21/04/2019

AFP
«Millennials» de la clase media, ¿una especie en vía de extinción?

La OCDE considera que los gobiernos de los países más ricos tienen que hacer más esfuerzos para apoyar a los hogares de clase media, con dificultades para mantener su peso económico y estilo de vida debido a que el estancamiento de sus salarios no les permite seguir el ritmo del aumento de los costos de la vivienda y la educación.

La OCDE remarca que, en los estados más ricos, incluso con dos sueldos por hogar es cada vez más difícil alcanzar el nivel medio de ingresos.

Con los ingresos estancados, empleos menos estables, una presión fiscal y un coste de los bienes inmuebles que se acentúan: los millennials de las clases medias parecen una especie en vía de extinción, según alerta la OCDE.

«Hoy en día, la clase media recuerda cada vez más a un barco que navega en aguas turbulentas», reconocía Ángel Gurría, el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, en el comunicado que acompañaba a la publicación, el pasado 10 de abril, del informe titulado “Bajo presión: la reducción de la clase media” (“Under Pressure: The Squeezed Middle Class”).

En las conclusiones de ese estudio se afirma que más del 68% de los “baby-boomers”, las personas nacidas en la etapa de prosperidad que siguió a la Segunda Guerra Mundial en los estados occidentales, han logrado integrar ese segmento socioeconómico de la población que gana entre el 75% y el 200% del ingreso nacional medio, frente a solamente el 60% de los famosos “millennials”, la generación que actualmente tiene entre 20 y 40 años de edad.

Más que el declive estadístico de este grupo de población, es el debilitamiento de su peso económico en el conjunto de la sociedad lo que parece preocupar a la OCDE. «Hace tres decenios, la renta global del conjunto de los hogares de ingresos medios era cuatro veces superior a la renta global de los hogares de ingresos elevados. Actualmente, ese ratio es inferior a tres», revela el informe.

La OCDE otorga a las clases medias el papel de «centro de gravedad económico esencial para sostener el crecimiento de la productividad, financiar correctamente la protección social y sacar a millones de familias de la pobreza».

Una elección más «política» que «mecánica». «Este estudio nos plantea la cuestión de la financiación de los servicios públicos», comenta Lucas Chancel, codirector del Laboratorio sobre la Desigualdad Mundial en la Escuela de Economía de París. «Esto es lo que permite, precisamente, a las clases populares y medias europeas no descolgarse tanto como en Estados Unidos». «La reducción de la clase media por el efecto del aumento de las desigualdades es el resultado de elecciones políticas más que mecánicas», critica.

La OCDE atribuye este desclasamiento al «aumento del coste de la vivienda» cuando la clase media sueña con el acceso a la propiedad, al estancamiento de los salarios, al «contexto de creciente inseguridad en el empleo» o a la presión fiscal particularmente alta, según este organismo, sobre esta parte de la población. «En los últimos veinte años, los precios de la vivienda han progresado tres veces más deprisa que el ingreso medio de los hogares y, actualmente, uno de cada seis empleos correspondiente a un salario medio se enfrenta a un alto riesgo de automatización frente a uno sobre diez entre los de altos ingresos».

«Incluso con dos ingresos (por hogar), cada vez es más difícil alcanzar el nivel medio de renta, al menos si uno de los componentes del hogar no está altamente cualificado». Cuando el mercado laboral era más protector y se tenía la esperanza de obtener una pensión más alta, a menudo bastaba con un único salario de un empleo altamente cualificado para alcanzar la media, precisa el estudio.

«Nuestro análisis dibuja un panorama sombrío y es un llamamiento a pasar a la acción. La clase media está en el corazón de una sociedad cohesiva –previene Gabriela Ramos, la directora de Gabinete de la OCDE–. Tenemos que responder a las preocupaciones sobre el coste de la vida, la igualdad y la incertidumbre».

Como lo ilustra, por ejemplo, la crisis de los “chalecos amarillos” en el Estado francés, el «riesgo de desclasamiento» preocupa especialmente a las clases medias, a las que les parece una situación «injusta».

Por tanto, la OCDE aconseja a los líderes que cambien la orientación de sus políticas. Para combatir el sentimiento de injusticia fiscal, esta institución propone aligerar el impuesto sobre la renta y hacerlo más progresivo, reforzando al mismo tiempo los impuestos al capital, los beneficios inmobiliarios y los derechos de sucesión.

Aboga también por «fomentar la oferta de viviendas asequibles», evitando «la segregación residencial», y centrarse en la educación y la formación para combatir la vulnerabilidad en el mercado laboral.

«En los últimos años, las organizaciones multinacionales están más al día de las realidades económicas que los políticos que ostentan el poder. Pero ¿cuánto tiempo hará falta para actualizar el software económico de unos dirigentes que se muestran un poco atascados?», pregunta Lucas Chancel.

Y para establecer el vínculo entre las clases medias y el auge del populismo mira hacia una potencia emergente como Brasil. «(El antiguo presidente de izquierda) Lula fue elegido sobre la promesa de extender los servicios públicos, pero también firmó un acuerdo con la patronal para no hacer una reforma fiscal –recuerda Chancel –. La clase media ha podido sentirse bajo presión, y esto se ha traducido en un sentimiento pro-Bolsonaro (el nuevo presidente ultraderechista)».