Joseba ITURRIA
Entrevista
MARKEL BERGARA
EX-JUGADOR DE REAL SOCIEDAD Y GETAFE

«Me siento un privilegiado, no diría que he tenido mala suerte»

El elgoibartarra ha sido el futbolista que más lesiones ha tenido durante su carrera y es un ejemplo de superación y de positivismo ante los límites que le ha puesto su cuerpo. En lugar de lamentarse tras dejar el fútbol con 33 años en enero por una sucesión de lesiones, se considera un privilegiado por jugar trece años en Primera y orgulloso por ayudar a la Real a pasar de su peor situación a la que vive ahora.

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T ras recibir el domingo el homenaje del club que eligió cuando Real y Athletic se interesaron por él, repasa con GARA su trayectoria.

¿Cómo llegó a la Real?

Fue curioso. Empecé jugando en benjamines en Elgoibar sin estar federado. Hacíamos amistosos y, por tener cercanía con Bizkaia, había tendencia de hacer pruebas con el Athletic y la Real. Hice las dos y, a la vez, los dos me quisieron fichar y me decidí porque era de la Real de toda la vida. En alevines entré en la Real y de mi juventud tengo buenos recuerdos. Jugaba por disfrutar, me iban muy bien las cosas y me subían de categoría. Siendo cadete de primer año ya jugaba en el División de Honor juvenil y al ser juvenil pasé al Sanse, me llamó la selección española... Era virgen en el fútbol y todo me fue demasiado bien.

Fue compañero de generación de Oskitz, los dos subieron escalones muy rápido y sufrieron lesiones y no les fue igual...

Si volvería atrás lo volvería a hacer porque maduré muchísimo y fue enriquecedor. Empecé a jugar con la generación de Xabi Prieto, Zubiaurre, Garrido... y me vino bien. A veces sale bien y otras no, pero a nivel personal y futbolístico esas decisiones me hicieron crecer. De los dos primeros años de juvenil en el Sanse tengo un recuerdo muy bueno. Era muy joven, como llevaba tiempo con gente mayor maduré mucho a nivel humano y con Gonzalo Arconada aprendí muchísimo de fútbol. Luego empezó mi etapa profesional y de vivir lo positivo me golpeo con la realidad del fútbol profesional.

Todavía como juvenil se decide la cesión al Eibar (2005-06) y al año siguiente al Vecindario (06-07)...

Era muy joven, en el primer equipo no tenía hueco y decidieron que fuera cedido al Eibar. Era un paso adelante, estaba en Segunda y fui muy contento. Siempre que estuve disponible lo jugué todo, me vino muy bien, pero a mitad de temporada tuve una fractura de tibia y estuve tres meses y medio parado y ahí es cuando vi la parte negativa de las lesiones. A nivel de resultados el equipo no estuvo bien y descendimos. Fue un golpe de realidad y vi lo difícil que es el mundo profesional. Tuvimos cuatro entrenadores, entre ellos Roberto Olabe, que siendo cadete me subió al juvenil y le debo mucho porque, a parte de confiar como futbolista en mí, siempre ha sido un apoyo. El Eibar venía de hacer un año brillante con Garitano, Llorente, Silva, que casi asciende, se crearon muchas expectativas porque se hizo un buen equipo, pero se entró en una dinámica mala. Llevaban 20 años en Segunda, fue duro a nivel de club y personal, pero eso me hizo madurar. El equipo no estuvo bien, tuve una lesión grave y mi rendimiento no fue el esperado.

Teníamos alternativas en Segunda y se buscó un equipo en el que pudiera jugar y se decidió que fuera al Vecindario. Deportivamente las cosas fueron muy mal, descendimos y tuve muchísimas lesiones musculares... Mis dos primeros años profesionales fueron muy complicados y coincidió justo el descenso de la Real. He tenido muchas desgracias, pero la mala suerte de la Real fue la buena mía porque al descender se apostó por la cantera. Coincidió que estábamos jugadores que llevábamos muchos años juntos y tuve la suerte de entrar en ese equipo.

¿Fueron difíciles los años en Segunda en plena crisis (2007-10)?

