11/09/2019

EDITORIALA
Otro varapalo a la banca y a la justicia españolas

En plena recesión, cuando los bancos fueron rescatados con miles de millones de dinero público que apenas han devuelto, la diferencia entre mantener una casa o perderla era de entre 250 y 300 euros mensuales para más de un millón de ciudadanos del Estado español. Tenían vinculadas sus hipotecas al Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios (IRPH) y desembolsaban ese dinero de más respecto a quienes usaron el euríbor. El abogado general de la UE, cuya opinión no es vinculante pero sí condiciona –y muchas veces anticipa– la decisión del Tribunal de Justicia de la UE, ha denunciado esas hipotecas por «poco transparentes» y ha abierto la puerta, y la esperanza, a que los jueces declaren abusivos esos contratos y los damnificados puedan ser compensados.

La justicia europea dirimirá si una cláusula contractual pactada entre un consumidor y un profesional está sujeta a la directiva comunitaria sobre cláusulas abusivas. Pero el dictamen del abogado general de la UE y los antecedentes de anteriores fallos del Tribunal Europeo contra la banca española dan motivos para un moderado optimismo. Supondría un varapalo, otro más, a sumar a una larga lista de sentencias –preferentes, cláusulas suelo, gastos de constitución de hipotecas, etc.– en contra de unas prácticas bancarias que se han guiado por la codicia y las malas artes.

El varapalo europeo tiene también otro destinatario: el Tribunal Supremo español que, en este caso también, había dictado jurisprudencia con una decisión favorable a los bancos que castigó a millones de consumidores. El tribunal consideró que el IRPH no estaba dentro del ámbito de la directiva europea al tratarse de un «índice definido y regulado legalmente» que superaba «el control de transparencia», un argumentó que el Gobierno español ha defendido tanto cuando ha estado en manos del PP como del PSOE. Aunque la Corte de Luxemburgo aún debe confirmarlo, el dictamen del abogado general de la UE apunta a un nuevo sonrojo, a otro más en la colección particular de desvergüenzas de la justicia española.