23/09/2019

Reportaje
SALUD LABORAL
INVESTIGAR EL MESOTELIOMA, UNA NECESIDAD URGENTE

La Clínica Universidad de Navarra ha iniciado un estudio sobre el uso de inmunoterapia en el mesotelioma o cáncer de pleura relacionado con la exposición al amianto. Para ello cuenta con la financiación aportada por la asociación navarra de afectados Ananar.

Martxelo DÍAZ
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El doctor Miguel Fernández de Sanmamed es el responsable de la investigación y, en primer lugar, explica que el mesotelioma no tiene nada que ver con el cáncer de pulmón, «el más conocido y temido socialmente». «Nuestros pulmones tienen una cubierta que se llama la pleura y en esas células, aunque es raro, puede surgir un tumor, que no es del pulmón, sino de su cubierta», puntualiza.

La incidencia del mesotelioma es pequeña, unos 0,35 casos por cien mil habitantes en el Estado español. Y la causa, clara, el asbesto o amianto. «El 70% de estos tumores no ocurrirían si no existiera asbesto en el mundo. El 70% se debe a la exposición continuada a este mineral, que está presente en los tejados y otros materiales que en los años 60 y 70 se utilizaban frecuentemente», explica el doctor.

«Básicamente, ese mineral irrita esas células y en ese estadio irritativo surge esa enfermedad que como hasta ahora ha sido relativamente infrecuente no se le ha prestado demasiada atención», añade.

De hecho, los pacientes de mesotelioma han sido generalmente tratados como si padeciesen un cáncer de pulmón, con quimioterapia. Estos tratamientos, que son tóxicos, han dado resultados bastante pobres aunque en algunos casos se ha conseguido controlar o retrasar la enfermedad.

El paso adelante es la inmunoterapia, «que abre nuevas posibilidades. Planteamos, básicamente, estudiar una respuesta inmune de nuestro cuerpo ante este tipo de tumor». Fernández de Sanmamed señala que la respuesta inmune contra el cáncer «es un tema de moda» y recuerda que recibió el Nobel de Medicina el año pasado.

«Lo importante es que la inmunidad contra cada tumor puede cambiar. Y aquí es donde entra en juego lo que llamamos el microambiente del tumor. Es decir, cada tumor puede crear un contexto celular inmune que puede cambiar de manera que la forma de estimular el sistema inmune en un tumor puede ser diferente a otro. Por eso, lo primero es conocer cuál es ese contexto inmune, qué tipo de células inmunes hay, por qué están fracasando, cómo el tumor las puede neutralizar. Eso nos podría dar la clave para saber qué mecanismo tenemos que accionar para ayudar a ese sistema inmune a librar esa batalla de forma exitosa», explica el investigador.

Estudiar la inmunidad

El primer paso que se han marcado en el proyecto es estudiar la inmunidad y, a partir ahí, proponer ensayos clínicos con terapias dirigidas a los problemas específicos del sistema. El estudio de Iruñea se plantea como «una pequeña piedrita», dar los primeros pasos que puedan servir como datos preliminares para proyectos más amplios a nivel estatal o europeo. De hecho, ya hay contactos con grupos de Barcelona.

Asun Fernández es la presidenta de Ananar, Asociación Navarra de Amianto. Su marido falleció recientemente debido al mesotelioma. «Es una asociación creada para el apoyo a las víctimas y a sus familias, pero creemos que la investigación también es muy importante», explica.

Coincide con el doctor Fernández de Sanmamed en que lo esencial es dar el primer paso en la investigación. En Ananar tenían unos fondos fruto de los ahorros de dos años y medio, logrados a través de rastrillos, festivales y reciclajes. Eran cinco mil euros; un socio donó otros cinco mil. Esos diez mil euros han sido la base de la financiación de este innovador estudio.

«Realmente no es una financiación, sino que sirve para empezar. Nos costó dos años y medio juntar ese dinero. No sabemos qué puede suceder. Si hacía falta más no sabíamos si podríamos aportar. Empezar es lo que más cuesta, luego puede haber otras fuentes de financiación. No sabemos el tiempo. Piensan que hay más vías de mesotelioma, hay inmunoterapias específicas para esas vías y yo confío muchísimo».

El doctor Fernández de Sanmamed valora positivamente la implicación de Ananar. «Es muy bonito. Como asociación están empezando [se creó en 2016] y no tienen muchos recursos. Han conseguido estos fondos con mucho esfuerzo y nos los han dado con la intención de impulsar este pequeño estudio que puede dar lugar a cosas más grandes. Esta cantidad nos permite hacer la primera estrategia de análisis y con ella sí que esperamos poder solicitar un proyecto más grande», insiste.

La presidenta de Ananar considera que era importante empezar con la investigación y también empezar ahora, teniendo en cuenta que se espera que el pico de incidencia del mesotelioma llegará en pocos años. «Desde el 2004, cuando se descubrió el mesotelioma pleural, no se ha hecho nada. Ni en el ámbito privado ni en la Seguridad Social. En el sector público, de momento, no tienen intención de llevar a cabo una investigación específica para el cáncer provocado por el amianto. En lo privado sí se está haciendo. Da igual quién lo haga. Lo importante es empezar y empezar ya», subraya.

