13/05/2018

Reportaje
 
TRAS LA INVASIÓN DE AFRIN, TURQUÍA COMIENZA EL CAMBIO DEMOGRÁFICO

Desplazamientos de población, saqueos y homicidios están forzando un cambio demográfico en la región de Afrin, ocupada por Turquía y grupos aliados, que intentan borrar todo rastro kurdo y de su autogobierno, para asentar a facciones islamistas.

Pablo RUIZ DE ARETXABALETA
Mun_afrin

El derribo en la localidad de Afrin de la estatua dedicada a Kawa, el herrero de la mitología kurda símbolo de la resistencia y la rebelión frente a la tiranía, fue la señal del proyecto de Turquía para borrar toda huella kurda en esta región del norte de Siria que invadió en enero y cuya capital tomó el pasado 18 de marzo. Desde entonces Ankara ha organizado un cambio demográfico para sustituir a sus habitantes, miles de ellos huidos, por población árabe y milicianos de grupos islamistas y yihadistas sirios. Las imágenes de los saqueos y ocupaciones de viviendas, comercios y lugares de tabajo tras las primeras horas de la invasión en Afrin, facilitada por el beneplácito de Rusia, fueron solo el principio. Según Naciones Unidas, cerca de 137.000 personas desplazadas de Afrin a otras localidades de provincias limítrofes, huyendo de los ataques del Ejército turco y sus aliados no pueden regresar a sus casas, mientras estas son ocupadas por milicianos sirios.

En Afrin y sus alrededores todavía viven unas 150.000 personas, pero las agencias de la ONU no tienen acceso a ellas. Cientos de personas huidas llevan casi un mes sobreviviendo a la intemperie o en improvisados campamentos. Los controles instalados por las tropas kurdas les impiden regresar.

Desde Ghuta Oriental y desde Qalamun, islamistas y jihadistas expulsados por el Ejército sirio y su aliado ruso junto a sus familias de estos enclaves rebeldes están llegando al centro de Afrin.

Según la agencia de noticias ANHA, los evacuados están alojados en el centro de Afrin y Jindires, en viviendas confiscadas. «Algunas familias estuvieron fuera durante unas horas, y cuando regresaron, descubrieron que les habían quitado el departamento», señaló esta agencia.

Hace unas semanas, desde Qalamun almenos 148 militantes del salafista Jaish al-Islam fueron trasladados a Afrin, con sus familias, mientras el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos informó que desde Ceyrud, El Tena, El Nasiriya y El Riheba se trasladaron1.200 miembros de Hayat al-Tahrir Sham (Antiguop frente Al-Nosra-AlQaeda) y Ahrar al-Sham.

En otros casos, fuentes kurdas denuncian que los milicianos aliados de Turquía no ocupan casas abandonadas sino que, como en Berava, expulsan directamente a sus habitantes para instalar en su lugar sus propias familias.

Además, la agencia kurda Firat denunció que al menos 300 aldeas han sido destruidas, lo que se suma a «los homicidios, las violaciones, las torturas y los saqueos».

En su intento de borrar todo lo que recuerda a los kurdos, Turquía incluso ha cambiado el nombre del Hospital Avrin por el turco. «Los signos kurdos en el hospital fueron eliminados y reemplazados por los turcos. Ni siquiera toleraban los nombres kurdos. Quieren borrar todo rastro de kurdo de Afrin. Esto es lo que se llama ocupación», relataba el médico Ebu Mihemed. Mihemed, que había sido ginecólogo en el Hospital Avrin durante 6 años, recuerda con agustia que tuvo que tratar a diario docenas de personas heridas cuando se produjeron los ataques contra Afrin. «Turquía y sus aliados islamistas atacaron a civiles, a pesar de decir lo contrario», afirmó este médico , que permaneció en la ciudad desde hasta el final de la ofensiva y que critica también el silencio internacional. «Algo que nos impresiona mucho porque esta masacre ocurrió ante los ojos del mundo, pero nadie dijo nada».

El doctor señala que ahora le llegan de Afrin historias de horror: «La gente desaparece, las mujeres son violadas, las casas saqueadas, las personas torturadas, el mundo debe ver lo que le están haciendo a los kurdos en Afrin. La prensa debe ir a Afrin e informar, se deben formar delegaciones y visitar la ciudad para decir la verdad sobre la represión que sufren los kurdos».

Medios kurdos también alertaron de la formación de una policía religiosa, con especial persecución sobre las mujeres.

Entre las víctimas de las fuerzas turcas y sus aliados islamistas, se encuentra la comunidad yazidí, perseguida como lo fueron en Sinjar (Irak) por el Estado Islámico que ejecutó a miles de hombres y esclavizó a miles de mujeres. Patrick Cockburn en “The Independent” relata el cambio de nombre de sus localidades y conversiones al islam forzadas por milicianos que alegan pertenencia al ELS pero que serían exmiembros de Al Qaeda e ISIS. Agencias kurdas relatan secuestros de jóvenes y recuerdan anteriores campañas de genocidio por parte de los otomanos.

 

el reasentamiento de grupos rebeldes crea una situación explosiva en idleb

Turquía invadió el norte de Siria alarmada por la consolidación de una zona autogobernada por los kurdos bajo el modelo del confederalismo democrático. Sin embargo, no parece tan precoupada por la situación explosiva que se está gestando en Idleb, provincia colindante a Afrin. Desde marzo cerca de 70.000 combatientes han dejado zonas tomadas por el Ejército sirio para asentarse en regiones bajo control turco. Muchos han acabado en Idleb, el mayor foco rebelde, donde los yihadistas de Hayat Tahrir al Sham y salafistas como Ahrar al Sham o Faylaq al Raman y Jaish al Islam, reproducen sus combates y su cohabitacion agrava su rivalidad.GARA