Daniel   Galvalizi
Periodista
Entrevista
Roger Senserrich
Politólogo

«Es difícil encontrar racionalidad al ataque a Venezuela, Trump vive anclado en los años 80»

El politólogo venezolano-estadounidense Roger Senserrich asegura que no puede sorprender la embestida de Trump porque «miente sobre hechos pero no sobre sus intenciones» y expresa su preocupación por la dinámica de «bases radicalizadas exaltadas por un gobierno radicalizado» que se retroalimenta.

El politólogo venezolano-estadounidense Roger Senserrich
El politólogo venezolano-estadounidense Roger Senserrich (NAIZ)

Hijo de catalanes pero criado en su infancia en Venezuela, el politólogo Roger Senserrich reside en New Haven (Connecticut). Ha sido director de Comunicaciones de un partido político pequeño y local y publicado ‘Por qué se rompió Estados Unidos’ (Ed Debate, 2024).

En conversación con NAIZ, advierte por la carencia de «racionalidad» en la política exterior de la Casa Blanca y lamenta que «la geoestrategia es básicamente un mono tirando dardos ahora».

Con tanta conexión con Venezuela pero residiendo en EEUU, ¿cómo ha vivido el ataque a Caracas?

Con incredulidad relativa. Una de las cosas que siempre digo sobre Trump es que dice lo que cree y lo que quiere hacer. Miente sobre hechos pero no sobre sus intenciones. Llevaba meses diciendo que quería hacer algo así y es eso que oyes que parece tan absurdo y estúpido que no te quieres creer que habla en serio… y piensas cómo demonios está alguien como él en la Casa Blanca. Él quiere ir rompiendo cosas y deshaciendo décadas de derecho internacional, de política exterior americana, y lo hace de forma tan sin cuidado, tan sin precaución, que realmente es preocupante.

¿Cómo cree que ha sido la percepción social de este evento en EEUU?

Solo he visto un sondeo de YouGov, que ha salido este domingo; son sondeos muy rápidos e inmediatos que no suelen ser muy precisos, pero la mayoría de la gente no tiene opinión. La mayoría de los estadounidenses no saben de política exterior, pero entre los que sí opinan, el rechazo es bastante considerable. Por naturaleza, los estadounidenses no son intervencionistas, el votante medio no lo es, y las justificaciones que dio la Casa Blanca para esto han cambiado mucho. Empezaron hablando del Tren de Aragua (banda criminal venezolana), del crimen organizado, de pandillas, luego disparando contra lanchas de civiles, y ahora hablan del petróleo explícitamente.

Pero EEUU es el primer productor mundial de petróleo. Suena rara esa excusa como justificación.

Lo del petróleo es absurdo. Estados Unidos produce 13 millones de barriles al mes, Venezuela solo un millón, aunque en la década de los 90 llegó a producir tres, pero su industria petrolera ha sido destrozada en los últimos años. Estados Unidos es exportador, no necesita petróleo, le sobra, tiene a patadas, y el crudo de Venezuela es pesado. Hay una teoría sobre las refinerías del golfo de México, en Texas, que se podrían beneficiar, pero no me parece un argumento sensato para tamaña operación.

Si esto fuera para obtener un beneficio, deberían hacer una inversión colosal para llevar a dos millones de barriles anuales. Hay piezas en el ‘New York Times’ que indican que las petroleras estadounidenses están diciendo a la administración que no están demasiado interesadas en invertir en Venezuela, porque son inversiones a 20 años y además el petróleo está bajo, hay exceso de producción y la demanda está estable o bajando por la electrificación.

¿En la opinión pública compran la idea de que es por el petróleo?

Es una impresión relativamente común… aunque es muy probable que Trump crea que capturar el petróleo sea una buena idea estratégica y que tenga sentido como geopolítica de largo plazo porque Trump vive anclado en los años 80. Pero la sensación general es que muchos ya no creen esa justificación porque son conscientes de que Estados Unidos es exportador neto.

La cuestión es que no hay una racionalidad en las decisiones; aparte de salir en TV y pasear a Maduro por las calles de Nueva York, es difícil encontrar una lógica a lo que están haciendo. Esta administración gobierna a golpe de tuit, lo que dicen allí es lo que les guía. La paradoja de esta intervención en Venezuela es que es difícil saber lo que están pensando. La teoría es que realmente Trump se cree lo del petróleo. También hay otra teoría: que el secretario de Estado, Marco Rubio, tiene una vendetta personal contra Venezuela por Cuba. Es difícil encontrarle racionalidad a lo que están haciendo, es un gobierno completamente errático. La geoestrategia es básicamente un mono tirando dardos ahora.

Algunos dicen que Trump hace estas cosas para capturar la atención y ocupar la escena y por eso amenaza ahora a Colombia y Groenlandia, aunque luego no ocurra nada.

