14/08/2019

El M5S y el centro-izquierda posponen la moción de censura

El Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y las formaciones de centro-izquierda unieron sus votos en el Senado contra las ansias de la ultraderechista Lega de celebrar hoy la moción de censura contra el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, que quedó pospuesta sin fecha. A su vez, aprobaron que el jefe del Ejecutivo comparezca ante la Cámara Alta el próximo día 20, tal y como había solicitado, para que explique la nueva situación política en Italia.

GARA|ROMA
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El Senado italiano, convocado de urgencia en una Roma desierta por las vacaciones, rechazó ayer con los votos del M5S, el Partido Demócrata (PD) y otras formaciones de izquierda la solicitud de la ultraderechista Lega de someter al Gobierno de Giuseppe Conte a un voto de censura, y convocó al primer ministro para que explique la nueva situación política en una semana.

El líder de la Lega, ministro del Interior y vicepresidente, Matteo Salvini, la derechista Forza Italia y el ultraderechista Fratelli, querían que la moción contra Conte se debatiera hoy en el Senado, pero su socio de Gobierno y otras formaciones de centro-izquierda rechazaron esa posibilidad. Votaron que Conte intervenga en la Cámara Alta el 20 de agosto y la moción quedó suspendida por un nuevo giro en la política italiana.

Salvini, que la semana pasada hizo saltar en pedazos la alianza con el M5S, dejó ver ayer en el Senado que no está tan rota.

Giro inesperado

Los ministros de la Lega no han dimitido de sus cargos y Salvini, consciente de que el M5S y el PD pueden unirse y evitar que se celebren elecciones y gobierne la ultraderecha –pues suman mayoría parlamentaria–, y a la vista de que ahora disponen de una semana para negociar, tendió una mano a su socio, en un giro inesperado.

El M5S quiere aprobar una reforma para quitar 345 parlamentarios en las dos cámaras del Legislativo, de manera que el Senado se quedaría con 200 (frente a los 320 actuales) y 400 la Cámara de Diputados (frente a 630 de ahora) y la votación de esta medida está programada para el 9 de setiembre.

La formación que lidera Luigi Di Maio argumenta desde el estallido de la crisis que la Lega no quiere este recorte y que por eso quiere que el Gobierno caiga.

«He escuchado a mi amigo y colega Luigi Di Maio más de una vez reiterar en estos días ‘recortemos el número de parlamentarios a 345 y luego votamos de inmediato’. Aprovecho para plantear una opción, recortemos los parlamentarios la próxima semana y luego votemos en las urnas», expuso Salvini.

El temor a que se imponga una figura como Salvini, quien la semana pasada llegó a pedir «plenos poderes» al pueblo, una frase que cayó como una jarro de agua fría –el único que lo ha hecho en Italia es Benito Mussolini en 1922 abriendo el camino a la dictadura fascista–, y movilizó a sus adversarios políticos.

Salvini goza de una enorme popularidad y en 14 meses en el poder, gracias a una campaña incesante en todos los medios, subió, según las encuestas, del 36% al 38% de apoyo con su política de mano dura contra la migración.

Frente común

La estrategia de Salvini de desatar la crisis y pedir elecciones anticipadas inmediatas en plena temporada de vacaciones generó paradójicamente la formación de un frente con sectores del PD y del M5S dispuestos a frenar su ascenso junto a la izquierda. Y obliga al M5S a tomar una decisión ante el nuevo panorama político.

Ayer el ex primer ministro y exlíder del PD Matteo Renzi pidió formar un «Gobierno institucional» de cara a la crisis política, lo que descartaría la caída del Ejecutivo de Conte.

El PD se ha convertido en un elemento clave para la salida de la crisis y, pese a sus divisiones, se presentó unido.

La idea de una alianza así ya recibió el beneplácito del fundador del M5S, el cómico Beppe Grillo, quien, tras permanecer alejado de la política italiana varios meses, reapareció para instar a que se haga todo lo necesario para evitar que lleguen al poder «los nuevos bárbaros».

La nueva situación ofrece varias posibilidades al presidente de la República, Sergio Mattarella, árbitro por encima de las partes y con la facultad por Constitución para proponer salidas. Entre las hipótesis se barajan un Gobierno técnico, otro retocado liderado nuevamente por Conte y con ministros del M5S, con el apoyo externo del PD y de otras formaciones, e incluso elecciones anticipadas.