15/08/2019

El cambio de época en la industria del cine
Mikel INSAUSTI
0815_hollywood

Se está hablando mucho del 50 aniversario del festival de Woodstock, pero como en el año 1969 pasaron tantas cosas, también se cumple la triste efeméride del asesinado de la actriz Sharon Tate, recordatorio que Tarantino ha aprovechado en la que es la película más comercial de toda su carrera, pues habiendo costado la exageración de 90 millones de dólares ya los ha recuperado en la taquilla estadounidense. Se entiende que no es un buen momento para retirarse, por lo que el propio cineasta afirma que “One Upon a Time in... Hollywood” (2019) es su noveno largometraje, y no el décimo, con lo que no contradice su promesa de dejar la locura de la dirección y dedicarse a la escritura, que es una actividad más tranquila.

Lo que Tarantino quiere evocar con el pretexto argumental de los crímenes de la familia Manson es el cambio de época que se dio en la industria del cine, cuando los grandes estudios empezaban a declinar y Hollywood lucía un aspecto contestatario y hippy. Un periodo de transición que tuvo sus excesos y delirios varios bajo el efecto de los alucinógenos y del rock sicodélico.

La banda sonora quiere reflejar el momento, en consonancia con la presencia de personajes históricos como las cantantes Mama Cass y Michelle Phillips, pero aparte de las canciones, entre las que no faltan una de Los Bravos, llama la atención el uso mayoritario de música preexistente compuesta para otras películas.

De Ennio Morricone coge el “score” de “Diabolik” (1968) de Mario Bava, de Bernard Herrmann de la serie “El pistolero de San Francisco” (1957-1963) y de “Cortina rasgada” de Alfred Hitchcock, de Maurice Jarre de “El juez de la horca” (1972) de John Huston, de Lalo Schifrin de la teleserie “Mannix” (1967-1975), de Barry Melton de “GaS-S-S-S” (1970) de Roger Corman, de Hugo Montenegro de “La mansión de los siete placeres”...