En parte la estrategia de Trump es esa, sí, y hablarle a sus votantes. Es un gobierno que cree que Twitter es el mundo real; están enganchados a esto y a excitar y contentar a las bases. Es un mecanismo circular de bases radicalizadas y gobierno radicalizado animándose mutuamente. Esta estrategia, electoralmente, no sé cómo les va a funcionar de cara a las midterm (elecciones parlamentarias de mitad de mandato); las encuestas dicen que muy mal. Ellos se han convencido de que las bases son representativas del país y que movilizarlas les favorece.

A la Casa Blanca parece no importarle lo que digan los aliados europeos ni los opositores ni nadie, y algunos creen que los únicos que pueden parar a Trump son los demócratas, los republicanos moderados y los jueces. ¿Es así?

El Partido Republicano está totalmente cooptado por Trump. Han purgado a todos los desleales y a los republicanos clásicos, y muchos MAGA se están yendo por no ser considerados suficientemente leales. Hay algunos que ya están pensando en 2028 y veremos republicanos desmarcándose. Los demócratas están en minoría, así que poder real no tienen. Tienen poder exiguo en el Senado para bloquear leyes con filibusterismo, pero tiene alcance limitado porque no es sostenible políticamente, como se ha visto con el último cierre de la administración.

Los tribunales sí han conseguido parar los pies a Trump hasta cierto punto, porque Trump no ha ignorado resoluciones judiciales muy relevantes, aunque algunas menos importantes sí. No se han atrevido a desdecir al Supremo directamente.

En cuanto a la opinión pública, la administración está en mala situación: está en el 40 % de aprobación tras un año de mandato. Si sigue con esta clase de algaradas, lo sufrirá. Los demócratas están sacando buenos resultados aunque siguen impopulares; no han logrado renovarse desde 2024.

El gobernador de California, Gavin Newsom, ¿es el líder de la oposición hoy por hoy?

No funcionan las cosas así aquí. Hay un puñado de demócratas haciendo postureo, intentando atraer la atención. Newsom gobierna el estado más grande del país y, si hablamos en términos de atraer atención, es el más efectivo. Va como líder en los sondeos porque es en parte el más conocido. Tienes que ser muy aficionado a la política para saber, por ejemplo, quién es Jay Pritzker, el gobernador de Illinois, un buen político y que será candidato seguramente. Esta gente estará en el radar cuando se acerquen las primarias.

La cara más visible del ala izquierda de los demócratas es Alexandria Ocasio-Cortez y ya hay encuestas que dicen que le puede ganar al vicepresidente Vance. ¿Es posible siendo mujer latina y joven?

Me parece que ella se lo está pensando. Por lo que se dice, está actuando como si 2028 fuera una posibilidad. Es mujer, muy joven y muy de izquierdas; podría ser candidata viable para sacar buen resultado, quizá no para ganarlas. Y en las generales sería peor candidata que un moderado, pero ha cambiado mucho la idea de lo que es un candidato moderado. El posicionamiento de los partidos ha cambiado tanto que creo que puede ser mejor candidata de lo que parece. La juventud puede ayudarla; ahora mismo alguien menor de 50 años, tras Trump y Biden, es lo que buscarán muchos norteamericanos. El izquierdismo de AOC es relativo; en España sería de centro. Ella suena como una newdealer y eso no es especialmente radical.

Trump ha coqueteado con la idea en declaraciones de volver a ser candidato, pero Vance parece tener ganas de sucederlo. ¿Intentará el presidente una sentencia a favor para competir?

Constitucionalmente no puede ser candidato; la Constitución es muy clara. Trump ha hecho bromas con que quiere presentarse otra vez. Ha cambiado de opinión: ahora ya no dice que pueda hacerlo, aunque hay gente del Partido Republicano que juega con la idea. Trump cumplirá 80 años y está bastante cascado… No se habla suficiente de la salud del presidente, y mentalmente tampoco es quien era hace tres o cuatro años.

El debate será qué hay del trumpismo sin Trump, porque Vance es el heredero natural, pero es una persona bastante desagradable y mucho más radical que Trump. Trump es un político sin escrúpulos y sin convicciones, pero Vance sí es ideológico, y eso es un problema de cara a las generales. Los votantes veían en Trump lo que querían ver; esa era una de sus ventajas. Con Vance eso no será posible. Serán primarias disputadas: Ted Cruz se presentará seguro, Taylor Greene posiblemente también —es una extremista sincera, cree lo que dice y quiere defender ideas—, algo contrario a Trump. Quizá DeSantis también se presente. En la política norteamericana los candidatos no los eligen las élites partidarias: es una selección natural, un darwinismo político puro, desquiciante.