Nerea Goti
Kazetaria

La demanda de un sistema público de cuidados vuelve a la calle con fuerza otro 30N

Una movilización en Bilbo ha llevado con fuerza a la calle la demanda de un sistema público de cuidados. La marcha ha denunciado que se prime el negocio, ha emplazado a las instituciones a no perpetuar el sistema, y a los hombres, a transitar del privilegio a la responsabilidad colectiva.

En la imagen, la manifestación a su llegada a Gran Vía.
En la imagen, la manifestación a su llegada a Gran Vía. (Aritz LOIOLA | FOKU)

Coincidiendo con el primer aniversario de la Huelga General Feminista, movilizaciones y actos de distinto tipo han vuelto a situar la demanda de un sistema público de cuidados comunitario en el centro de la agenda política y social en las cuatro capitales y en varios municipios de Hego Euskal Herria.

En Bilbo, una manifestación ha recorrido las calles esta tarde de sábado. La movilización ha partido del Ayuntamiento y es uno de los múltiples actos organizados a lo largo del día de hoy en la capital vizcaina, dentro de la dinámica ‘Zaintzaren herria’, para reflexionar en torno a la construcción de un sistema de cuidados comunitario.

Convocada la iniciativa ‘Denon bizitzak erdigunean’, una pancarta con el lema ‘Auzo duinak, herri duinak, bizitza duinak. Zaintzaren herria’ ha abierto la marcha entre consignas contra el sistema que da prioridad al negocio sobre las vidas de las personas.

La marcha se ha detenido frente al edificio de la Administración de Aduanas del Gobierno español, entre gritos de ‘Todos los derechos para todas las personas’ o ‘La Ley de Extranjería mata gente cada día’. En ese punto, mujeres migradas han demandado que se elimine la Ley de Extranjería y han subrayado «el infierno» al que son sometidas mujeres migrantes que trabajan como internas por ser despojadas de todo derecho. Han recordado, asimismo, que más de 1.300 vascos y vascas han fallecido en las listas de espera de la dependencia en lo que va de año.

Gritos contra el negocio

La manifestación ha continuado hacia Sabin Etxea, donde han arreciado gritos de ‘Aquí se negocia con los cuidados’ y ‘Lo público no se vende, lo público se defiende’. Desde allí ha seguido hacia el Palacio Foral en Gran Vía, donde una intervención musical ha dado paso al mensaje con el que se ha cerrado la movilización y en el que han denunciado el crimen machista ocurrido esta misma tarde en Pasaia.

La iniciativa convocante, que reúne a diversos agentes junto al movimiento feminista, como sindicatos, ecologismo y la lucha por unas pensiones dignas, ha puesto el acento en la necesidad de «revolucionar los cuidados para cambiarlo todo». «Nuestra lucha es por poner las vidas en el centro» frente a un sistema «que beneficia a unos pocos», han manifestado, al tiempo que han denunciado el «juego sucio de los gobiernos de PNV, PSE y UPN».

Han criticado que no dan «ningún reconocimiento a nuestra lucha, descartan reunirse con nosotras en una mesa y, además, se apropian de nuestros términos y nuestra lucha», mientras siguen presentando  propuestas que «perpetúan el sistema».

Tal y como han subrayado, pese a la postura de las instituciones, la lucha continúa en la calle y, según han señalado, han mantenido reuniones «sector por sector; en la red de técnicas de igualdad, en las mesas sindicales, en el movimiento de pensionistas, en la red de trabajadoras del hogar y del cuidado y en comités de pueblos y barrios».

La movilización ha interpelado directamente a las instituciones, para que asuman la responsabilidad que les corresponde y se ha dirigido también a los hombres. «Cuando hablamos de poner la vida en el centro, hablamos de control y democratización de las actividades que sustentan las vidas de todas. El cuidado debe ser responsabilidad colectiva» y el nuevo sistema que se construya debe ser capaz de «estructurar todos los ámbitos en los que se genera la vida», han indicado. Han apuntado, además, la especial responsabilidad que tienen los hombres, a los que han llamado a «moverse del privilegio de no cuidar y posicionarse a favor de las responsabilidades colectivas».

«La pasividad no nos sirve, el camino parra la transformación lo necesitamos aquí y ahora», han apuntado.