21/06/2018

Matías Cordero Arce
Plataforma a favor de la Escuela Pública Vasca de Gasteiz
Carta abierta a la consejera de Educación, Sra. Cristina Uriarte
¿Seguirá usted alentando este sistema educativo dual, público-concertado, que en virtud de la creciente segregación opera cada vez más como un sistema a dos velocidades?

El viernes 25 de mayo pasado, miles de familias, profes, niñas y niños de la Escuela Pública Vasca, con el apoyo de más de 60 colectivos, ONGs, partidos políticos y sindicatos, salimos a las calles de Gasteiz a reivindicar una escuela de todas y para todas las personas, y a denunciar la segregación escolar y la inacción del Gobierno Vasco ante la misma. La convocatoria la realizó la Plataforma a Favor de la Escuela Pública Vasca de Gasteiz, desde la que llevamos más de dos años reivindicando un sistema educativo inclusivo, laico y euskaldun, acogedor y no segregador. Unas pocas semanas antes de nuestra movilización, Save the Children publicaba el informe “Mézclate conmigo”, que en su anexo referido a Euskadi señala que en nuestra comunidad autónoma «la tasa de segregación escolar… no ha dejado de aumentar durante los últimos años», y que en la actualidad el 40% del alumnado en Euskadi estudia en guetos escolares (de los cuales, 9 de cada 10 son centros públicos). Por último, el jueves 30 de mayo la Iniciativa Legislativa Popular por una Escuela Inclusiva presentaba en el Parlamento más de 17.000 firmas de apoyo a favor de que se legisle por un modelo escolar inclusivo y no segregador, en la línea de lo solicitado por nuestra plataforma.

Lo que llevamos demandando más de dos años, demandas que asumen cada vez más agentes sociales, son medidas inmediatas para solucionar la segregación escolar, tanto la segregación por origen y por perfil socioeconómico, como por necesidades educativas especiales. Entre estas medidas se cuentan: 1. crear oficinas municipales de matriculación escolar única, que brinden a las familias toda la información relevante y eviten los variados sistemas de selección informal que, sobre todo a nivel de la escuela concertada, siguen sirviendo para segregar al alumnado y familias inmigrantes y/o de bajo nivel socioeconómico; 2. garantizar la gratuidad real de la enseñanza en todos los centros financiados con dinero público, tal y como lo establece la ley, pues, como es sabido, el cobro de cuotas por parte de la escuela concertada opera como un gravísimo e ilegal mecanismo de segregación y de elección de las familias; 3. en la línea de lo anterior, poner fin a la política de concertación universal según la cual se concierta absolutamente todo centro privado que lo solicite, ligando los conciertos educativos a la respuesta que los centros educativos den a la realidad social de su entorno (por lo mismo, reclamamos que no se sigan financiando con dinero público proyectos educativos elitistas y segregadores); 4. garantizar el derecho a una educación laica en todas las redes educativas; 5. poner en marcha planes especiales en aquellos centros que están inmersos en situaciones de segregación, para revertirlas en un plazo concreto; y 6. dotar a la escuela pública de recursos humanos e infraestructuras suficientes, con los que en la actualidad no cuenta.

No se puede pensar, señora consejera, que usted desconoce las demandas anteriores. Somos demasiadas voces, provenientes de demasiados lugares, y con argumentos demasiado sólidos, como para no haberse percatado. Lo sabe, y ya lo sabía. Por ejemplo, en el insuficiente y sesgado II Plan de Atención al Alumnado Inmigrante, del año pasado, el Gobierno Vasco ya decía que había que «mejorar la transparencia y equilibrar la oferta en el proceso de admisión ordinario». Para esto asumía la necesidad de valorar la implantación de una oficina de matriculación escolar única como la que nosotras pedimos. Entonces, y considerando las estadísticas sangrantes que hablan de un sistema escolar segregador y cada vez más segregado, en el que, por ejemplo, en ciudades como Gasteiz el 92% del alumnado inmigrante se escolariza en la pública en infantil y primaria, ¿no cree, señora Uriarte, que ya es tiempo de dejar de «valorar» –si es que lo están haciendo, que no nos consta–, e implementar inmediatamente dicha oficina?

