13/04/2015

Iñaki LEKUONA
Periodista
Juego de tronos

Desde que tras la victoria aliada en la II Guerra Mundial Estados Unidos se autoproclamara gendarme mundial, el trono en el que ahora se sienta Obama ha calentado los culos que más terror han expelido en este planeta. Y sin pudor ninguno, ante los ojos del mundo, un presidente tras otro ha ido dando uso regular a la Carta de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Guantánamo es un claro ejemplo de esa política en la que además Washington se arroga el derecho de establecer listados de organizaciones y países terroristas. Y parece que ahora, no se sabe bien por qué, si por vergüenza ajena o por interés económico, Cuba, sometida a embargo desde hace décadas por su democrático vecino, podría desaparecer de ese listado que en cualquier caso deberían encabezar los propios Estados Unidos y las grandes organizaciones financieras.

Es el caso de HSBC, cuyo escándalo financiero apenas ha removido de sus poltronas a los mandatarios de las grandes democracias. Indignada, Bizi decidió entrar en la agencia que este banco posee en Baiona y hacerse con sus ocho sillas, en un llamamiento público a apropiarse del patrimonio de estas organizaciones hasta que devuelvan lo esquilmado en ese particular juego de tronos en el que no debemos resignarnos a parecer aterrados espectadores. Porque no lo somos.