Tengo un recuerdo bastante oscuro de esa época, sabíamos la crispación que había alrededor, económicamente el club estaba mal, todo estaba muy revuelto... Fueron años muy complicados, pero ascendimos y los que somos de la Real nos quitamos una losa de encima porque la dejamos donde tiene que estar.

¿Fue determinante la aparición de Antoine Griezmann?

Se ha visto a día de hoy, que vemos cómo está a nivel mundial. Un chaval que no iba ni a entrenarse con nosotros, sube para jugar un partido de pretemporada, mete un gol, se queda y fue fundamental en el ascenso y en todos los éxitos posteriores. Ha sido clave en este resurgir.

Y hubo un compromiso de los jugadores de la cantera de quedarse y sacar la situación adelante...

Cuando se bajó a Segunda, con Jokin Aperribay y Loren, se hizo una apuesta muy clara por la cantera. Creían en ese proyecto de gente de casa comprometida que sintiera los colores y ha sido uno de los mayores aciertos. Les debemos mucho por esa apuesta. Tuvieron muy clara la idea que debía coger el club para darle la vuelta a nivel social, deportivo y económico. El domingo pude ver su éxito con el Reale Arena, la afición enganchada, el club económicamente boyante y deportivamente con una plantilla brutal. Ver cómo estaba la Real a nivel social, deportivo y económico, ser partícipe de esos años de transición, recordar cómo cogimos el club y cómo está ahora, es un motivo de orgullo.

No jugó mucho el año del ascenso y fue titular en la clasificación para la Champions. ¿De qué momento guarda los mejores recuerdos?

De los dos. A nivel de sentirme realizado los mejores años y los que más he disfrutado fueron los que entramos en Europa al jugar más. El año del ascenso no era titular, jugaban Aranburu y Diego Rivas, pero era muy partícipe. Jugaba muchos partidos, me tocaba cerrarlos al ir ganando y lo sentí muy mío porque para nosotros subir era clave.

El año de la Champions superó los problemas con las lesiones...

Mi mayor hándicap ha sido mi cuerpo, pero estoy superorgulloso porque nunca he bajado los brazos. Hicimos pruebas de todo tipo con especialistas con la Real y el año anterior de la Champions empecé un tratamiento de prevención para evitar lesiones musculares con Jurdan Mendigutxia, un fisiotera- peuta especializado de Iruñea. Empecé a hacer un trabajo de prevención y de movilidad previo al entrenamiento y eso me permitió ser un jugador normal en lesiones musculares. Fue clave. Hasta ese momento eran continuas las lesiones musculares, nunca podía tener continuidad para dar un rendimiento y en las temporadas que más destacamos evité esos problemas y pude ser partícipe y titular.

Loren toma una decisión impopular al no renovar a Rivas y apostar por los pivotes de la cantera...

Hizo una apuesta muy fuerte por mí y por la mayoría de los que estaban celebrando mi despedida, y le estoy muy agradecido. Loren ha sido clave, fundamental en esta recomposición de la Real. Le debo mucho a él.

Y Montanier confía en su fútbol ofensivo en el pivote defensivo...

Le gustaba el ataque, pero no hacer pases en balde, quería un fútbol vertical y le gustaba jugar con un pivote ancla sin perder la posición. Desde el primer momento me dio muchísima confianza, me encontré muy bien deportivamente, el equipo estuvo bien y todo fue muy rodado.

Pero con Eusebio dejas de jugar y acabas en el Getafe (2017-20)...

No contaba para Eusebio. Era consciente de que no jugaba, venía gente fuerte desde abajo y, cuando me comentó Loren que buscara una alternativa, todo fue muy natural. Era consciente de que el proceso iba a llegar e ir en ese momento al Getafe fue una de mis mejores decisiones.

Bordalás le dio mucha confianza... ¿Es la clave del Getafe?

Es obvio que es parte fundamental. Es un equipo muy físico, que coincidía con mis características, entrenan muchísimo, físicamente están muy bien y saben perfectamente qué quiere el mister en cada momento de cada jugador en el campo. Tener las cosas claras es fundamental. Y yo tuve la suerte de que en Getafe caí de pie en todos los sentidos. El mister contó conmigo siempre. Jugaba todos los minutos hasta que empezaron las lesiones y, cuando me recuperaba de ellas, casi sin entrenar, jugaba. Fueron muy bien las cosas. La afición, el entrenador y el club estuvieron muy positivos conmigo. Acabó con el calvario de las lesiones, pero deportivamente las cosas me fueron muy bien y estoy muy contento.

