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Osteopatía y método Kyma en Irun

Hace casi tres meses que Bernard Tisné y su hijo Sébastien ofrecen sus servicios en el centro de salud Chispa de la vida en Irun. Tras pasar por varios puntos de Europa, decidieron asentarse en Irun para difundir el método Kyma y su particular manera de entender las terapias manuales.

Bernard Tisné y su hijo Sébastien, en el centro que acaban de abrir en Irun.
Bernard Tisné y su hijo Sébastien, en el centro que acaban de abrir en Irun. (NAIZ)

Centro de Salud Chispa de la Vida

Bernard y Sébastien Tisné

Avenida Iparralde 44, 2º. Irun. (Frente a Ficoba, parking privado gratuito)

Web: https://sebastientisne.com/

Teléfono: 624 440 482 / +33 668 690 963

Servicios: Osteopatía, Terapias manuales y Método Kyma.

Bernard y Sébastien Tisné están formados en osteopatía tradicional, pero eso es solo una parte de todo el conocimiento que aplican en sus sesiones. Algo que sorprende a quienes visitan su consulta. «Nuestros pacientes nos dicen que han visto a otros osteópatas, terapeutas, fisioterapeutas, quiroprácticos, masajistas… y que nunca les han tratado de esta manera. ¿Qué es lo que me has hecho?». Una pregunta que Bernard está acostumbrado a contestar y que recoge su viaje personal en la búsqueda de conocimiento.

Hace 35 años realizó los estudios de Osteopatía Tradicional, cuando todavía no era muy común en Francia ni en el resto de Europa. Pasaba uno de cada dos meses en Estados Unidos, «aprendiendo de los mejores» para completar su formación. Además, se acercó a la quiropráctica y la fisioterapia, «para mezclar el conocimiento, aprender todo de todos». Las terapias manuales oficiales son efectivas, pero Bernard sentía que le faltaba algo, «quería saber mucho más».

Se fue a las zonas rurales francesas, a los pueblos, a aprender de los rebouteux, curanderos manuales o «petrikillos». «Gente del pueblo que trataba tanto a personas como a animales, colocaba las articulaciones, gracias a un conocimiento centenario transmitido de generación en generación», explica Bernard. «Quería hablar con esta gente, entender sus técnicas de trabajo, ya que me parecían un complemento de la Osteopatía». Por el suroeste de Francia pasan las rutas del Camino de Santiago, por lo que no eran pocos los peregrinos que padecían esguinces o contracturas que necesitaban su ayuda, lo que hizo famosos a algunos curanderos.

Bernard mezcló lo que le enseñaron los rebouteux con su forma de trabajar, ampliando su repertorio de gestos. Pero no se quedó ahí. Emprendió un viaje por el mundo para conocer las técnicas manuales de los curanderos a lo largo del mundo. En el Magreb estuvo con los bereberes, especialmente buenos en casos de esguinces. «Lejos de las ciudades aprendí técnicas que nunca había visto en la osteopatía. Hoy, muchos años después, utilizo esas técnicas para el tobillo».

En Asia se interesó por el Shiatsu y el Yumeiho en Japón, mientras que en China se adentró en el estudió del Tuina, la osteopatía china. En India y Nepal estudió principalmente los masajes y de allí se fue al sudeste asiático, Malasia, Vietnam, Tailandia, para aprender otras terapias manuales antes de dar el salto a Perú, Bolivia y Ecuador, donde sus maestros fueron los hueseros.

Extraer lo mejor

De todo ese saber adquirido alrededor del mundo, de su práctica y perfeccionamiento a lo largo de sus 35 años de trayectoria, Bernard extrajo lo útil para emplearlo en sus terapias, pero sobre todo para enseñarle a su hijo Sébastien las técnicas que funcionan. «Hice una síntesis para que pudiera aprender directamente de mí todo lo que vi. Creo que he hecho todo esto para poder regalárselo a mi hijo, porque en todos esos viajes y encuentros con terapeutas, no he visto solo gente válida y efectiva, también he visto cosas raras… He formado a mi hijo solo en lo bueno, así que él también tiene mi conocimiento». Sébastien es osteópata tradicional y profesor de yoga, durante seis año trabajó en Paris como terapeuta y practicante del Método Kyma.

Creen que hay muchas maneras de curar y utilizan un poco de todas. Para explicarlo, lo compara con las artes marciales mixtas. «Antes había gente que hacía solo judo o karate, quien hacía solo lucha o boxeo… Hace 30 años han creado artes marciales mixtas, la mezcla de todos los deportes de combate para que sea más completo. Entiendo la terapia de esta manera, hay que saber hacer todo para adaptarse a la persona y al momento. Es mi filosofía de las terapias manuales». Curiosamente, entre quienes van a verles a la consulta hay muchos deportistas.

El enfoque, por tanto, depende del momento y del paciente; y con base a sus necesidades decide cuál emplear. «Para mi un buen terapeuta, ya sea un buen osteópata, un buen fisioterapeuta o un buen masajista, no importa, es ante todo un terapeuta que sabe adaptarse a su paciente según su edad, sus antecedentes, su contextura y sus emociones. Con su experiencia, debe saber qué técnicas utilizar en qué momento, suaves o potentes, manipulación o puntos musculares específicos a relajar; técnicas de movimiento o técnicas de respiración etc. En mi opinión eso es ser un buen osteópata».

Método Kyma

Con los años, Bernad se dio cuenta de que los problemas de sus pacientes habían cambiado. Antes, se quejaban solo de problemas físicos con origen en el trabajó duro, físico; pero empezaba a tratar a personas con dolor, que aunque no lo sabían, tenían su origen en las emociones. Lo explica con un ejemplo cotidiano. «Una persona se pelea con su marido o su hijo, su jefe, se pone en tensión y luego va a hacer un gesto que hace cada día, pero está vez va a bloquear la articulación, porque tenía un problema emocional: celos, rabia… Esos problemas emocionales crean la tensión física».

En esos casos, ni las terapias manuales ni lo aprendido a lo largo del mundo le servían para ayudar a sus pacientes, porque la fuente son las emociones. Pensó en cómo podía trabajarlas y la respuesta era sencilla: la respiración. Así, hace diez años empezó a crear su propio método dirigido a las emociones: el Método Kyma. «Es un método para vaciar las emociones con la respiración». Ayudan manualmente a sus pacientes, trabajando sobre la caja torácica, el diafragma y el vientre para que sus pacientes se desconectan y pueda liberar tanto sus emociones como las tensiones de los músculos. De este modo, como señala Bernard, esto les hace ser completos. «Trabajamos el cuerpo con las técnicas manuales y el espíritu con el Método Kyma. Cierro el círculo del ser humano».

No solo la llevan a cabo su trabajo, sino que también forman a terapeutas, osteópatas, fisioterapeutas, masajista, terapeutas de terapias alternativas, psicólogos, coachs de desarrollo personal...

Por tanto, la respuesta que dan a sus pacientes se resume en «un poco de todo. Una mezcla de todos los gestos efectivos que pueden existir» y a su vez, un enfoque más global, en los casos que corresponda, para tratar no solo el físico, sino también las emociones al mismo tiempo.