15/09/2018

La historia minera vizcaina y la migración, reunidas en «Hierro»

La bailaora Adriana Bilbao y el cantante y músico Beñat Achiary se han unido para crear «Hierro», acompañados de otros artístas. Hoy y mañana representarán en La Fundición el resultado de la primera residencia, de la obra que se estrenará en primavera. Aunque no se respeta el tiempo lineal, la creación muestra a un matrimonio que viaja de Andalucía a Bilbo, donde le acoge una cultura diferente, y que finalmente se convierte en tragedia.

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La artista bilbaína Adriana Bilbao y el baionarra Beñat Achiary se han unido para hacer una lectura artística sobre la migración, la figura del trabajador que se vio obligado a dejar su tierra, así como el lugar de la mujer en en dicho ámbito. “Hierro” está ligada al entorno de las minas que convirtieron la capital vizcaína y sus alrededores en una zona industrial.

Al ser Adriana Bilbao bailaora de flamenco –su segundo apellido es Zarraonandia y es nieta del mítico jugador de fútbol Zarra–, el tema de las migraciones se ha centrado en las personas que viajaron desde Andalucía y que «trajeron consigo su cultura popular, enriquecieron la local y abrieron puertas a la modernización». Pero la no olvida lo ya existente, es por ello que también estarán presentes obras de Gabriel Aresti y cantos populares, para recordar la cultura vasca de aquella época.

La memoria es la base del trabajo, pero la creación es el fundamento de la obra. Así, otras de las letras que completarán la creación vienen de la mano de Itxaro Borda o del cantaor Raúl Micó. También Beñat Achiary compondrá sonidos y letras que darán forma a “Hierro”.

Durante esta primera residencia, el pianista Michel Queille y el guitarrista Guillermo Guillén han aportado su destreza musical. En la actuación, el cantaor David Vázquez y el percusionista y cantante Julen Achiary acompañarán a los creadores del espectáculo.

Junto con los artistas, y aportando la dureza y el sonido del entorno minero, tres barrenadores perforarán las piedras presentes en el escenario ayudados de sus largas barras de acero. Ruido, canto y música, entre los que no habrá que olvidar escuhar las letras cantadas o recitadas, ya que según Bilbao «son muy importantes, porque guiarán al espectador a través del camino».

Se trata de una obra difícil de enmarcar, que Achiary define como «poema». Afirma que «no es una historia formal, se trata más de un discurso poético que histórico, que reúne en su ser la vida íntima y también popular». La danzadora confirma la definición del labortano: «Es verdad que no contamos una historia lineal. Rompemos la cronología y la ambientación».

También han recogido testimonios de personas que vivieron en aquella época. Algunos han servido como base de conocimiento, pero otros estarán presentes entre los cantos y los sonidos creados por los artistas.

Ambos artistas coinciden en la forma colectiva en la que se está dando forma al espectáculo. «Seguimos la intuición de Adriana. Cada uno trae su sabor y su técnica, es un proceso muy fructuoso», declara al respecto el labortano.

TRABAJO EN EQUIPO


La interacción entre los artistas esta muy presente durante toda la obra. Mientras Beñat Achiary canta y toca música, Adriana Bilbao baila flamenco. «Pero no voy a bailar palo en su totalidad, aquí he querido dejarme llevar por lo que recibía», cuenta.