11/10/2019

Las mujeres heredarán la tierra y la salvarán de la destrucción final
M.I.
1011_luz

E l hermanísimo de Ben Affleck es un actor que, poco a poco, va encontrando su propia voz como cineasta independiente. Primero dirigió la polémica docuficción “I’m Still Here” (2010), un experimento que tuvo a Joaquin Phoenix como conejillo de indias, generando un sinfín de fake news alrededor del proyecto. Y ahora se pasa a la ficción pura con “Light of My Life” (2019), una fábula futurista y distópica en la que hay quien ve una respuesta positiva, mediante la cual redimirse de las acusaciones que el movimiento MeToo viene desplegando en torno a su comportamiento sexista y violento en la esfera privada.

Casey Affleck rompe una lanza ahora por el futuro de la mujer, con un discurso esperanzador de fondo frente a un contexto pesimista y apocalíptico. Ellas han de heredar la tierra y salvar a la humanidad del desastre, o así lo escenifica en la persona de su hija ficcional interpretada por Ana Pniowsky. En su papel de padre cree que puede proteger a su pequeña de la pandemia llamada “plaga femenina”, la cual está acabando con la población de mujeres. La chica se encuentra entre las pocas que permanecen inmunes, por lo que adquiere una importancia vital para la continuidad de la especie. Para ocultar su verdadera condición la viste como un chico, con tal de que pase inadvertida y la dejen en paz. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos la odisea que comparten padre e hija demostrará que ella ha sabido madurar rápido y es la que mira por ambos con perspectiva. Su destino la convierte en una heroina en medio de un mundo condenado, que recuerda al descrito por Cormac McCarthy en su novela “La carretera”, llevada al cine por el australiano John Hillcoat en el 2009. Ambas obras muestran lo que queda de las relaciones paternofiliales en ruinas.