15/06/2018

La frontera entre lo civilizado y lo salvaje dentro de Europa
Mikel INSAUSTI
0615_western

Ala cineasta alemana Valeska Grisebach hay que seguirle la pista de cerca porque se prodiga muy poco, hasta el punto de que en dos décadas solamente ha rodado tres largometrajes. Se dio a conocer en el festival de Toronto con “Be My Star” (2001), para consagrarse definitivamente con su segunda y aclamada realización “Sehnsucht” (2006), con la que ganó en Gijón los premios de Mejor Película y el FIPRESCI de la crítica internacional. Las críticas elogiosas se han vuelto a repetir con “Western” con motivo de su pase en el festival de Cannes dentro de la sección Un Certain Regard, mientras que en Mar del Plata ganó el premio a la Mejor Dirección y en Sevilla el Especial del Jurado.

El título no engaña, y ciertamente la película se puede enclavar en el género al que se adscribe por cumplir con todos y cada uno de sus códigos narrativos, aunque transcurra en Europa del Este, concretamente en un territorio búlgaro colindante con Grecia. Una situación geográfica que lo otorga su naturaleza de western fronterizo, al igual que a los personajes que lo protagonizan. Los colonos de la historia son obreros alemanes que trabajan en la construcción de una carretera de acceso a una planta hidráulica que conlleva el desvío de un río, con lo que a la alteración de la naturaleza salvaje del lugar se suma un comportamiento ciertamente invasivo, que incluye actitudes machista para con las mujeres nativas.

Todo el reparto lo integran actores y actrices no profesionales, pero destaca el protagónico Meinhard Neumann, un tipo duro y lacónico que da con el perfil del antihéroe que hace las funciones de mestizaje, entablando lazos con las gentes del pueblo afectado por las obras. La directora le escogió al verle montar a caballo con destreza en una feria de ganado.