
Trump se ha reunido este viernes con directivos de las principales compañías petroleras y les ha advertido de que para hacer negocios en Venezuela no deberán hablar ya con Caracas sino con Washington, y que será Estados Unidos quien decidirá a qué empresas autoriza a operar.
En la reunión han participado directivos de Repsol –representado por su consejero delegado, Josu Jon Imaz–, Chevron, Exxon, ConocoPhillips, Continental, Eni, Shell, Vitol, Halliburton, HKN, Valero, Marathon, Aspect Holdings, Americas, Energy, Raisa, Trafigura, Tallgrass, y Hilcorp.
Trump ha afirmado que las petroleras invertirán 100.000 millones en Venezuela «de su propio dinero, no del Gobierno«, para reactivar la producción en Venezuela, «bajo nuestra protección».
Previamente, el secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, ha afirmado haber recibido «muchísimas solicitudes» de petroleras que quieren «que EEUU utilice su influencia para que las condiciones comerciales en Venezuela sean propicias para sus operaciones».
Trump a Imaz: «Buen trabajo»
Imaz, que ha tenido la ocasión de estrechar la mano al dirigente de EEUU, ha agradecido a Trump que «abra las puertas a una mejor Venezuela», y le ha asegurado que Repsol está preparada para «invertir con fuerza en Venezuela» y para multiplicar por tres su producción de crudo en el país caribeño, hasta aproximadamente los 135.000 barriles diarios.
«Estamos en el terreno, tenemos capacidad, tenemos gente trabajando. Producimos 45.000 barriles al día y tenemos capacidad para triplicar esta producción», ha indicado. «Buen trabajo», le ha respondido Trump a una intervención en la que Imaz también ha repasado el despliegue de Repsol en Estados Unidos.
Así, ha recordado que Repsol ha invertido 21.000 millones de dólares (unos 18.000 millones de euros) desde 2008 en la industria estadounidense del petróleo y el gas, con proyectos en Pensilvania, en el Golfo de América, en Texas y en Alaska.
«Con el descubrimiento de Pikka, se obtendrá el primer petróleo este trimestre. Y va a cambiar, va a revertir la historia de decadencia de ese gran estado de Alaska», ha destacado Imaz sobre la apuesta estratégica del grupo por los hidrocarburos en Estados Unidos.
Además, en el caso de Venezuela, ha indicado que la compañía, con la italiana Eni de socio, produce gas «que garantiza la estabilidad de la mitad de la red eléctrica» del país caribeño. «Por lo tanto, estamos comprometidos con esta estabilidad. Y además, estamos presentes, contamos con personal, instalaciones y capacidad técnica», ha dicho.
Repsol está presente en Venezuela a través de sus participaciones en entidades licenciatarias de gas y en empresas mixtas de crudo. El país representa el 15% de las reservas probadas totales de la compañía, con más de 250 millones de barriles equivalentes de petróleo.
ExxonMobil exige cambios legales «significativos» en el país
El director del gigante petrolero estadounidense ExxonMobil, Darren Woods, ha señalado que es «imposible invertir» en Venezuela dadas las circunstancias actuales y los marcos legales vigentes, y ha exigido «cambios significativos» en el país que Washington quiere poner bajo su control.
«Nuestros activos han sido confiscados dos veces en ese país, así que pueden imaginar que para regresar una tercera vez, serían necesarios cambios bastante significativos», ha declarado en la reunión.
Darren Woods ha señalado que, no obstante, está convencido de que la situación podría cambiar gracias a la intervención de Washington.
Trump propone a Rusia y China que le compren el petróleo venezolano
Considerándose ya dueño del petróleo venezolano, Trump ha invitado demás a China y Rusia a comprar todo el crudo gestionado por Washington que necesiten y ha defendido que EEUU se apodere del control de las ventas de petróleo del país sudamericano porque de lo contrario Moscú y Pekín lo hubieran hecho primero.
«Estamos abiertos a hacer negocios. China puede comprarnos todo el petróleo que quiera, allí (en Venezuela) o en Estados Unidos. Rusia puede obtener de nosotros todo el petróleo que necesite», ha señalado en la reunión de directivos del sector petrolero.
Por otro lado, Trump ha asegurado que el Gobierno de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, de momento parece «ser un aliado» de su país y que probablemente «seguirá siéndolo».
La «transición» que quiere EEUU
Precisamente, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha indicado que Washington establece tres fases para la «transición» en Venezuela tras el secuestro de Nicolás Maduro, la primera de ellas centrada en la estabilización del país caribeño bajo el Gobierno interno de Rodríguez.
«La segunda será una fase de recuperación y luego vendrá la fase final, que consiste en tener una economía normal de nuevo, donde el dinero beneficie a la gente, no a nuestros adversarios ni a elementos de ese país y de todo el mundo que están en contra de nuestros intereses», ha añadido.
«Será un país rico, un país próspero para su gente, no para un puñado de criminales, y también un país que apoye nuestros intereses en la región y en todo el mundo», ha concluido el secretario de Estado.
EEUU aborda y se apodera de otro petrolero en el Caribe
A la vez, EEUU sigue apoderándose del crudo venezolano y ayer abordó el petrolero Olina en aguas del Caribe, en una acción que Trump ha asegurado que ha sido coordinada con las autoridades venezolanas y que ha tenido como base el portaviones USS Gerald R. Ford.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha descrito al Olina como parte de la llamada «flota fantasma» a la que acusa de transportar petróleo sometido a embargo. El Pentágono ha afirmado que estas operaciones serán «permanentes».
Trump ha asegurado que la incautación del petrolero se realizó «en coordinación con las autoridades interinas de Venezuela» después de que el buque partiera del país «sin la autorización correspondiente».
«Este petrolero está ahora en camino de regreso a Venezuela. El petróleo será vendido a través del GREAT Energy Deal, que hemos creado para tales ventas», ha escrito en su red Truth Social.
Estados Unidos ha intensificado su presencia naval y aérea en el Caribe y el miércoles requisó otros dos petroleros ligados a Venezuela, uno de ellos con bandera rusa.
Ese día, el Pentágono confirmó la incautación del tanquero Marinera, antes conocido como Bella 1, buque que Washington persiguió desde el Caribe hasta el Atlántico norte durante tres semanas.

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