Se espera un pico de casos

El periodo de latencia de la enfermedad puede ser de entre 20 y 40 años. La media son unos 30 años. Los casos que surgen ahora son de las décadas de 1970 y 1980, que es cuando se empleó el amianto en el Estado español, antes de su prohibición. «Hay que tener en cuenta que el amianto hoy en día es un peligro medioambiental. Ya se están haciendo estudios, como los que ha realizado el doctor Josep Tarrés, sobre los tejados de uralita. En Navarra hay 60 toneladas. En cada provincia habrá lo suyo. Eso se está deteriorando. Esa uralita tiene una vida de 35 años. Con lo cual, ahora se está descomponiendo. Independientemente de si hay una granizada o se rompe, con el paso del tiempo se degrada y eso va al ambiente, y cualquier persona estamos en peligro. Dentro de 35 años pueden surgir mesoteliomas pleurales. Y entonces no será una enfermedad profesional», señala.

Fernández de Sanmamed comenta que, teniendo en cuenta el periodo de latencia de la enfermedad y que en el Estado español se prohibió el uso del amianto en la década de 1980, «ahora justo nos encontramos con ese pico de incidencia».

El responsable de la investigación sobre el mesotelioma –en la que también participan otros doctores de la Clínica Universidad de Navarra como Alfonso Gúrpide, Ignacio Melero, Dolores Lozano o Carlos E. de Andrea– señala que el planteamiento para este primer estudio tiene un plazo de un año, en el que ya se tendrían unos datos preliminares.

«A partir de ahí, la idea es pedir un proyecto mayor y colaboración. Como siempre, los clínicos intentamos ir directos a la cuestión. Si tuviéramos datos interesantes en este primer estudio, empezaríamos a dialogar con la industria farmacéutica que tuviera inmunoterapias que pudieran tener sentido en esto. Podría ser que para dentro de dos o tres años hubiera algo interesante y se pudiera empezar a hablar de un ensayo clínico. El proyecto más grande se demorará unos cinco años. Desde que lo pides hasta que te lo dan, lo desarrollas... Nuestra intención es empezar a atacar cuanto antes. Si conseguimos convencer a alguien que tiene una inmunoterapia que tiene sentido, intentaríamos acelerar», avanza.

«Estamos teniendo mesoteliomas que nos están enviando a Pamplona. Por eso nació este proyecto, porque nos enviaban pacientes con mesoteliomas y no teníamos tratamientos específicos. Esos pacientes los hemos empezado a incluir en ensayos de inmunoterapia tempranos. Y lo que hemos visto, y esto es esperanzador, es que con inmunoterapias ya hemos empezado a ver respuesta. Por ello, parece que movilizar el sistema inmune tiene sentido en esta enfermedad», dice en clave positiva.

«Por otro lado, he estado en los últimos cinco años en EEUU y allí estuvimos estudiando el contexto inmune de uno de los tumores muy parecido a este, el meningioma, en la cubierta del cerebro. También hay claves de ese contexto inmune que podríamos aplicar al mesotelioma y que sugieren que podría haber cierta esperanza a que esa respuesta inmune pudiera potenciarse. Todo esto es todavía muy preliminar, son solos datos aislados, apenas pinceladas, pero sí que apunta a que en un grupo de mesoteliomas la inmunoterapia podría llegar a tener un impacto. No sabemos hasta qué punto», matiza el doctor Fernández de Sanmamed.

 

Indemnizaciones por parte de fondos de EEUU

Ananar ha conseguido indemnizaciones de los fondos de EEUU destinados a víctimas del amianto. En concreto, son dos casos, que la convierten en pionera a nivel estatal. «EEUU fue el primer país en el que se empleó el amianto. Era bueno, bonito y barato. Daba mucha pasta. Empezaron a trabajar el mineral, sacarlo de las minas, en fábricas. Pero la gente empezó a morirse. Tuvieron que quitar el amianto. El Gobierno de entonces les hizo crear a cada una de las empresas que trabajaban con el amianto fondos. Allí hay muchos fondos de este tipo», explica Asun Fernández.

Tras la prohibición del uso del amianto en EEUU, este material se exportó a Europa, donde se reprodujeron los mismos problemas de salud. «Si se demuestra que una empresa española ha comprado al menos una vez en una de las empresas de EEUU, se puede llegar a optar a los fondos de allí. Hay muchos requisitos, pero hay tres principales. Primero, que se trate de mesotelioma pleural; es el único cáncer de amianto que admiten. Segundo, que haya estado expuesto al amianto antes de enero de 1983; el afectado puede estar vivo o fallecido, por lo que puede reclamar la familia. Solo pueden haber pasado tres años como máximo desde el fallecimiento, lo que es el tercer requisito. Aquí hay que llegar a juicio, allí no. Cada fondo dice qué tanto por ciento se lleva el abogado y cuál el afectado. No hay que adelantar dinero, pero sí que hay presentar montones de documentación».M.D.