30/09/2018

Reportaje
 
PORTUGAL SE PREPARA PARA EL AUGE DEL LITIO, EL NUEVO «ORO BLANCO»

«Cuanto más excavamos, más encontramos», explica, contento, David Archer, junto a una grúa que perfora la roca granítica de los montes del norte de Portugal para medir la cantidad de litio, el nuevo «oro blanco» con el que se fabrican las baterías eléctricas.

AFP
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La empresa minera británica que dirige Archer, Savannah Resources, espera abrir en 2020 «la primera mina de litio en Europa», adelanta a la agencia AFP en Boticas, en la región de Vila Real. El 10 de setiembre, Savannah revisó la estimación de los yacimientos de Mina do Barroso al alza en un 44%, hasta los 20,1 millones de toneladas de mineral con un nivel de litio de 1,04%.

A 25 kilómetros, en el municipio vecino de Montalegre, la empresa portuguesa Lusorecursos también afirma encontrarse ante el «yacimiento de litio más importante de Europa», con unos 30 millones de toneladas de mineral con una proporción de este elemento de 1,09%, que quiere comenzar a extraer en 2020, según su director financiero, Ricardo Pinheiro.

«La explosión del sector de la batería (eléctrica) ha provocado un auténtico entusiasmo por el litio» y su valor se ha triplicado en tres años, explica Lucas Bednarski, director de la empresa de estudios de mercado Lithium Today.

Reducir la dependencia europea

Este metal de color blanco plateado, que ya sirve para fabricar las baterías de iones de litio utilizadas en los teléfonos móviles y los ordenadores portátiles, será cada vez más demandado a raíz del desarrollo de los automóviles eléctricos, que necesitan baterías más potentes.

«El litio podría valer oro en Portugal, ya que consideramos que en 2025 el mercado europeo de las baterías tendrá un valor de 250.000 millones de euros anuales», pronostica el vicepresidente de la Comisión Europea para la Energía, Maros Sefcovic.

El comisario eslovaco se encarga desde hace casi un año de un proyecto en este sector para construir dentro de la UE una nueva generación de baterías eléctricas “verdes”, es decir, reciclables y reutilizables.

La primera etapa es reducir la dependencia en sus componentes: Europa importa el 86% del litio que consume, procedente esencialmente de Chile y Australia. Portugal ya es el principal productor europeo, con una parte del mercado del 11%, pero su producción se destina exclusivamente a la cerámica y a la cristalería.

«Sabemos que Portugal posee los yacimientos más importantes de Europa. La cuestión es saber si extraerlo es económicamente viable, ya que se trata de un mercado mundial muy competitivo», advierte Lucas Bednarski. Según sus estimaciones, la producción de litio extraído de la roca granítica portuguesa cuesta aproximadamente 2,5 veces más que el que se consigue de los yacimientos de Chile.

«Estamos ante el auge del oro blanco en varias regiones del mundo. Para Europa y su sector automotriz, la idea de una cadena de suministro que va desde el mineral hasta el coche eléctrico es muy atractiva», afirma Howard Klein, de la consultoría RK Equity, con sede en Nueva York.

En Portugal, la carrera ya está abierta para los proyectos de Boticas y Montalegre, que esperan obtener en los próximos meses las autorizaciones definitivas de inversores y autoridades. De aquí a finales de año, el Gobierno luso lanzará una licitación pública internacional para atribuir los derechos de prospección sobre una decena de posibles yacimientos a fin de responder a la «gran avidez de los inversores», que han interpuesto unas cuarenta peticiones desde 2016, según indicó a AFP el secretario de Estado para la Energía, Jorge Seguro Sanches.

Pero Lisboa no quiere limitarse a recibir participaciones por la actividad de extracción. «Queremos aprovechar la ocasión para desarrollar sectores industriales relacionados con la transformación del mineral, el sector del automóvil o las energías renovables», precisó Seguro Sanches.