La pena es no disfrutar más del fútbol y de estos años por lesiones que ya no eran musculares...

Sí, porque cuando había podido evitar las lesiones musculares han sido los huesos y las articulaciones, me he roto cosas imposibles de prevenir. Fracturas de estrés o sin impacto. Eso demuestra que ya el cuerpo me ha dicho basta. Es cierto que las lesiones han sido mi mayor hándicap, veía que el cuerpo me ponía límites, que siempre me tenía que reenganchar, mentalmente ha sido duro, pero estoy superorgulloso porque ante las lesiones he sido constante. Aun así, me siento un privilegiado, para nada diría que he tenido mala suerte. Más que mala suerte es que mi cuerpo no era del todo fuerte. Pero no quiero victimizar con las lesiones. Es cierto que ha sido un hándicap en mi carrera, pero me siento un privilegiado por jugar al futbol tantos años, por jugar en la Real... No es el final soñado, pero retirarte en Primera con 33 años es un motivo de orgullo. He tenido momentos sociales no tan buenos, pero mucha gente me aprecia, y me ha apoyado. Esos detalles buenos son muchos más y es lo que me queda.

«La fotografía final lo engloba todo, porque son mis amigos, por cómo entré con ellos en una situación delicada y por cómo terminamos»

Agradece el homenaje del domingo al recibir la insignia de oro y brillantes del club, fotografiarse con excompañeros y recibir tras el partido el cariño de los aficionados.

¿Qué sintió en el homenaje y en la foto con compañeros del equipo que subió?

Fue un día muy bonito y me quedo con buenos recuerdos. Estoy muy agradecido al club y a la afición, que me brindó un momento especial. Va a ser una de las fotos que más guardaré. A parte de que son mis amigos, me vienen los recuerdos de cómo entré con esa gente en una situación delicada y cómo terminamos. Juntarnos en mi despedida en un nuevo campo, con 35.000 personas, con una victoria que te acerca a la Champions... Ser parte de esa transición es el motivo más grande de orgullo para todos los que estábamos en esa foto. Yo no sabía que iban a aparecer, fue una sorpresa muy grata y estoy muy agradecido a todos. El detalle fue bonito y la foto final lo engloba todo, toda mi etapa en la Real.

¿Y tras el partido qué supuso volver el campo a ser homenajeado por la afición tras ser criticado en su día por algunos?

Me avisaron un poco antes y me pilló en shock. Es como que me daba vergüenza. Veía que era excesivo. Luego lo disfruté muchísimo y estoy muy agradecido a la afición, al club... Solo tengo recuerdos positivos. Además tuve la suerte de no estar muy nervioso y lo disfruté mucho. Ha habido momentos que una parte de la masa social no estaba conmigo, con mi fútbol, pero lo he llevado bien, con profesionalidad. He sido consciente de que era parte de mi trabajo y he tenido momentos en los que he disfrutado y he sentido el cariño de la gente. He estado en muchos debates. Miro atrás y no te gusta ser criticado, pero hoy nadie duda de que puse todo de mi parte. Y también he tenido gente que me ha apoyado muchísimo. No me voy con la sensación de no sentirme querido. La gente me respeta a nivel profesional y me valora en el plano humano y me quedo con eso. Es lo mejor que me puede quedar. .

¿Se forma para seguir en el fútbol?

Tengo el primer nivel de entrenador y mi intención es sacar los tres títulos y el curso de director deportivo. Disfruto mucho sacándolo porque es un ámbito más desconocido para nosotros. Quiero disfrutar de unos meses haciendo otras cosas, como aprender idiomas, pero no me pongo ningún objetivo. Las cosas irán saliendo. Nuestra intención, si no cambian las cosas, es volver a Donostia en verano porque mi mujer trabaja allí y es nuestra casa. Aún no me ha picado el gusanillo del papel de entrenador, pienso como jugador y no quiero forzar las cosas. Quiero trabajar en algo que me sienta realizado, pero no tengo prisa, quiero que las cosas sean naturales.J.I.