05/12/2018

Una relación maternofilial bajo la adicción
Mikel INSAUSTI
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Del pulso que “Ben is Back” mantuvo en el festival de Toronto con “Beautiful Boy” salió ganadora la película de Peter Hedges frente a la del flamenco Felix Van Groeningen, pues ambas trataban idénticos temas en tono melodramático, con la diferencia de que la drogadicción del joven del hogar da lugar en el primer caso a una relación maternofilial y en el segundo a una paternofilial. La prueba está en que “El regreso de Ben” se estrena antes, al haber tomado ventaja de cara a las quinielas de los Óscar, con la estelar Julia Roberts como clara candidata a la nominación de Mejor Actriz, sin descartar a Lucas Hedges como actor de reparto o coprotagonista.

Se debe reconocer que Julia Roberts ha madurado mucho interpretativamente, y que en los últimos tiempos está llevando su carrera de forma inteligente, prodigándose menos y escogiendo con lupa unos papeles adecuados a su edad, y que además le permiten lucirse. Ya dominó el rol maternal a placer en “Wonder” (2017), interactuando con el niño prodigio Jacob Tremblay. En esta otra película se empareja con el ascendente Lucas Hedges, que hizo de hijo de Frances McDormand en “Tres anuncios en las afueras” (2017). Aquí cuenta a su favor con que está dirigido por su padre Peter Hedges, que antes había realizado “Retrato de April” (2003), “Como la vida misma” (2007) y “La extraña vida de Timothy Green” (2012).

La madre y el hijo de “El regreso de Ben” tienen una conexión muy especial, incluso al margen del resto del grupo familiar. Su predilección por el chico queda de relieve en el modo en que le recibe con los brazos abiertos, cuando se presenta en casa inesperadamente durante un permiso en la clínica de reahabilitación en la que permanece internado. Los demás no parecen creer tanto en su recuperación, en que vaya a cambiar o a dejar su drogadicción.