05/12/2018

El teatro y el cine comprometidos son para valientes
Mikel INSAUSTI
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Durante la transición y en tiempos recientes se ha echado de menos un cine social y político que se atreviera a contar algo que fuera más allá de la tibia y conservadora verdad oficial, y al final ese compromiso ha tenido que venir del teatro. Es de sobra conocida en el Estado español la trayectoría de Animalario, un grupo detrás del cual siempre ha estado Alberto San Juan, junto a otros buenos colegas entre los cuales el que más ha dado que hablar ha sido Guillermo Toledo, directamente afectado por la Ley Mordaza. Pero al arte se le supone la libertad de expresión, por lo que su presencia en “El rey” es un desafío para quienes no respetan el derecho a opinar y a manifestar abiertamente unas ideas que, revolucionarias o no, no tienen porqué coincidir con la cerrazón del poder y del pensamiento único.

“El rey” fue una función teatral polémica desde su nacimiento mismo, al decir en voz alta lo que la calle piensa sobre la monarquia española, pero pocos se lanzan a divulgar sobre un escenario o una tribuna pública. Es una obra de urgencia, que se basa en la realidad incontestable de frases dichas por el propio rey en entrevistas y discursos.

Con un trono, una bandera, unas gafas oscuras y un cigarro como único atrezzo encarna a Juan Carlos I, mientras San Juan y Toledo se reparten el resto de personajes históricos que le visitan en forma de fantasmas.