15/08/2019

Arranca una Liga en la que uno de cada cuatro es un equipo vasco
GARA
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Desde mañana mismo ya está aquí de nuevo la Liga, con el Athletic y la Real mirando hacia Europa; el Alavés y el Eibar soñando con escalar posiciones hacia la zona noble; y Osasuna, el último en sumarse a «las estrellas», tratando de que su regreso sea lo más plácido posible.

 

Nuevas ilusiones en el agur a Aduriz y con Williams como estandarte

Iñaki TELLERIA

Como cada año por estas fechas regresa el Athletic al tajo con la ilusión de que sea ésta una temporada memorable. Comienza la campaña con el mismo bloque, aunque deberá tocar madera hasta finales de agosto para estar seguro de ello, que es como empezar con grandes fichajes para los rojiblancos.

Gaizka Garitano, que el año pasado cogió al equipo en un “aquí te pillo aquí te mato”, tendrá ocasión de expresar en el campo todo lo que tiene dentro como entrenador porque ha podido trabajar a fondo con los mismos jugadores. Ellos también saben lo que él quiere.

Será, cómo no y como casi todos, un año en el que saltdrán a la palestra nuevos jugadores y se verá como se van apagando otros. Mención especial tendrá el adiós al concluir la temporada de Aritz Aduriz, el delantero que tantas alegrías ha dado a sus aficionados en los últimos años. Su relevo, aunque sus características son bien distintas, lo deberá tomar Iñaki Williams, a quien su renovación, casi de por vida, y esa claúsula de 135 millones –que al ritmo que va esto va a parecer pequeña en dos años– le ponen en el pecho la medalla de jugador franquicia del Athletic. Un cargo que le supone más pasta para el bolsillo, pero que aumenta notablemente la carga de responsabilidad, porque precisamente ha sido arriba donde ha fallado especialmente el equipo, con un desacierto goleador que no se correspondía con el número de ocasiones generadas.

Movimiento de piezas

A la marcha del delantero donostiarra se contrapone la renovación del veterano Raúl García que, además de peligro, garantiza pundonor sobre el césped. Otros veteranos como Beñat, De Marcos o Balenziaga parecen ir apagándose ante la llegada de nuevos valores como Larrazabal, Vivian o Sancet.

Otro jugador que afronta un gran reto es Unai López, que parece el encargado de aportar un poco de luz a un centro de campo que ha estado perdido en la niebla durante demasiado tiempo. El guipuzcoano nunca ha tenido claro que se confiara en él. Ésta puede ser la ocasión para sacar a relucir ese guante que tiene por pierna. Pasos adelante deben dar también por las bandas Muniain, otro de los pesos pesados, y Córdoba.

Por su parte, Garitano también deberá dilucidar si la titularidad en la portería es para Simón, su dorsal número 1 puede ser un apunte, o para Herrerín; así como el futuro de Ganea y Villalibre o, quizás también, el de otros como Kodro, Vesga, Lekue o Guruzeta

 

Imanol prueba otros sistemas en una dinámica de muchos cambios

Joseba ITURRIA

La Real comenzará el sábado la Liga en Valencia tras una pretemporada marcada por los cambios registrados en la plantilla, que han influido en unos amistosos en los que Imanol ha probado otros sistemas diferentes al 4-3-3 que ha caracterizado al equipo en los últimos años con Eusebio y el oriotarra.

El balance de la pretemporada presenta tres victorias ante Lagun Onak (0-5), Alavés (1-0) y Osasuna (2-0), dos empates ante Nottingham Forest (2-2) y Millwall (3-3) y tres derrotas ante Racing de Santander (0-1), Watford (2-1) y Eibar (1-2). Pero lo reseñable es que Imanol ha utilizado sistemas diferentes al 4-3-3.

En los partidos importantes, en la gira inglesa jugó con tres centrales y dos delanteros, y en los dos últimos amistosos ante Osasuna y Eibar con un 4-4-2 con rombo, cuando han sido muchos los cambios experimentados en la plantilla y se esperaba que trabajara más el 4-3-3 para adaptar a esa forma de jugar a los fichajes Remiro, Sagnan, Portu, Isak y Odegaard.

Casi ha sucedido lo contrario, que Imanol ha adaptado el sistema a la forma de jugar de los fichajes porque Isak y Portu encajan más como segundos delanteros y ha buscado sistemas en los que puedan dar un mayor rendimiento. Así el sueco ha sido el máximo goleador de la pretemporada con cuatro goles y Portu ha logrado dos.

Remiro, Isak, Odegaard y Portu están entre los que más minutos han tenido y Sagnan también jugó mucho hasta que se lesionó en Irun ante Osasuna. Januzaj también ha dado tres asistencias y ha marcado un gol.

