16/03/2014

MIKEL INSAUSTI
Zinema kritikaria
La vuelta al humor regionalista de Chomin del Regato

Nada bueno cabía esperar de una producción cinematográfica de Tele-5, con una campaña publicitaria basada en los mismos chistes sobre vascos y andaluces que se contaban durante el franquismo. Estamos en pleno proceso despolitizador, y ya hasta el caduco humor regionalista de Chomin del Regato vuelve a tener cabida en la España involucionista gobernada por la derecha más rancia. «Ocho apellidos vascos» no es más que un avance de la que se nos viene encima, ahora que estamos entrando en otro periodo de paz con vencedores y vencidos.

Como producto coyuntural que es, «Ocho apellidos vascos» parece una comedia realmente mala, pero al ser revisada dentro de unos años dará una impresión todavía mucho peor. Resulta un completo despropósito que dentro de la propia película intérpretes que no son vascos jueguen hacer de vascos que imitan acentos de chiste, confundiéndose con los que en la ficción hacen de forasteros que se hacen pasar por vascos de zarzuela, imitando a su vez esos mismos acentos ridículos, que si subsisten sigue siendo en gran parte por la lacra cultural del doblaje heredada de la dictadura.

No niego que la intención de los guionistas haya sido la de escribir una versión españolizada de «Bienvenidos al Norte», más se ha convertido en una misión imposible porque desde la muerte de Azcona el verdadero humor costumbrista ha sido desterrado de la faz de la piel de toro. Paradójicamente sólo existe algo equiparable en Euskal Herria, donde Telmo Esnal defiende la buena comedia de costumbres, y tal vez por eso haga un cameo aquí como camarero.

Otro problema de producción que impide trasladar cualquier posible escenificación de «Bienvenidos al Norte» o «Bienvenidos al Sur» es el de las localizaciones, pues se han hecho un auténtico lío a la hora de diseñar una irreductible aldea vasca, ya que les ha salido una aldea global de campo y ciudad, de mar y montaña. Fruto de semejante mestizaje nunca visto la chica supuestamente abertzale pretende casarse embutida en un lujoso vestido blanco, digno de una boda gitana.