11/10/2018

Los delirios lisérgicos de un enfant terrible
M.I.

E l movimiento que llegó a liderar el cineasta de origen argentino Gaspar Noé fue bautizado como New French Extrimity, porque nunca se había conocido en el mercado francófono una actitud tan provocadora. Es lógico que con el paso de los años haya ido perdiendo virulencia, y ya no resulte tan impactante como en un principio lo parecían “Carne” (1991), “Solo contra todos” (1998) o “Irreversible” (2002). La violencia visual da paso en “Climax” (2018) a otro tipo de imagen no menos efectista, que busca el puro delirio. En su énfasis demencial Noé escenifica el descenso a los infiernos de un grupo de “urban dance”, encerrado en un local de ensayo para preparar unas coreografías, hasta que celebran una “rave” para desconectar, y lo único que consiguen es despertar sus demonios internos. La culpa es de la mano nada inocente que ha vertido LSD en el ponche, para desencadenar los bailes más paroxísticos al ritmo de Daft Punk, Aphex Twin, Gary Neuman, Cerrone, Chris Carter, Patrick Hernández, Soft Cell, Girogio Moroder, The Rolling Stones, Wild Planet, Suburban Knights, Neon, Kiddy Smile, Dopplereffekt, Lic Louis, M/A/R/R/S, Cosey Fanni Tutti y Coh.