10/11/2018

OLGA PERICET
BAILAORA, BAILARINA, COREÓGRAFA

Olga Pericet (Córdoba, 1973), está hoy en La Fundición de Bilbo. «Enfoque» será su propuesta, con la que nos hará su particular encuentro con la vida y obra de Carmen Amaya. Pericet es una de las bailaoras más prolíficas. Acaba de recibir el Premio Nacional español de Danza. Sabe nadar como pocos entre el clásico y el flamenco, aunque ella es enteramente flamenca. Estamos ante el baile flamenco del presente.

«Al flamenco le cabe todo, es universal»
Curro VELÁZQUEZ GAZTELU
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La mayoría de bailaores y bailaoras que están en primera línea han formado parte de grandes compañías. ¿Qué les aporta eso?

Para cualquier bailaor/a, es importante. En mi caso, aprendí una formación de bailar en grupo, ya que mis comienzos también fueron de bailarina, aunque realmente mi especialización y mi alma es de bailaora. Una vez que entré en compañías, lo hice como solista, aunque también acompañaba. He aprendido muchas cosas que a día de hoy me sirven en mi carrera, sobre todo el tema técnico, escenográfico, lumínico, etc… Todo lo que significa una compañía, tanto por delante, como detrás, lo vas aprendiendo y esa experiencia es vital. Esa libertad que tienes trabajando en compañías no la tienes cuando monta la tuya propia. Las responsabilidades son mayores.

La experiencia vital y artística con Marco Flores y Manuel Liñán –el 14 de diciembre en Donostia– y también con Daniel Doña, con aquel proyecto que marcó un antes y un después en lo que se refiere a la danza flamenca en escena, cuyo nombre «Chanta la mui» (Calla la boca, en caló) era toda una declaración de principios, fue un hito. ¿Qué le aporta trabajar al lado de ellos?

Ya hoy en día cada uno llevamos nuestra carrera independiente, aunque sí es cierto que estamos constantemente colaborando. Con Marco Flores llevamos aún a día de hoy, una línea creativa en conjunto. De “Chanta la mui”, somos tanto Marco como yo, los que todavía colaboramos mutuamente. Somos equipo creativo. Con Manuel y Dani, nos conocemos al máximo, si tuviera que aportarle algo, sé de antemano por dónde van a respirar y eso es algo vital. Hemos tenido la suerte de ser una generación de bailoares/a, que nos encontramos y empezamos a hacer cosas conjuntamente, algo que nos enriquecía. Después estuvimos un tiempo produciendo y dirigiendo juntos. Fue un momento de potencia artística muy fuerte. Nos enriquecimos mutuamente. Y todo ese coctel dio a crear un estilo personal, hasta ser un punto de inspiración para generaciones venideras. La vida nos unió de alguna manera y supimos compartir.

Olga, usted está en una etapa donde empieza a surgir la madurez en su trabajo. Echando una mirada atrás, ¿de qué forma cree que ha ido evolucionando su trabajo?

Creo que uno de mis punto fuertes es la constancia. Apostar por lo que soy, sin haber tenido visibilidad en el momento que debería haberla tenido. Mi fuerte es haberme sostenido como una campeona y ahí soy muy tímida conmigo misma. No suelo alagarme, pero no por nada, sino por el trabajo duro que me ha llevado llegar hasta un punto concreto.

El baile clásico ¿qué le aporta para su trabajo?

Sobre todo disciplina. Aunque la disciplina requiere de constancia. También pasa que a lo mejor que lo que hago en ese momento no gusta o no se entiende. También pasa que hay momentos que se ponen de moda ciertos parámetros, como la desnudez o la versatilidad. Lo tuve hace un tiempo por naturaleza propia y por lo que venía haciendo atrás y en ese momento, curiosamente, no se veía tan bien.

Hoy en día la danza, dentro del flamenco, es la que más arriesga. ¿Cree que es algo natural y que el propio tiempo así lo demanda?

Sí, rotundamente. Antes era el flamenco más teatral, con una plasticidad muy concreta. Eso era lo que daba el momento de entonces, por referirnos a una época. Porque el flamenco es un reflejo de la sociedad, de la moda, de la época en la que estamos, etc… Por eso el flamenco es tan grande. El flamenco en general y la danza en concreto, tiene la capacidad de coger por ejemplo cosas de disciplinas de calle, como mezclar lo tradicional con lo urbano. Lo visual con la raíz. El flamenco no es hermano chico de nada. Tiene la capacidad de adoptar todo. Le cabe todo porque es universal.

¿Cuánto cree usted que hay de obligación en hacer un guiño a las vanguardias porque lo manda el mercado?

Hay mucho de eso, no lo podemos obviar. Pero ahí está el interprete el que decide a qué corriente acercarse, cuál es su propuesta y tener compromiso con él. Un artista me fascina cuando lo veo íntegro por encima de corrientes. Claramente se ve eso.

Enhorabuena por el Premio Nacional de Danza que otorga el Ministerio de Cultura del Estado español, ¿Qué significa esto para usted, para su carrera?

Para mi trayectoria es algo muy importante a nivel de reconocimiento. Ha sido una satisfacción tremenda. Sobre todo por cuando me ha llegado, justamente en el momento que debería haber llegado. Ahora que tengo tantas producciones en pié. Ha sido un sueño cumplido. Una siempre tiene metas y cuando apuestas por tu vocación y te lo reconocen, es muy grande. Porque la danza es mi forma de vivir y con este premio te ves recompensada. Además con esto, por qué no, esperas más llamadas, que haya mas demanda, más colaboraciones. Y es muy bonito que haya llegado con la edad que yo tengo, porque también sabes la parte fea de esta profesión y a ver si esto sirve para consolidarme más.

 

Independientemente de seguir por todos los escenarios del mundo, seguir coreografiando, dirigiendo, ¿sigue bailando en tablaos?, ¿Qué le aporta?

Sí, cómo no, sigo en tablaos. Ahora menos, por falta de tiempo. A mí me aporta mucha verdad, saber lo que hay. Me aporta frescura. Y el hecho de ponerme en otra situación es algo positivo. Bailar en otro sentido me pone las pilas. Es otra manera de hacer, de improvisar. Quien quiera improvisar en el flamenco que se vaya a algún tablao.

Vimos cómo en los años setenta estaba muy en boga la danza flamenca donde existían reminiscencias de protesta social y política, con Mario Maya, Juan José Heredia, Salvador Távora, Teatro Estudio Lebrijano, etc… En su trabajo y en el del panorama actual, ¿qué es lo que prima más, lo estético, el compromiso…? ¿Cómo lo ve?

Yo creo que hoy en día hay de todo. Hoy en día se vive una masificación de información y eso se refleja en el baile. Sabes tanto que realmente no sabes qué. Cuando sale algo reivindicativo, lo veo que sale más a nivel individual y comercial. Pero en el fondo a mí me gusta lo que se hace hoy en día porque hay de todo.

¿Qué le trasmite el público vasco?, ¿está este más cerca del público del Sur o del europeo?

El público de aquí tiene el calor del Sur, son muy agradecidos, y el respeto del europeo. Es un público muy inteligente, veo cómo absorbe aquello que le propones.