14/09/2018

Las chicas de oro conocen a Christian Grey
Mikel INSAUSTI
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Estoy convencido de que todo el equipo de “Book Club” era consciente de estar haciendo basura comercial, pero contaban con un lujoso reparto multiestelar como escudo de protección para obtener el perdón de la crítica y el apoyo del puritano público estadounidense, al que todo cuanto tenga que ver con “50 sombras de Grey” le provoca morbo. Y vaya si les ha funcionado su nada sutil apuesta, ya que con una inversión de alrededor de diez millones de dólares la película ha multiplicado por siete esa cifra en la taquilla de su país.

El secreto del éxito de “Book Club” radica en una forzada conexión entre la serie de humor blanco de mediados de los 80 “Las chicas de oro” y la más reciente y atrevida “Sexo en Nueva York”. El vehículo para dicho encuentro en el túnel del tiempo no es otro que la dichosa novelita de E.L. James., bajo la suposición de que a cualquier mujer madura que lea esa cosa se le revolucionan las hormonas como en su época de adolescente. Y de ahí que para hacerlo medianamente creíble se fiche a cuatro grandísimas actrices con las que resulta imposible enojarse o sentirse estafado.

Diane Keaton, Jean Fonda, Candice Bergen y Mary Steenburgen redescubrirán las relaciones amorosas junto a, respectivamente y por ese orden, Andy García, Don Johnson, Richard Dreyfuss y Craig T. Nelson. El emparejamiento no está nada mal, y surge de la curiosidad que va despertando en ellas la figura erótica del ficcional Christian Grey.

Al principio la inclusión en el club de lectura fundado por las cuatro viejas amigas de toda la vida del libro en cuestión despierta ciertos recelos, en teoría literarios, pero en el fondo puede más la curiosidad. Una vez entradas en materia caerán presas de una especie de irresistible sugestión grupal que les cambiará su perspectiva de una aburrida existencia en pareja.