25/07/2019

EDITORIALA
Tras el éxito de la austeridad, llega la resaca

El índice de gestores de compras o PMI es un indicador que trata de anticipar la evolución de la economía a corto plazo. Se construye con los cambios que las empresas observan en sus cifras de producción, pedidos, ocupación, precios y existencias. Los últimos datos de este índice, tanto para Europa como para Estados Unidos, apuntan a que nos encontramos en puertas de una contracción de la economía. Otros indicadores, como que en Alemania el número de trabajadores al amparo de la fórmula kurzabeit –un programa de subsidios a empresas para evitar despidos– se haya multiplicado por 3,5 en el último año, refuerzan la percepción negativa sobre el futuro desempeño de la economía.

Sorprendentemente todos los analistas se ufanan en señalar como posible causa las incertidumbres que rodean al sector de la automoción, atrapado entre el futuro del diésel y los coches eléctricos. Otro de los factores que más se subrayan es la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Su desarrollo está retrasando decisiones empresariales que pueden obligar a cambios en las cadenas de suministros en el futuro y preocupa mucho en determinados ámbitos. De hecho, este pasado lunes siete gigantes tecnológicos norteamericanos, entre los que estaban Google e Intel, se reunieron con el presidente estadounidense y le instaron a que tome lo antes posible una decisión sobre Huawei. En este contexto, esos mismos analistas instan al Banco Central Europeo a que apueste por un estímulo más agresivo, aunque poco más puede hacer.

Todo para desviar la atención sobre la cuestión central. La recuperación se fió a la exportación, cada vez más limitada, y para ello se contrajo el gasto interno con bajada de salarios y precariedad en el sector privado, y recorte del gasto social y amortización de deuda en el sector público. Ahogando la demanda interna solo han conseguido empeorar las condiciones de vida de la gente y estrangular la economía. Ahora se acerca la resaca de la austeridad.