29/06/2017

El Parlamento pide la libertad de Sara Majarenas

La Comisión de Derechos Humanos del Parlamento de Gasteiz pidió ayer la excarcelación de la presa vasca Sara Majarenas para que pueda trasladarse junto a su hija Izar a vivir a Donostia, para recuperarse allí de la agresión machista sufrida. Izar fue apuñalada por su padre para intentar dañar a su madre. Ambas tienen la consideración de víctimas de violencia de género. Solo el PP votó en contra de una propuesta firmada por todos los demás grupos.

Iñaki IRIONDO|GASTEIZ
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Con la abrumadora mayoría de quince votos a favor, de todos los grupos proponentes, y solo los dos del PP en contra, la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento de Gasteiz, pidió ayer la excarcelación de Sara Majarenas, para que ella y su hija Izar, «puedan superar los terribles hechos de los que han sido víctimas en un entorno de estabilidad y seguridad, y con el apoyo de su familia extensa». El acuerdo será remitido tanto a Instituciones Penitenciarias como al Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.

Izar fue acuchillada por su padre el 15 de enero, cuando pasaba el fin de semana con él mientras su madre estaba presa en la cárcel de Picassent. Tras recuperarse de las heridas, Izar iba a ser separada de su madre al cumplir los tres años. Dadas las excepcionales causas que concurrían en este caso, el juez de vigilancia penitenciaria decidió que progresara de grado y ambas fueran trasladadas a un centro de inserción de Madrid.

PNV, EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PSE presentaron una proposición no de ley conjunta pidiendo la libertad de Majarenas, en un acuerdo entre grupos inhabitual hasta hace poco aunque cada vez menos extraño. En el texto se incide en que madre e hija han sido reconocidas por el sistema judicial como víctimas de la violencia de género.

Los grupos que aprobaron la propuesta incidieron en que Izar «ha sido evaluada por un psicólogo y se ha determinado que la menor necesita estabilidad y el calor de la familia extensa y entorno próximo». Pidieron que se amparen «los derechos que asisten a la menor, indefensa ante la brutalidad de la agresión realizada por su propio padre, y a la madre en cuanto ha sido reconocida víctima de violencia de género».

Julen Arzuaga, de EH Bildu, informó a la Comisión de Derechos Humanos de que esta misma semana había hablado con Sara Majarenas, que le había comentado que no se está cumpliendo la orden dada por el juez de vigilancia penitenciaria, puesto que se le están negando a Izar actividades como excursiones, ir a la piscina u actividades infantiles de las que sí disfrutan el resto de niños y niñas.

La presa vasca teme lo que pueda ocurrir en agosto, cuando madre e hija tengan que estar encerradas en casa, sin aire, con el calor madrileño, y no pudiendo salir de allí más de tres horas en todo el día.

Arzuaga llamó la atención sobre el hecho de que Sara e Izar tienen la condición de víctimas de violencia de género, lo que no ocurre con sus compañeras y pese a ello están siendo discriminadas. Según afirmó, Instituciones Penitenciaras ya le ha advertido de que no van a cumplir con esos puntos y que si quiere recurra al juez.

La «humanidad» del PP

Nerea Llanos, del PP, único partido que votó en contra, afirmó que el respeto a los derechos de estas dos víctimas de la violencia de género y el interés de la menor debe «compatibilizarse con el cumplimiento de las deudas judiciales que Sara Majarenas tiene». La presa ha cumplido ya el 95% de su tiempo de condena y le restan unos pocos meses de los 13 años de la pena impuesta.

Llanos sostuvo también que con su cambio de grado y prisión, el Estado de Derecho ha demostrado con Sara Majarenas una «humanidad» que está no mostró como miembro de una «una banda que mató a muchos niños, y que impidió que muchas madres pudieran estar con sus hijos y muchos hijos con sus madres».

DISCRIMINACIÓN


El parlamentario Julen Arzuaga explicó que a Sara Majarenas y su hija Izar se le impiden salidas y excursiones de las que disfrutan el resto de presas y sus criaturas, y eso que ambas son víctimas de la violencia de género y el resto no.