Crónica
 
Los txikis también tienen su fiesta

Los Sanfermines se caracterizan por ofrecer diversión para todos los gustos, y los más pequeños no son una excepción. Es más, los txikis gozan de una completa programación de actividades oficiales y organismos populares que les garantizan un buen rato de entretenimiento en el transcurso de las fiestas.

Pello Guerra|Iruñea|14/07/2015
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Disfrutando en un hinchable. (Idoia ZABALETA / ARGAZKI PRESS)

«Me aburro». Cuántas veces han tenido que oír las sufridas amatxos y aitatxos este mantra cuando los pequeños están ociosos y no saben cómo ocupar el tiempo libre. Incluso en unas fiestas tan intensas como los sanfermines de vez en cuando no falta el fatídico sonsonete, al que se puede poner remedio con algo más que un frito y un mosto con el que mantener ocupada la boca de los vástagos. Porque desde luego no faltan actividades con las que tener entretenida a la prole en estos días de mambo.

Uno de los puntos en los que se organizan actividades para la chavalería es la plaza Conde de Rodezno. Allí, el saliente Ayuntamiento de UPN ha montado una vez más una completa panoplia de hinchables entre los que no pueden faltar hasta unas pequeñas barcas que flotan en una especie de piscina. Los txikis hacen cola pacientemente en espera de su turno, mientras los progenitores buscan la abundante sombra de la zona, que el día no está para bromas y hace un calor importante a la solanera. Por si terminan un poco saturados de dar brincos a troche y moche, también cuentan con unos toricos de cartón piedra en los que empezar a hacer los primeros pinitos de cara a futuros encierros. De hecho, para ir cogiendo el punto adecuado, hasta han montado un panel con toros dibujados en los que encajar el rostro y hacerse una foto en plan divino.

Txiki Zumba

Un trenecillo se encarga de airear al acalorado personal, aunque a algunos les ha tocado esperar un poco, ya que ha pinchado la locomotora y el maquinista tiene que cambiar uno de los neumáticos delanteros.

Los que ya han completado el recorrido se lanzan en tromba hacia unas casetas de juegos más tradicionales, aunque para algunos ha llegado un momento especial. Es el Txiki Zumba. Subido en un escenario, un joven con pintas de rapero se cimbrea con la elegancia de una pantera al ritmo de Pitbull y Jennifer Lo, ante un nutrido grupo de amatxos que intentan seguir sus pasos con más pena que gloria, ya que el bailarín pone el listón muy alto. Los más pequeños poco a poco se van animando ante la llamada de la música electrolatina, mientras los aitatxos se dedican a observar el espectáculo sentados en las escalerillas. La música va ganando decibelios y tiene tal potencia que seguramente ha sido capaz de remover los restos del golpista general Mola en su tumba, ese panteón que se encuentra a escasos metros de donde suenan los ritmos más punteros, convirtiendo el momento en una escena de una película de Berlanga.

Para completar el cuadro, no puede faltar Minnie Mouse vendiendo globos y varios aspirantes a prestidigitador y mago que con sus trucos consiguen atraer a la chavalería más reacia a mover la cintura.

Pero no todo se reduce a la plaza con un nombre de reminiscencias tan dolorosas. Gora Iruñea! ha vuelto a habilitar diferentes espacios para los más pequeños. Por un lado, en el propio Jai Gune se ha mejorado la parte correspondiente a los txikis, que cuenta con un horario ininterrumpido entre las 12.00 y las 20.00 horas, y en el que se organizan actividades festivas y culturales «que integren e involucren a niñas y niños de diversas edades. Tenemos talleres y espectáculos todos los días y contamos con muchas sorpresas», según señalan sus responsables. De hecho, la globoflexia, las pompas de jabón y otros trabajos manuales hacen las delicias de la gente menuda, mientras los mayores se hidratan para sobrellevar unas fiestas achicharrantes.

Pero ese interés por hacer más agradable las fiestas a los txikis va más allá, ya que los locales de las peñas sanfermineras también se han convertido en espacios en los que hacer más divertidos estos días. Encierros txikis, hinchables y juegos infantiles integran parte de una oferta que conquista a las nuevas generaciones sanfermineras.

Este amplio y variado abanico es muy bien valorado por aitatxos y amatxos, ya que, como señala Luis, «hace que no todo sean las barracas y tirar constantemente de la cartera para poder entrener a los hijos». Del mismo parecer es Isabel, quien recuerda que «en mis tiempos, no teníamos algo así. Contábamos con las barracas y poco más». Elena es del mismo parecer, ya que, en sus recuerdos de esa época, «solo aparecen los caballitos y cuando íbamos al circo, que hoy en día también es una opción. Pero es lo de siempre, dejarte una pasta para que los chavales no estén aburridos. Por eso se agradece tanto que haya gente con imaginación y ganas».

Aunque, como no podía ser de otra manera, siempre surge el fatídico pero. Luis recuerda que «sí que hay muchas actividades para los niños, pero no ocurre lo mismo con los preadolescentes». Se refiere a los jóvenes con edades a partir de 12 o 13 años, para los que estas actividades les resultan demasiado infantiles pero que «todavía no pueden disfrutar de las fiestas como un adulto». En este terreno, Isabel recuerda «la verbena vespertina que se celebraba antes en el parque de Antoniutti. Era un baile que empezaba hacia las siete de la tarde y terminaba a las nueve. Estaba muy bien, porque te permitía empezar a disfrutar de las fiestas, que es lo que quieres, pero hasta una hora razonable, para tranquilidad de los padres. Terminaba la música, después íbamos a los fuegos y a casa. Y todos felices».

La fórmula les gustó tanto en su momento que todos coinciden en sugerir al Ayuntamiento del cambio que recupere ese bailongo para los que tienen una edad entre Pinto y Valdemoro. «Ojalá Joseba Asiron se animara a recuperarla, ya que hace falta un espacio para todos esos preadolescentes ansiosos de fiestas», añade Elena. Así que otra propuesta que añadir al probablemente ya rebosante buzón de sugerencias del alcalde, que seguro no se aburre.