En ese mismo II Plan de Atención al Alumnado Inmigrante su gobierno también reconocía que en Euskadi hay centros educativos «con alto porcentaje de alumnado inmigrante frente a otros con número reducido», o sea, que la actual distribución del alumnado supone concentraciones artificiales de alumnado inmigrante en ciertas escuelas, a la vez que subrepresentación en otras. Entonces, ¿no cree, señora Uriarte, que llevamos algo de razón quienes desde todos los rincones le estamos diciendo que hay que mirar de frente esta situación, que no hace sino aumentar, y asumirla como un desafío para la construcción de la sociedad que queremos? No se puede minusvalorar la gravedad de este tema cuando su propio gobierno también reconocía en ese II Plan… que «la escolarización de alumnado inmigrante en algunos centros provoca inquietud en el profesorado y en las familias porque perciben que se entorpece el normal desarrollo del curso escolar», o sea, reconocía el racismo y/o clasismo latentes en algunos centros escolares, que los predispone en contra de la llegada de alumnado inmigrante.

Su propio gobierno daba el paso de reconocer la importancia de combatir este racismo y clasismo latentes en el II Plan… ya mencionado, al decir que «el mejor antídoto contra prejuicios y actitudes xenófobas suele ser el conocimiento mutuo, ese contacto y convivencia diaria difícilmente reemplazable por programas y bienintencionados proyectos interculturales». Pues bien, señora consejera, como usted sabe, esa convivencia diaria que su gobierno celebra ha sido anulada en muchos centros, mayoritariamente concertados, en favor de homogeneidades artificiales, normalmente compuestas de la población autóctona más privilegiada. Y también sabe que estas homogeneidades se blindan, entre otras cosas, con el cobro de cuotas ilegales que su gobierno no ha hecho nada por impedir, ni mucho menos perseguir (de ahí una de nuestras demandas).

¿Qué opina de todo lo anterior, señora Uriarte? ¿Y qué va a hacer ante ello? ¿Su gobierno seguirá mirando hacia otro lado mientras los centros concertados siguen cobrando cuotas ilegales? ¿Se seguirá concertando a todo aquel que levante el dedo para pedir concertación, no importando cuán irresponsable e insolidario sea su proyecto educativo? ¿Seguirá valorando, hasta el fin de los tiempos, la implantación de la oficina única de matriculación? En definitiva, ¿seguirá usted alentando este sistema educativo dual, público-concertado, que en virtud de la creciente segregación opera cada vez más como un sistema a dos velocidades? Es decir, ¿seguirá usted apostando por un sistema en el que quienes gozan de privilegios de clase, etnia u origen pagan el peaje monocolor de la concertada, mientras que quienes no gozan de ellos van a la escuela pública que, ¡hay que decirlo alto, claro y con orgullo!, los recibe y seguirá recibiendo con los brazos bien abiertos?

Como creemos que entiende, señora Uriarte, esto no se trata principalmente de la ayuda puntual a determinados centros, aunque ella es absolutamente necesaria, como decimos en otra de nuestras reclamaciones; tampoco de mejorar proyectos existentes, como si, por ejemplo, darle una vuelta a un programa para centros en desventaja como Hamaika Esku pudiera solucionar el problema de la segregación escolar. Esto se trata de la sociedad en la que vivimos y de la sociedad en la que queremos vivir, de los parques en los que juegan nuestras hijas e hijos y de los parques en los que queremos que jueguen, de las calles que compartimos con gente marrón, rosa y negra, gente de rentas altas, medias, bajas y precarizada, y de las calles que queremos seguir compartiendo; esto se trata de asumir que la sociedad la construimos entre todas y todos, y de que si alguien se queda atrás, es la sociedad entera la que se queda atrás, incluida usted, señora Uriarte.