09/11/2018

Una biografía de Goenaga contada a través de su obra

El historiador de arte Mikel Lertxundi Galiana ha sido el responsable del contenido de la publicación «Goenaga», en la que se recoge la trayectoria del pintor donostiarra dividida en etapas, en las cuales, inspirado por lo que le rodea, ha ido modificando la temática y hasta la forma de expresarse. Actualmente se siente cómodo tanto en lo rural como en lo urbano.

Nagore BELASTEGI|DONOSTIA
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La editorial Nerea ha lanzado un libro monográfico sobre el pintor Juan Luis Goenaga, para lo cual ha contado con la ayuda de la empresa Petronor, que en su 50º aniversario ha decidido impulsar varias iniciativas culturales como una exposición en el museo Bellas Artes de Bilbo, o este libro.

En el acto de presentación de la publicación, que comenzó sin el artista ya que estaba de camino, intervino Marta Casares, directora de la editorial, que contó que los hijos del pintor, Barbara y Telmo Goenaga, fueron quienes hicieron la propuesta de la publicación. «Me pareció una idea excelente pues sobre Goenaga hay muchos catálogos pero ningún libro de este tipo», aseguró Casares.

Para escribir los textos querían contar con un experto, y le hicieron el encargo a Mikel Lertxundi Galiana hace casi un año. «Era un reto resumir la trayectoria de 50 años de uno de los artistas vascos más importantes», apuntó el historiador de arte apuntando que le ha sorprendido la cantidad de entrevistas que ha concedido el artista donostiarra a lo largo de su vida, entre las que ha encontrado algunas cuando solo tenía 19 años y estaba comenzando.

Como aporte a la publicación, que lleva por título el sencillo “Goenaga”, ha incluido una bibliografía para que «los investigadores del futuro» tengan una base. Por su parte, él ha acudido a otros investigadores que le precedieron en su estudio del artista, lo cual también le ha ayudado a localizar algunas obras que pertenecen a particulares y que él considera claves para explicar la trayectoria del pintor. Así, a través de una cronología de sus cuadros, el libro es una biografía contada por etapas. Para explicar cada una ha elegido una o varias obras icónicas de casa serie que resumen lo explicado con el texto.

Del negro al color

“Goenaga” parte de sus inicios autodidactas y de sus viajes formativos en los que el pintor es un «espectador receptivo de arte». En sus obras de esa época se puede advertir la influencia de otros creadores pasados. Ya en 1969 se muda a Alkiza, cuando se acerca a la naturaleza, para después abandonar el mundo rural y sumergirse en el pop urbano.

A mediados de los 80 regresa a Alkiza y se enfrasca en un universo íntimo de escenas familiares, autorretratos e interiores de caseríos. Ya en los 90 comienza la serie “Antologiak” en la que trata de identificarse con otros creadores y adquiere el motivo arqueológico, que le acompañará en el resto de su carrera, aunque se concede diversas pausas para realizar otras series de temas recurrentes, como el paisaje o el mundo erótico.

En cuanto a los colores, Lertxundi explicó que mientras que durante los primeros años el artista manifestaba que solo necesitaba el negro, durante los últimos años ha buscado la luz del exterior, hasta el punto de llegar a utilizar colores vivos y estridentes.

Una hora y media más tarde, Goenaga apareció al evento. Comentó sobre la publicación que «está muy bien, es un libro elegante» y manifestó que le gustan los libros sobre arte de otros pintores, y que este ha quedado tan bien que «lo compraría». Tras subrayar que actualmente pinta tanto sobre temas rurales como urbanos, explicó que la obra más actual que se recoge en el libro es un autorretrato, pues prefirió hacer eso que aportar una fotografía. Según dijo, hacía muchos años que no pintaba retratos y tras más de cien acuarelas, finalmente se decidió por uno pintado al óleo.

VOZ PROPIA


«Ha sido capaz de explorar nuevos caminos y hasta de contradecirse, en todos los casos articulando una voz propia», explicó el experto.

OBRAS PERDIDAS


Durante la búsqueda de las obras elegidas para el libro encontraron algunas que no sabían dónde se encontraban, dado que sus dueños las ofrecieron.