que realizó a su hijo Ander vestido con la indumentaria completa del Celta sobre el césped de Balaidos. La imagen circula por la red en diferentes foros del equipo gallego. En 1993, Herrera regresó a Zaragoza para ejercer primero labores de obervación y captación de jugadores y dirigir la cantera y la secretaría técnica después. La evolución de su hijo Ander, por contra, es de sobra conocida. Ha acabado haciendo el camino inverso a su padre, de Zaragoza a Bilbo.

 

Entrevista de Joseba Vivanco a Ander Herrera en la edición del 12 de octubre en Gara

 

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