24/07/2019

EDITORIALA
Liderazgos que socavan el orden internacional

Finalmente los afiliados del Partido Conservador británico eligieron en votación a Boris Johnson como líder y hoy tomará posesión del cargo de primer ministro. Obtuvo 92.153 votos, más del doble que su rival, Jeremy Hunt, con una notable participación de casi el 90% de los inscritos. No parece que este nombramiento sin elecciones vaya a ser un hándicap que condicione su actuación política. Sus primera palabras fueron para agradecer el trabajo de Theresa May y anunciar que habrá Brexit en 31 de octubre, con o sin acuerdo. El resto de mandatarios internacionales también le felicitaron y expresaron sus deseos de una cooperación fructífera. Sin embargo, algunos –como la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon–, no ocultaron su preocupación.

Boris Johnson responde a un tipo de liderazgo de personalidad estrambótica que levanta pasiones y se está extendiendo por todo el mundo. Una tendencia estrechamente asociada a la pérdida de fuerza de las instituciones políticas tradicionales. Algo que no es solo atribuible a Donald Trump, aunque marque tendencia. Desde su llegada a la presidencia de EEUU dejó claro su desprecio hacia la diplomacia –con sus constantes salidas de tono–, así como hacia sus logros: ahí está la ruptura del acuerdo nuclear con Irán o la salida del Acuerdo de Paris sobre el clima. Este desgaste de los institutos internacionales es general. Por ejemplo, aunque se la contraponga a la «locura» de Johnson, hace unos días la Unión Europea eligió a sus principales cargos en negociaciones entre bastidores, obviando el sistema democrático que ideó para fortalecer la Unión.

Entre el desconcierto devastador sembrado por personajes ególatras e inestables y el trabajo mecanicista de grises y conservadores gestores dedicados a limitar las capacidades humanas, en algún lugar en el medio de esos extremos debe haber un equilibrio que dote a los líderes políticos de la ambición y la fuerza suficiente para lograr cambios en favor de las personas y los pueblos.