Un equipo descompensado

No hay que sacar muchas conclusiones de la temporada porque Imanol no ha trabajado con un once básico. Ha alternado mucho a los jugadores, pero la sensación que deja el equipo es que ofrece dudas en defensa, sobre todo a balón parado. Ha encajado nueve goles en los seis últimos amistosos y además Olabe ha apostado por desprenderse de dos titulares de la pasada temporada como Rulli y Héctor Moreno para dejar el camino libre a sus apuestas por Remiro y Sagnan, que no han dado buenas sensaciones en la pretemporada. A espera de saber lo que pasa con Raúl Navas, la Real apuesta por un portero y una defensa sin mucha experiencia. Además Aritz, Llorente y Sagnan no podrán jugar en Valencia y Le Normand y Zubeldia se perfilan como titulares el sábado.

Por contra, la Real tiene mucha calidad en ataque, incluso demasiada. Para seis posiciones hay catorce jugadores: Willian José, Isak, Portu, Barrenetxea, Oyarzabal, Januzaj, Odegaard, Pardo, Zurutuza, Merino, Sangalli, Illarra, Guevara y Zubeldia.

 

El propio Alavés se pregunta: «Y este año, ¿qué?»

Ane URKIRI ANSOLA

Muchas incógnitas y poca certeza. Así se presenta el inicio de temporada del Deportivo Alavés, con diez bajas y nueve incorporaciones –más los tres que vuelven de sendas cesiones–, además del nuevo comandante que dirigirá este barco que, a priori, no tiene puerto aún.

Asier Garitano, con su habitual táctica de fortalecer la defensa y aprovechar las mínimas ocasiones en ataque, tendrá a disposición una buena base que dejó el legado de Abelardo en su temporada y media en Gasteiz. Eso sí, aún pendiente de lo que ocurra con Pacheco y Laguardia.

Junto a ellos, la base de la defensa está asegurada, así como el centro del campo con Manu García y Tomás Pina, siempre y cuando Garitano precise su uso. Que habrá que ver.

Los amistosos estivales de poco valen, ni para sacar conclusiones trascendentales, pero hay un dato objetivo que veremos si tiene seguida en cuanto empiece la competición: Manu García y Pere Pons ha sido la pareja de centrocampistas más utilizado por Garitano. También es objetivo decir que la dupla de delanteros Joselu-Lucas ha sido la que más ha participado en los tests amistosos.

En el plano ofensivo, también ha destacado la participación de Luis Rioja. Además de ser el máximo goleador de la pretemporada –con dos goles– su verticalidad en la banda puede ser un buen aire de oxigeno en los contragolpes.

Sin embargo, cabe subrayar que no le han sobrado goles a los partidos de pretemporada del Glorioso. Las victoria (4) siempre han sido por la mínima, al igual que las derrotas (2). Dos empates, ambos sin goles, cierran las estadísticas del conjunto de Asier Garitano.

Problemas físicos

Víctor Laguardia, principal artífice de los éxitos del Deportivo Alavés, ha cojeado de lo lindo en estos meses estivales y preocupa su estado después de ser sustituido en el Trofeo Ciudad Zaragoza antes de cumplirse la media hora de juego por unas molestias en el isquiotibial del pie izquierdo. Antes, del 23 de julio al 5 de agosto, trabajó aparte por una distensión en el cuádriceps de su pie derecho. Por tanto, además de las ofertas que le rondan al aragonés, habrá que ver si llega al primer duelo.

En la primera temporada de su regreso a Primera, alcanzó la final de Copa; en la segunda, sufrió para lograr la hazaña de la salvación; y la temporada pasada, estuvo a punto de sellar su participación en la competición europea. «¿Y este año, qué?» Ninguno sabe. Incluso esa misma pregunta ha sido la que ha utilizado el club para lanzar su campaña de abonados. Sorpresas habrá. El fútbol aún guarda un lugar para las sorpresas.

 

Osasuna: el bloque del ascenso está obligado a dar un paso adelante

Natxo MATXIN

Aunque todo el mundo coincida en la idoneidad de los fichajes realizados, lo cierto es que una de las claves para que se consiga la permanencia va a residir en que el grupo de futbolistas que resultó clave en el ascenso dé un paso adelante en la nueva categoría. El club se ha esmerado en mantener a toda costa ese bloque –de ahí que se hayan hecho importantes esfuerzos económicos por hacerse en propiedad con Rubén García y Rober Ibáñez–, sabedor de que su crecimiento deportivo implicará la continuidad de Osasuna en la máxima categoría.

A diferencia de hace tres años, la escuadra navarra acomete el reto de mantenerse al más alto nivel con las mimbres de un equipo más curtido, un vestuario que roza la cuadrilla de amigos y la innegociable idea futbolística comandada por un Jagoba Arrasate que ha devuelto la ilusión al entorno rojillo. Precisamente el papel de la afición resultará primordial para superar esos malos momentos, que los va a haber y muchos, a los que se va a enfrentar el equipo.

Paciencia es otro de los elementos fundamentales para resolver con éxito la ecuación. En su momento, la actual junta directiva ya pudo comprobar de primera mano qué repercusiones puede traer consigo un desmesurado estado de nerviosismo, fruto del análisis único de los inmediatos resultados. El reto es de una exigencia mayúscula, de ahí que sea necesario guardar la calma –y los mandatarios deben ser los primeros en dar ejemplo– cuando haya que aguantar el chaparrón de marcadores adversos.

Competir, como mínimo

En la lista de mínimos, a Osasuna hay que exigirle que compita, se deje el alma sobre el césped, guarde un cierto orden y evite el mayor número de errores posible. Será la única manera de contrarrestar la distancia de calidad que va a tener respecto a la mayoría de rivales, con bastante mayor chequera para poder hacerse con los servicios de futbolistas que marcan las diferencias en el verde.

El «nos han dicho: bienvenidos a Primera» de un enfadado Arrasate a la conclusión de la derrota en el último amistoso frente a la Real pone de manifiesto a lo que el cuadro rojillo se va tener que enfrentar: mayor velocidad, más precisión e infalible acierto de sus adversarios ante la meta contraria.

De la desbordante alegría por los éxitos cosechados siendo cabeza de ratón, Osasuna pasa ahora a ser la cola de león que todos sus contrincantes van a tratar de pisotear. Cuanto antes sea consciente el conjunto navarro del drástico cambio de estatus, con mayor rapidez se aclimatará a su nueva situación.

 

Nueva apuesta, la misma incógnita

Amaia U. LASAGABASTER

El Eibar afronta su sexta temporada consecutiva en Primera. Puede sentirse uno más en la categoría pero la etiqueta de «sorpresa» le sigue ajustando mejor que la de «clásico», que se percibe todavía muy lejana.

Y es que los azulgranas llevan cinco años –con la excepción relativa de la campaña de su debut– haciendo frente a los pronósticos. Tanto por lograr la permanencia, aunque hace ya un par de temporadas que tiene equipos por debajo en el ránking de «modestos», como sobre todo por la solvencia con la que lo ha hecho desde que José Luis Mendilibar se sienta en el banquillo: no ha bajado de la 14ª plaza final, su ventaja respecto al descenso ha oscilado entre los cinco y los 23 puntos e incluso ha permanecido buena parte de estos cuatro últimos cursos coqueteando con posiciones europeas y conquistando corazones con su vocación ofensiva.

La intención en la temporada que empieza ahora es la misma. La base, también. Con los dos máximos responsables deportivos –Fran Garagarza y José Luis Mendilibar junto a su equipo técnico– renovados, el club mantiene a buena parte de la plantilla. Pero también debe hacer frente a bajas sensibles.

Si hace un año la incertidumbre la provocaban la marcha de Dani García, Ander Capa y Takashi Inui –el japonés vuelve tras su infructuosa aventura en el Betis–, este año son otros tres futbolistas con plaza fija en el once de Mendilibar los que han hecho las maletas: Rubén Peña, Joan Jordán y Marc Cucurella. Han dejado más de veinte millones en la caja fuerte de Ipurua pero condenan al club a realizar su enésima apuesta y, por lo tanto, también a comenzar la Liga con un signo de interrogación que deberá ir borrando a lo largo de los próximos meses. Porque, como casi siempre, y pese a haber desembolsado unos diez millones de euros, el Eibar se ha refozado principalmente con futbolistas jóvenes y sin experiencia, o casi, en Primera. De las siete incorporaciones que ha realizado –además de Asier Benito y Roberto Olabe, ya cedidos, y Rubén Lobato, al que se busca destino–, solo Yoel, que vuelve tras su cesión al Valladolid, e Inui conocen realmente la categoría. Entre Rober Correa, Edu Expósito y Quique González suman apenas 16 apariciones en Primera, Álvaro Tejero debutó de forma casi testimonial con el Real Madrid y Esteban Burgos lo hará con la camiseta azulgrana.

Se integran en una plantilla en la que la marcha de Asier Riesgo, quién sabe aún si definitiva, deja a Anaitz Arbilla como único futbolista vasco, y a Iván Ramis, Sergi Enrich y Gonzalo Escalante –cumplirán su quinta temporada como azulgranas– con la vara de mando.